Mi?rcoles, 11 de octubre de 2006
Un d?a de estos esperare la pr?xima bicicleta que me lleve al pr?ximo canal, dir?n que me he marchado, calvo, sordo y viejo siendo un rebelde sin casa, rebelde ante el hambre y el dolor. Un rebelde solamente que no sabe gemir ante la muerte, pues esta, aun no ha llegado, ni la he de conocer en persona.

Dicen que tiene un traje p?rpura muy hermoso, con labios redondos y claros ojos grises y me la imagino a ella; bella, con una estatura y cuerpo de efigie sublime, pero no la podr? besar, prefiero vivir sin rozar las negras rosas.

Me tom? la mano cuando tenia solamente mi juventud, dir?a que los soldados me colgaron de las piernas cuando los gritos de mi madre ped?an una clemencia. Y fueron testigos la lluvia y otros sucesos empolvados, con olor a tierra h?meda y con vista fotogr?fica y portentosa aquel enojado raso que callo al llamado de la tierra.
Mas no vino ella a darme el beso ante el golpe de culata, simplemente le vi sus ojos claros, grises.

- Aun tienes lodo en la cara, Toma este pa?uelo, borra esa l?grima...

As? el conductor del cami?n te condujo a la capital por una nueva carretera, para escapar de ese mal momento, es preciso decir, que los ?rboles parec?an siluetas hermosas que aparecen solamente en extra?as horas, cuando tienes mojados y fr?os poros.

?Recuerdas el otro d?a?
- No.
-?Y tu?

- Nada de eso te ha hecho temblar, mas te tomaste incontables cervezas, despu?s de graduarte de pordiosero, con t?tulo y doctorado en las iluminadas avenidas, angostas y empedradas calles, con olor a viejo bar de mar.

- No recuerdo, estaba muy tomado, creo que tengo otra laguna mental, de esas que me vienen cuando estoy nost?lgico.
-?No recuerdas los ventanales de madera, con estilo Italiano y bordado de ladrillo?
?El silbido seco de una prostituta de ventana con luz y candelabro?

- No.

Te lo dir?, entonces. Pues te robaste un tulip?n, y le diste un poema a la mujer del lado, la compa?era de l?grimas, la que durmi? tambi?n en el suelo fr?o. La que se vendi? por un pedazo mas de pan, la que comparti? el calor de su cuerpo, para no morir de fr?o.
Y tu; tu le regalaste un tulip?n y un poema al rojo vivo...

Dama hermosa
Dulce y decorada
sin mugre en tu seno
de piel vestida en roja gema
plena gloria humana.
Esta noche te regalo
un tango de ciudad.

Y ella ri? a carcajadas, mostrando dos negros y carcomidos dientes al finalizar de reir y regalarte una sonrisa al bailar contigo debajo de aquel ?rbol viejo de concreto.

Recuerdo el baile, - mas no el tulip?n. ?donde crees t?, que se encuentra ahora?

Creo que sus cenizas deben estar en alguna tuber?a vieja, tratando de llegar a la boca del r?o, desperdigadas y tragadas por alg?n pez de agua sucia.

No deseo hablar de eso! ?Calla! ?Calla! por favor!

-?Recuerdas cuando tenias solamente una bicicleta y un par de botas de soldado que compraste en el mercado de pulgas?

- Si, esos fueron buenos tiempos en verdad. Quiz?s los mejores, quiz?s...

Pero despu?s de un segundo, al seguir a tu hermano a una alta velocidad, ca?ste de bruces en el agua negra. Y si no recuerdas el dolor que te produjo el agua que te congelo las piernas, no recordaras que all?, en ese mismo lugar, perdiste tu bicicleta despu?s de ese mal evento...

- Bueno y yo, ? deseo tener bicicleta? En todo caso, mis botas aun las tengo, sin soldado, estas me han llevado a muchos lugares, desconocidos por las ratas del bosque negro y muerto.

- Te dir? que sucede.

Pues este d?a que te veo, canoso y con esa barba, me he sentado a pensar otra vez que no has sido tan mala persona, has actuado muy bien y en todo caso, hoy que te encuentro de nuevo, sin ticket de tren y con ese traje carcomido por las polillas, te veo, y digo:

- Viejo, ya has hecho, lo que tenias que hacer, ahora que te encuentro crucificado como a Cristo, la mujer del vestido rojo te quiere dar un beso; pero en todo caso, te traigo ac? la ?ltima escena de tu propia pel?cula, la de tu propia vida, con un certificado y libro de ser una celebridad menos de esta tierra. Ser? vista en un segundo en lo alto del panal, donde la miel es dulce y buena, con olor nuevo a vida. Y dime ? por que fuisteis a la demostraci?n?

- Quer?a mostrar mi solidaridad pues estoy en contra de la guerra y gritar que siempre hay causas justas por la vida mia y tuya.

Perdonen estamos hablando con espejos, en una celda.
Publicado por Alfarero. @ 5:41  | Literarte
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