Imposible ser salvadoreño, o hablar de salvadoreñidad sin que el tema de la violencia esté presente. En el tema anterior ya empezábamos a tocar el tema e incluso lancé una teoría bastante subjetiva, lo sé, pero aunque resulte falsa su intención es clara, tratar de sacudir las conciencias.
Como recordatorio, la famosa teoría es que parte de nuestro carácter violento se debe a un menosprecio de sí mismo y a un complejo de inferioridad acentuado hacia los cheles que consideramos automáticamente como la clase alta que históricamente, desde la colonia, nos han jodido hasta los huesos.
La teoría no es tan simple que eso, porque hay muchos aspectos que componen nuestro llamado carácter violento. Vamos a tratar pues de repasar algunos elementos que nos hacen falta para enfocarnos bien en el problema de la violencia.
Algunas cabezas calientes podrán estarme reprochando el hecho de lanzar una teoría en la que la violencia pareciera venir de un solo lado. Pero no, en general, todos los salvadoreños (entiéndase, capas sociales, económicas u otras) somos generadores de violencia.
El Salvador tiene una larga historia de violencia acentuada en las últimas décadas, a partir de una toma de conciencia social y del estudio del marxismo. Por durante 450 años la violencia venía casi prácticamente de arriba hacia abajo. Pero en los últimos 50 (o si se quiere tomar como punto de partida el año 1932) la violencia se volvió, digamos algo así como…bi-direccional. Esto enfureció a los patrones del país, y comenzó una represión sistemática en contra de los movimientos sociales y populares. En estas últimas décadas, esa violencia (que siempre existió desde arriba) fue asumida como parte del confrontamiento entre los dos grandes bloques ideológicos del momento. La historia se estaba re-escribiendo, y los poderes dominantes encontraron una excelente excusa para justificar la violencia de Estado : el comunismo.
Las clases ricas, altas o poderosas también han sido tremendamente violentas. Pero a diferencia de la violencia de los de « abajo », no son los ricos los que salen a matar, ellos pagan para que otros maten. Otra diferencia es que los de arriba no padecen de un complejo de inferioridad, sino de uno de superioridad. Es casi comprobable que entre más intenso sea el complejo de inferioridad de unos, más intenso será el complejo de superioridad de los otros. Casi una ley de la física !
El origen pues de nuestro carácter violento ha sido la interacción entre dos modos de ver, sentir y vivir el mundo completamente diferentes.
La expresión más visible de nuestro carácter violento ha sido malintencionadamente mediatizado, las maras. Las maras son casi nuestra carta de presentación en el extranjero. Mucha gente en el mundo, lo único que sabe de El Salvador, es que ahí hay una pandillas terribles. Este fenómeno ha sido tan ampliamente mediatizado porque le conviene al Estado, es decir, a los patrones del país (arenazis), porque esa realidad esconde la verdadera fuente de violencia. Y la verdadera fuente de violencia ha sido y es el dominio asfixiantemente violento de las clases altas sobre las bajas desde los tiempos de la colonia.
Pero El Salvador no es el único país que ha sufrido estos tipos de injusticias y violencia, pero es el país que se distingue entre los demás por su violencia particularmente intensa. Bueno, ni modo…tenemos que aceptar entonces que ser violentos será parte de nuestra identidad…aunque jamás hayamos matado ni una mosca o quitado por la fuerza un dulce a un niño…hehehe.
Cuando leo los diarios, cuando anuncian crímenes, asesinatos, masacres, en un 90% éstos son adjudicados sin prueba alguna a las maras, sin ninguna investigación previa, sin nada…aunque ellos no hayan tenido nada que ver, en la psiquis de la gente queda grabada aquella imagen del marero asesino. No estoy diciendo que las maras sean santas palomitas…no, al contrario, yo sé muy bien que son un problema social enorme, pero el aparato de desinformación del Estado se aprovecha de esta cortina de humo para esconder sus propios crímenes. La violencia y la represión en contra del pueblo se mantienen intactas desde hace 500 años. Nada ha cambiado. Y mientras los ricos consideren que existen amenazas a sus intereses económicos ellos seguirán resolviendo sus temores con violencia y más violencia.
