jueves, 23 de noviembre de 2006
III

El mundial número 38 se acercaba a grandes pasos. 6 meses antes del pitazo inicial los grupos se sortearon, esta vez en Mónaco, delante de príncipes y jefes de Estado. Los 8 países cabeza de serie encabezaban los grupos que poco a poco fueron llenándose con los nombres de los equipos medianamente poderosos y los llamados « outsiders ». Monravia era uno de estos outsiders. Cayó en el grupo F junto a Francia, Japón y Canadá. Los comentaristas y periodistas, como es costumbre, nos apresuramos a dar nuestros pronósticos. Francia en primer lugar, Japón en segundo pero sin descartar a Canadá. Monravia podrá arrancar algún punto o incluso incomodar a cualquiera de los equipos, pero no tiene muchas esperanzas de pasar a la segunda vuelta. Todos nos equivocamos. Ahora me pregunto cómo no pude tener más vision, más anticipación? Yo que ya me consideraba para ese mundial una enciclopedia viviente del deporte rey. 21 de Junio, pitazo inicial de la copa mundial FIFA de fútbol número 38. Partido inicial España-SudAfrica. Bonito partido jugado a gran ritmo, con una merecida victoria del país sede ante el júbilo de todos nosotros. Después de 38 copas, todos los españoles soñábamos con ver a España campeón, un sueño siempre truncado, muchas veces de manera brutal. Pero la historia ya estaba escrita y todavía nos negábamos a descifrar las señales en código que nos mandaba. 24 de Junio, partidos de apertura del grupo F : Francia-Canadá, Japón-Monravia. Francia vence sobradamente a una insospechada débil formacion canadiense. La sorpresa viene en el segundo encuentro entre Japón y Monravia. Minuto 0, Monravia toca la bola en primero, Janush pasa el balón a Igor que desde el medio terreno patea el balón de una manera tan sorprendente que termina encajándose en la portería nipona en el gol más rápido y más espectacular que jamás hayamos visto. Nadie en el estadio ni delante de nuestros televisores podíamos creerlo, nadie aplaudió porque quedamos inmovilizados. Incluso el árbitro no sabía si anularlo o validarlo. Igor lo celebró modestamente. No corrió por todo el terreno con un rostro desencajado de éxtasis. Al contrario, sus compañeros de equipo le dieron una palmadita en la espalda, eso fue todo. Años después Igor me confesaría que sus mínimas muestras de júbilo después de sus goles se debían al respeto que sentía por los fanáticos del equipo adversario, y del dolor que les causaba con cada gol. Nunca he comprendido esta filosofía muy particular de Igor. Igor jugó solamente los primeros 45 minutos, al igual que en el 80% de sus partidos a lo largo de su carrera deportiva. Muy pocas veces Igor jugó los 90 minutos. Sus entrenadores explicaban que el desgaste físico de sus proezas era tan grande que después de 45 minutos estaba completamente agotado. Esta medida nunca fue tragada plenamente por los aficionados que pagaban lo que fuera por ir a verle jugar. Minuto 12, Igor toma el balón en su campo y comienza una carrera infernal. Posee un juego de piernas tan pero tan rápido que esconde el balón de tal manera que los marcadores no logran despojarlo. Deja tendidos a 9 nipones y enfrenta cara a cara al guardián japonés. Nada que hacer. Igor se hace un autopase por la izquierda del portero, recoge el balón y en un malabar lo levanta a la altura de la frente y anota un gol de fantasía con la cabeza. El gol más parecido a este, si recuerdan Ustedes, fue uno anotado por un tal Maradona, en el que dejó a toda la defensa inglesa y anotó un gol soberbio. Este gol de Igor lo sobrepasaba 10 veces en belleza. A lo largo de los años, Igor nos ofrecería cientos de goles parecidos, y cada vez aunque fueran idénticos, quedábamos con la boca abierta. Japón 0 – Monravia 2. De nuevo Igor no festeja su gol. Se retira calmadamente hacia el centro del terreno. La estrategia del equipo monravo es curiosa, pareciera que todo el mundo está para defender, diríamos que es un juego totalmente defensivo. El único jugador en punta es Igor. Mientras Igor hace los goles, el resto del equipo evita que se los anoten a ellos. Un infierno para los equipos