América latina tiene mucho en común, por eso decimos que somos un continente hermano. Lástima que los hermanos no se quieran llevar mejor entre sí…pero ese es otro cuento.
Yo sé, yo sé que tengo la mala costumbre de andar saltando de rama en rama. Pero cuando hablamos de salvadoreñismo, no podemos dejar de lado tantas cosas que nos unen con nuestros hermanos latinoamericanos. Cuando hablábamos de la suciedad y la basura, a más de uno quizás se le ocurrió pensar : « achís, y este maje que nunca ha visto las montañas de basura en Guatemala o Nicaragua u Honduras ». Cuando decíamos que los salvadoreños somos chucos, no significa que seamos el único pueblo chuco del mundo. Eso está claro. Lo mismo sucederá cuando desarrolle este nuevo tema. No somos el único país mestizo ni somos el único que sufre de clasismo. Estos son rasgos que definieron nuestra manera de ser y de comportarnos, tanto como a los demás pueblos sumidos bajo el yugo colonizador. Hablar de salvadoreñismo es ser un poco egocentristas, pero si existen rasgos únicos que nos distinguen entre todos los países del mundo, pues también habrá que descubrirlos y platicar sobre ello.
Pero para no complicar el bolado, nos vamos a concentrar de una buena vez por todas en el país que a todos nos interesa : El Salvador (a pesar pues que compartamos los mismos rasgos con…ya callate puta vos !)
Repasar la historia de la colonia no tiene mayor interés. Ya todos sabemos más o menos cómo y qué pasó. Pero ese acontecimiento nos ha marcado para siempre. Nos dió el rostro que poseemos ahora y muchos de nuestros males se desprenden de esa época. Si queremos saber qué es ser salvadoreño, tenemos que estar conscientes de este hecho. Lo más importante es estar de acuerdo sobre un punto : los locales, o indios, o indígenas o como quieran llamarles, pasamos a ser esclavos y luego siervos para terminar como la mal llamada « clase pobre ». En El Salvador los autóctonos de sangre pura son escasos (caso diferente en Guatemala), entonces somos un país altamente mestizado. Casi todos tenemos un pincelazo de algún otro lado, europeo, africano o asiático…pero desgraciadamente, a pesar de ser mayoría, los mestizos de nuestro país jamás lograron levantar cabeza, y suplantaron a los de sangre pura como « clase pobre ». Actualmente es cierto que una buena porción de la clase media es mestiza, el colmo fuera pues ! pero cuando hablamos de « clase alta » la imagen de un chele nos viene a la cabeza de inmediato. Y es que en nuestro país, desde tiempos de la colonia, los manda más del país siempre fueron diferentes al resto de la población.
De este hecho se desprende otra característica de la salvadoreñidad : el amor-odio hacia los no-mestizos. Podríamos decir que somos racistas, pero yo no lo veo así porque somos mestizos, no hay una raza que domine a otra, pero sí existe lo que yo llamo clasismo. El clasismo sería entonces una percepción infundada y automática de considerar a toda persona de tez blanca como alguien de la « clase alta ». Esto es importante señalarlo porque como cuando hablemos de otro tema que tengo en la cabeza (el izquierdismo infantil salvacuaco), veremos que en los años más duros de la « lucha de clases » en nuestro país, existieron enormes prejuicios contra las personas de tez blanca.
Aún en la actualidad, existe un profundo resentimiento social, llámese clasismo. Otro aspecto negativo de este rasgo del salvadoreño, es el extremo complejo de inferioridad que se autogenera cuando nos vemos confrontados a la dominación. Hasta sucede con la migración, el salvadoreño tiende a formar ghettos en los lugares a los que llega, sobre todo en las grandes ciudades de EE.UU. Y peor aún, este menosprecio de sí mismo que nos caracteriza, lo tratamos de superar de una manera bastante peculiar : con la violencia. No es extraño pues que las pandillas salvadoreñas se lleven los premios de salvajismo y crueldad entre todas las pandillas de los EE.UU. Quizás este sea uno de los rasgos más particulares de la salvadoreñidad, lo que nos hace diferentes. Si nos fijamos bien, los demás pandilleros centroamericanos no fueron capaces de crear sus propias estructuras. En Honduras, las pandillas más temidas son la 13 y la 18…de origen salvadoreño. Lo mismo pasa en el sur de México y Guatemala. La extrema violencia fascina y embruja.
Bueno estoy lanzando una teoría: nuestro complejo de inferioridad hacia los cheles nos ha vuelto violentos. Pero otra vez, el porcentaje de salvadoreños ultra-violentos debe de ser mínimo, pero eso no importa…la etiqueta que nos han clavado es esa : somos violentos. La violencia como tal será tratada aparte.
No podemos justificar la violencia, pero tampoco podemos olvidar la jodida que nos dieron, primero los colonizadores españoles, y después los colonizadores gringos. Al principio decía que este sentimiento existe desde el amor hasta el odio visceral. Amor, por aquello del malinchismo, del cual también somos víctimas, y odio pues no es para menos. La violencia que ha sido ejercida contra nuestro pueblo desde siempre es paralela al sentimiento clasista que nos identifica.
Querer dar soluciones es meterse en camisa de once varas, pero el salvadoreño no podrá dar un paso hacia adelante hasta que no supere su propio complejo de inferioridad, y que de una buena vez por todas se dé cuenta que somos tan iguales que cualquier chele, y que podemos situarnos a la altura en la que creemos que ellos se encuentran. Políticamente hablando, una ayudadita podría venir de un gobierno mestizo (no puedo decir indígena pues si ya casi ni hay, mucho menos que haya suficientes para formar un gobierno). Los ejemplos de Chávez en Venezuela y Evo en Bolivia son aleccionadores. Dos personajes salidos del mestizaje/indigenismo que rompen con el esquema aquel de los cheles ricos gobernando por siempre. Del éxito de estos gobiernos depende en gran medida la re-valorización de nuestros pueblos y de las capas populares que han sido marcadas con el látigo de la pobreza simplemente por descender de los colonizados hace 500 años. Es un orgullo que esos destellos de esperanza provengan de la izquierda latinoamericana.
Así está el bolado. Habrán quienes no estarán de acuerdo conmigo. Habrán quienes me puteyen por decir que somos acomplejados, pero tratemos de hacer un examen de conciencia. Muchos encontraremos que no existe en nosotros ningún complejo, pero analicemos a nuestros vecinos y tratemos de encontrar en ellos ese rasgo general que forma parte de nuestra salvadoreñidad.
Mi opinión no debe mal interpretarse. No estoy pidiendo que en nuestro país se termine con la « lucha de clases » al contrario, que se mantenga, pero que se genere la conciencia de que nuestro enemigo no siempre es el que es diferente a nosotros, y que nuestro amigo tampoco es siempre el que es idéntico. O que por ser morenitos tenemos que ser menos…nada de eso, pero la mejor forma de demostrarlo es con nuestros actos. Nadie va a venir a decirnos que somos la nana de Tarzán porque somos morenitos, eso tampoco; la salvadoreñidad podrá ser concebida de manera distinta hasta que la imagen de nuestro país deje de ser la de una sociedad chuca y violenta, y cuando su gente haya sido capaz de hacer grandes obras en favor de su propio desarrollo. Mientras tanto seguiremos siendo considerados chucos y violentos.
Hasta la próxima !