Acá tenemos que hacer una pausa para el café…no, estoy bromeando pues no tomo café hehehe. Una pausa para reflexionar. Un 99.9% de los asesinatos y de la violencia social en El Salvador es cometida por y sobre…mestizos. La violencia de los de « abajo » ni siquiera está intrínsicamente dirigida a los de « arriba ». La violencia hacia los de arriba es prácticamente de origen criminal. Este tipo de violencia es diferente a la que nos hemos estado refiriendo. La violencia criminal no tiene nada que ver con la « lucha de clases ». Podemos separar en dos la violencia que vivimos actualmente en El Salvador : por un lado, una violencia criminal que no perdona a nadie, ni ricos ni pobres, ni medianos, ni chiquitos…y una « lucha de clases » orquestada por la ultra-derecha arenazi, con una minúscula y enana respuesta de parte de la izquierda.
Para la izquierda del tiempo de la guerra, era fácil identificar al enemigo : el 10% de patrones, la cúpula militar, los paramilitares y el ejército. Para la izquierda asambleísta, la tarea de reconocer al enemigo se ha vuelto más difícil. Nos hemos dado cuenta que entre los ricos hay personas de bien, que incluso comulgan con las ideas de base del Frente…es decir que ya no podemos ni siquiera echarle la culpa de todo a ese 10% de ricos en su integralidad. Ese sería caer de nuevo en el error primario del izquierdismo infantil. Los militares ya no tienen el poder político, por lo tanto difícil identificarlos como enemigos. El enemigo de la izquierda es claramente « arena ». Pero como supuestamente estamos en un proceso de democratización, este antagonismo debería ser puramente técnico, político. La « lucha de clases » de la izquierda está dormida por la incapacidad de mostrar del dedo a su enemigo « de clase ».
Mientras tanto, el bando arenazi conoce perfectamente a sus enemigos « de clase » y golpea con mucha precisión, después todo queda envuelto en la nube de humo de la violencia criminal.
La hora del resumen ha llegado. Somos violentos porque desde siglos hemos sido víctimas de la violencia ejercida sobre nosotros de parte de nuestras élites de poder; dominados, hemos desarrollado un terrible complejo de inferioridad que exteriorizamos en violencia criminal y de vez en cuando, social. Este complejo de inferioridad es proporcional al complejo de superioridad de las clases altas que combinado al instinto asesino de la defensa de sus intereses, hace de El Salvador un país explosivo. La violencia se paga con violencia, particularmente en El Salvador. Estamos obligados a convivir con dos tipos de violencia : la criminal que no perdona a nadie y que no es exclusiva de ninguna clase en particular, y la social que además de ser histórica sigue vigente.
También podemos deducir que la violencia social, puede no ser necesariamente violencia « entre clases », si no más bien, violencia « entre ideologías ». Pero este tipo de violencia, como ya dijimos antes, es más pronunciada a partir de las teorías revolucionarias de Marx. Antes de Marx, la violencia debe concebirse sobre todo como una violencia de dominio y control social. Ahora hablamos de violencia entre « derechas e izquierdas », entendiéndose que la derecha defiende los intereses de los ricos y la izquierda los intereses de clase de los pobres. Pero eso se presta para otro debate.
Terminado el resumen de la violencia, sintetizamos entonces el concepto de salvadoreñismo : somos chucos, acomplejados, y marcados por la violencia histórica, social, ideológica y criminal.
Hasta la próxima !
Nota: hemos hablado de violencia, pero tengo la impresión que estoy emparentando violencia con asesinatos. La violencia es mucho más amplia que eso; por ejemplo, los niños que mueren de desnutrición, diarreas, dengues, etc., por falta de atención o porque algún hijodeputa corrupto se robó el dinero del Seguro u otros servicios, eso también es violencia…las mujeres obligadas a prostituírse o las familias desmembardas por la migración, eso también es violencia. El problema es que nadie lo ve de esa manera. Da cólera ver como la gente termina pensando que son los designios de Dios…lo que me da la idea de la próxima tragicomix salvacuaca: la religión. Va pues, pórtense bien cipotes.