adversarios. Durante las clasificaciones, el equipo monravo concedió muy pocos goles con esta misma estrategia. El mundo del fútbol criticó severamente este estilo de jugar pues le permitía a Igor jugar en el más extremo de los individualismos. El fútbol es un deporte colectivo, pero Monravia tenía 10 hombres defendiendo y uno atacando, pero así ganaba partidos. Igor me explicaría todo esto años después. El equipo nipón intentó por todos los medios de detener a Igor, pero sin éxito. Cuando venían dos defensores nipones malintencionádamente a tratar de detenerlo con puntapiés, aquél ya se les había escapado, tal era su velocidad. Minuto 31, un defensa nipón logra derribar a Igor cerca del área. Tiro libre a favor de Monravia. Igor repite su tiro del primer gol pero de más cerca y por encima de la barrera japonesa. El portero queda hecho piedra, el balón entra en la justa esquina superior izquierda con una precisión milimétrica. El 3 a 0 se inscribe en la pizarra electrónica y la leyenda de Igor comienza a grabarse para siempre. Minuto 37 el 4 a 0, bonita jugada de contragolpe monravo, en una rara jugada colectiva, Janosh le pasa el balón a Igor justo en la mancha penal, Igor no vacila y anota su cuarto gol. Minuto 45, Igor patea con tremendo poder desde 30 metros, su tercer gol a distancia, su quinto del partido. Al final de la primera parte los cientos de fanáticos nipones despidieron al equipo monravo con aplausos y vítores. Los apenas 50 o 60 monravos presentes en las tribunas estaban locos y no cesaban de cantar. El resto de presentes se pararon y empezaron a ondear sus pañuelos en muestra de devoción ante lo que habían presenciado. En la segunda mitad Igor no salió al terreno de juego como ya habíamos dicho. Esto decepcionó a todos aquellos que esperaban un segundo recital de goles pero tendríamos que esperar el Monravia-Francia para volver a deleitarnos con Igor. El marcador final fue Japón 1 – Monravia 5. Monravia tomaba la cabeza del grupo gracias a su diferencia de goles, gracias a Igor. El siguiente partido sería decisivo, para Monravia, para Francia, y para confirmar a Igor como una verdadera estrella naciente. Después de este partido todos los periodistas acreditados nos hacíamos locos buscando las fichas oficiales de los jugadores monravos, todos queríamos conocer el nombre completo de Igor, y todos queríamos hacernos un espacio para narrar el Francia-Monravia en vivo desde Valencia 3 días más tarde. Gracias a ser un periodista local y trabajar para los medios deportivos más grandes del país, logré mi pase para narrar el partido en directo. Ese partido cambiaría mi vida y la de cientos de millones de personas. Ya no volveríamos a ver el fútbol de la misma manera. También mi filosofía personal cambiaría sin nisiquiera darme cuenta, en un proceso lento que finalmente reconocería como una sumisión total a dios, a Igor. Logré también hacerme de la ficha oficial de Igor, 19 años, lugar de nacimiento : Zhilina, nombre completo : Igor Dugash, equipo : los perezosos de Zanin. 27 de Junio Francia-Monravia en Valencia. Hasta ese día nadie, ningún periodista había logrado entrevistar a Igor. Igor era el hombre más escurridizo del momento. Después me explicó que era por órdenes de su entrenador, a quien estimaba casi como a un padre. Pitazo inicial. Francia domina una buena parte de la primera media hora de juego pero no hay goles. Igor apenas ha tocado el balón. Como narrador dije que Igor parecía abstraído, como que el asunto no era con él. Acostumbrado a los altibajos de los jugadores, me pareció normal que después de un debut tan impresionante el muchacho no pudiera mantener el ritmo. Casi que me sentí decepcionado de haber faltado al partido al que había sido asignado originalmente, un Brasil-Holanda que prometía mucho en el grupo de la muerte. Minuto 30 de un partido aburrido, Igor toma finalmente el balón y hace un pase largo, milimétrico a su volante derecho quien se lo regresa de media bolea a la altura perfecta para que Igor salte de espaldas y toque magistralmente el balón en una chilena completa que deja a todo el equipo francés paralizado. 1-0 y es la locura en el estadio. Yo olvidé mi esforzada imparcialidad y no pude contener un « magnífico » que me salió del corazón. 10 minutos más tarde, en el minuto 40, el marcador era 3-0. El equipo francés se desplomó y todo el conjunto monravo se lanzó con júbilo al ataque. Igor dió pases perfectos a sus compañeros que por fin anotaron los dos goles siguientes. El estadio era una locura, hasta los fanáticos franceses festejaban. Al medio tiempo, el estadio al unísono empezó a pedir a Igor. IGOR, IGOR, IGOR. Los equipos salen al terreno de juego y logramos divisar a Igor. El estadio revienta de locura. 45 minutos más tarde y otros 4 goles monravos, incluyendo 2 de Igor, ya no podemos más. Nunca había sentido tal emoción narrando un partido de fútbol. Franceses y monravos se abrazaban en las tribunas, y los españoles y turistas de todo el mundo saltaban de alegría. Una experiencia iniciática que jamás podré olvidar. Después del exceso de alegría, como periodista que soy tuve que volver a poner los pies sobre la tierra. La pregunta del momento era : qué tan lejos puede llegar Monravia en este mundial?. Japón y Francia no eran los mejores equipos del momento, pero no podíamos olvidar que contra Alemania, los monravos no habían pestañeado. Los pronósticos se volvieron cerrados, y Monravia empezó a subir como espuma. 30 de Junio, el Monravia-Canadá carece de mayor importancia. Monravia está clasificada, pero se juega todavía el primer o segundo lugar del grupo. Igor no alinea con su equipo y provoca una enorme desilución entre los aficionados. Nosotros, especialistas, comprendíamos que no valía la pena agotar al muchacho, aún si sólo se conseguía el segundo lugar del grupo. Canadá resultó ser el equipo más débil del grupo, y Monravia le ganó 1-0 aún sin Igor. Monravia se clasifica invicta a los octavos de final, de una manera brillante. Recordemos que a esa fecha ya son 15 partidos internacionales ganados sin conceder un solo punto los que ha jugado el equipo monravo desde que comenzaron las clasificaciones. Octavos de final, el afiche es Monrovia-Nigeria. El equipo nigeriano había llegado con un equipo tremendo, basado en su fuerza y su técnica. Campeón africano, había dominado su grupo mundialista hasta que cedió un empate ante Portugal que lo relegó al segundo puesto de su grupo. Pronósticos reservados, todavía no queríamos abrir los ojos ante la realidad. Un sondeo daba ganador a Nigeria en un 60% entre opiniones de personajes del fútbol. Yo comenzaba a vislumbrar la posibilidad de una sorpresa mayor, y en el fondo, después de presenciar el Francia-Monravia, la deseaba. Una ola de frescura para el fútbol mundial, dominado por las mismas potencias de siempre. Los países africanos pujaban y pujaban por meterse entre los grandes pero, al igual que España, siempre terminaban relegándose. Una Monravia salida de la nada le podría dar ese frescor al deporte rey. 3 de Julio, estadio de Barcelona, un partido diferente, una total incógnita, una primicia mundial. A estas alturas yo había conseguido la narración de todos los partidos en los que Monravia podría encontrarse, no quería pensar en una eliminación prematura del equipo monravo. No estaba siendo imparcial, pero mi corazón latía con fuerza ante la imagen de Igor tocando un balón y las tremendas posibilidades de una jugada de ensueño. Un cosquilleo recorría mi cuerpo al simple contacto de Igor con el balón, un grito de gol se me ahogaba en la garganta aunque Igor se encontrara a la par de su portería. Todo el mundo quería verle anotar goles. En dos partidos ya era el goleador del torneo con 8 goles y faltaba lo mejor. Pitazo inicial, Igor intenta el mismo tiro que le permitió abrir el marcador ante Japón, desde media cancha, pero el balón rebota en el larguero superior. Cómo alguien puede repetir los mismos gestos con tanta perfección?. Minuto 17, Nigeria anota un gol que deja a todo el mundo en el estadio estupefacto. Nadie se esperaba que Nigeria abriera el marcador, sobre todo cuando Monravia estaba tocando muy bien el balón, pero la suerte no parecía sonreírle a Igor que ya había tocado los postes en dos ocasiones. Después de la celebración de los jugadores nigerianos, el juego se volvió bastante brusco. El equipo africano empezaba a soñar con los cuartos de final y empezó a defenderse con mucha fuerza. La primera parte terminó 1-0 a favor de Nigeria. Era seguro que Igor retornaba en la 2a mitad. Primera vez que veíamos al equipo monravo en desventaja, primer gol encajado en 4 partidos mundialistas. Minuto 46, Igor parece haber tomado la situación en sus manos. Intenta driblear a 3 nigerianos que le cierran el paso pero le cometen falta a 27 metros de la portería. Igor ha demostrado su habilidad con los tiros de larga distancia a balón detenido. El estadio respira hondo y contiene la respiración. Y no ! una vez más el balón pega en el poste y se va fuera. Donde está tu magia Igor ? Minuto 72, en una jugada individual Igor esquiva dos adversarios y lanza un balonazo raso pero bien colocado. El alivio, Monravia 1-Nigeria 1 ! Fin de los 90 minutos reglamentarios. El partido debe decidirse en la prolongación de 30 minutos o en los tiros de penalty. Hasta ese momento el partido había tenido un buen nivel, pero no sobresalia entre tantos otros. La tan esperada reacción de Igor nunca llegó aparte del gol a los 72 minutos. Nadie nunca se imaginó el tremendo esfuerzo que fue para Igor jugar esos 30 minutos extras. En realidad, el desgaste físico de su estilo de juego era inmenso y a pesar de una excelente condición física, después de largos minutos de juego y dominio del balón las piernas empezaban a temblarle. Pero eso nunca lo supimos hasta que él mismo me lo confiara para esta biografía. Empiezan los 30 minutos suplementarios y la tónica del juego es la misma. Brusquedad africana ante negligencia monrava, hasta que en el minuto115, 5 antes del final, Igor logra arrancar desde su campo y recorre toda la banda derecha para soltar un pase perfecto a Klima quien con la cabeza anota un golazo. Monravia 2-Nigeria 1. Monravia pasa a los cuartos de final. Con la emoción de estos octavos de final, casi que habíamos olvidado que España se jugaba su pase a cuartos también, enfrentados a los ingleses. Tan mal acostumbrados estamos a perder que nadie daba nada por España, pero para sorpresa de todo el mundo, España venció a los ingleses en un partidazo y se clasificó para los cuartos, en donde le tocó enfrentarse a…Monravia. Con España en cuartos y con el partido mediocre de Monravia ante Nigeria, mi amor se debatía y no pude resistir por caer en el embrujo de la selección nacional. Tan bueno había sido el partido contra ingleses, que empezábamos a ver a Monravia como un molesto obstáculo. Madrid, 7 de Julio. Cuartos de final, el país sede se las juega ante la enigmática Monravia. El entrenador español asegura la victoria pues considera que Monravia es un equipo de un solo jugador, si ese jugador es bien marcado y anulado, Monravia está perdida. España posee buenos goleadores y un muy buen juego en equipo. Los españoles comenzamos a creer en nuestras posibilidades. Pero como dice el dicho, entre más subes más dura es la caída. Y ese 7 de Julio España cayó estrepitosamente ante un Igor inspirado que le anotó 4 goles en 20 minutos. Marcador final España 2-Monravia 4. Igor solamente jugó la primera parte. Suficiente para demoler nuestras ilusiones pero la maravilla del fenómeno, de la estrella naciente y de su luz que brillaba en cada rincón nos recordó que algo estaba sucediendo en el mundo del fút. Después de dos días logré recuperarme de la tristeza de perder y me llené de ánimos para seguir siendo un testigo privilegiado de lo que ocurría. Monravia e Igor estaban en semifinales e Italia les esperaba. La hora de la verdad había llegado. La sorprendente Monravia estaba a un paso de consagrarse. 11 de Julio, Monravia e Italia se juegan el pase a la final de la copa mundial. Italia es una veterana de estas competencias, tantas veces campeona. Su camiseta azul impone respeto en cualquier cancha en donde juega. Y este año no es la excepción. Ha llegado hasta este estado de la competencia con resultados brillantes y una sólida defensa. E inicia el partido. Desde el primer minuto estuvimos absortos en este juego. Igor tomó el balón para pasearse con él por toda la cancha. De vez en cuando lo cedía a sus compañeros sólo para reencontrarlo segundos más tarde. Los italianos parecían ratas arrinconadas por un enorme gato, pero el enorme gato era Igor que enmedio de la cancha se veía tan frágil, tan común. Pero era dios en persona. Y jugó como dios. Dos goles fueron suficientes para ganar el partido, en los minutos 14 y 33. Igor no salió para la segunda parte. Pero Monravia envalentonada le hizo dos goles más a la Italia reducida a su mínima expresión. Igor ya les había ganado lo más importante : la moral y el gusto de jugar. Monravia hizo ver a Italia como un equipo de novatos, y al final salieron todos llorando como mujeres. Algunos jugadores italianos decidieron no volver a jugar al fútbol y pusieron fin a sus carreras. Años después hablando de eso con Igor, él me comentó su tremenda desdicha por haberles hecho sufrir. Pero acaso Igor sufre ganando ? en parte sí, pero lo que más le motivaba era la dicha que le producía a su pequeño país y sobre todo a su madre. El pretendía también poder servirle de inspiración a todas las pequeñas naciones para no detenerse de soñar. A lo largo de su carrera, en efecto, Igor sirvió de modelo e inspiración a millones de personas. A sabiendas que las cámaras de TV y la prensa escrita tomaban nota de cada aparición pública y de cada gesto deportivo de su parte, Igor aprovechó su impacto en las masas para educarlas. Nos educó sin ni siquiera darnos cuenta. Su palabra se convirtió en ley, y cuando nos pedía algo, eramos incapaces de negárselo. Cuando pidió 500 voluntarios para reconstruir un poblado destruído en el centro de Africa, fuimos 100.000 los que quisimos ir. Cuando pidió el cese de todas las guerras, miles de combatientes en todos los continentes lanzaron sus armas a los ríos y lagos. Igor se convirtió en el enemigo número uno del sistema de poder, pero como era dios, era intocable. Millones de personas se hubieran lanzado a las calles si algo le hubiera pasado a Igor. Cuando Igor denunció las amenazas a muerte que recibía a diario por razones extra-deportivas, en todo el mundo se organizaron manifestaciones multitudinarias en su apoyo, y por primera vez el poder económico mundial tembló desde aquella época del Ché Guevara. Ese mismo poder que le temía se veía obligado a transmitir los partidos de fút del equipo de turno de Igor, aumentando cada vez el prestigio y el amor que la Humanidad le habían tomado. Igor era un negocio enorme para ellos, pero Igor se encargó, con mucha habilidad, que parte de las ganancias que su simple imagen generaba, fuera repartida entre miles de obras de desarrollo en los países pobres. Desde la cima del deporte, Igor obligó al gran capital a someterse a su ley. Le enseñó a los pequeños que la fuerza estaba dentro de ellos. Nos enseñó a todos que hasta los sueños más locos sepodían convertir en realidad. Y el mundo soñó, y los pequeños encontraron la fuerza para hacerle frente a los grandes, y los grandes se fundieron en la confusión. Igor fue durante años el presidente del mundo aunque nunca nadie lo hubiera propuesto para tal cargo, y ningún otro jefe de Estado lo reconociera como tal. Igor era tan popular como nadie antes que él. Era dios. Es dios. Depués del Monravia-Italia me apresuré hacia los vestidores, estaba tan seguro de mí mismo por alguna rara intuición y por la primera vez en ese mundial se logró entrevistar a Igor no sin antes enfrentarme al entrenador, a una docena de jugadores monravos y policías que me bloqueban el paso. Igor pidió que me permitieran el paso y le asesté la primera pregunta en un inglés machacado. Igor me la respondió en un castellano perfecto. Olvidé incluso cual había sido mi pregunta, alucinado como estaba de oírle hablar nuestra lengua. Después, como se supo, Igor era hijo de un padre ruso y de una madre boliviana, que curiosamente se habían encontrado ambos, como refugiados políticos en Monravia que no era un país independiente en ese entonces. Se casaron y decidieron quedarse a vivir en una apacible aldea monrava. En el hogar, Igor aprendió el español, el ruso y en la escuela el monravo. La segunda pregunta que logré asestarle fue la tontería aquella de su pronóstico para la gran final. Nunca olvidaré su respuesta : ganaremos todos pues no habrá perdedores. En ese momento no comprendí el significado, pero ahora el sentido es tan claro. Igor ya sabía que ocuparía un lugar especial en el mundo. Igor ya tenía en mente todo lo que podía hacer desde la cima privilegiada otorgada a los dioses del fút. Sobre todo que ninguna cima sería tan alta como a la que Igor escalaría como el mejor jugador de todos los tiempos, y un ser humano fuera de lo común que jamás ostentó riquezas, al contrario, toda su fortuna la repartió entre quienes necesitaban un rayo de esperanza. Igor firmó los contratos más caros del mundo deportivo, y su imagen fue publicitada por las empresas más poderosas. Igor lo hacía con la intención de arrancarle lo más posible al sistema, para poder repartir más. Un Robin Hood que jamás robó, pero lo que ganó sí lo repartió. Segunda semifinal, Brasil-Argentina. El clásico sudamericano. Brasil se lo lleva con un marcador de 3-2. La gran final está lista, Brasil-Monravia. Yo estaba convencido que Igor ganaría la final y se convertiría en el campeón del mundo. Mis colegas dubitaban. Brasil era un equipo de ensueño, mejor que cualquier otro equipo brasileño anterior. 16 de Julio, gran final del campeonato mundial de fútbol en Madrid. El estadio está por reventar, no cabe ni un alma de más. La mitad del estadio es carioca, una pequeña mancha de monravos, y el resto, fanáticos de todo el mundo que se arrancaron las entradas pagando por ellas las sumas más altas jamás vistas para una final de fútbol. Cuando los equipos salen para calentar, de manera casi espontánea, la mitad del estadio no carioca se viste con miles de banderas monravas. Los más impresionados fueron los escasos monravos que habían logrado hacer el viaje. Las cámaras los enfocaron, todos sin excepción lloraban por la emoción de ver la bandera de su joven país en manos de tantos amigos incógnitos. Poco a poco el grito de batalla fue IGOR, IGOR, IGOR. Igor, en un gesto hacia ese gran público, se colocó enfrente de ellos y comenzó a hacer los malabares más insólitos con el balón. En nuestras entrevistas posteriores me confió muchas veces que a veces sentía que su lugar era el circo y no las canchas de fútbol. Claro que lo decía en broma !. Parecía que Igor violaba las leyes de Newton, pero era capaz de mantener el balón en las posiciones más anti-naturales. Esta capacidad única era uno de los grandes secretos de su éxito evadiendo los marcajes, y como él me lo dijera, para lograrlo, era capaz de realizar movimientos casi imperceptibles al ojo humano y a tal velocidad que lograba suspender la pelota y engañarnos haciéndonos pensar que flotaba en los aires. Los videos ultra-rápidos confirman esta cualidad de Igor. Se comprende entonces el desgaste físico y nervioso al cual era sometido tras 45 minutos de dominio del esférico. Muchos fanáticos jamás le perdonaron el hecho tan frecuente de jugar solamente los primeros 45 minutos, pero Igor jamás dejó a su equipo en desventaja. Si el partido estaba ganado en la primera parte no salia en la segunda, pero si al contrario su equipo necesitaba de él, aunque estuviera agotado, siempre aceptaba dar hasta la última gota de sudor por sacar adelante al equipo. Ese día le vimos hacer prodigiosos malabares para el regocijo del público que le aplaudía con más y más vehemencia. La barra brasileña estaba muda ante este derroche de talento. No querían dudar de las posibilidades de su equipo, pero comprendían que ganar no sería tan fácil como en otras ocasiones. Empieza la más grande fiesta del deporte. Este juego es, por unanimidad, el mejor juego de todos los tiempos. Todo el mundo coincide en ello, expertos o simples curiosos, amantes del deporte o aquellos que lo detestan. Los brasileños dieron un gran espectáculo de juego bonito, y caballerosidad deportiva. Hubieron muy pocas faltas de ambos lados, ninguna amonestación lo que ya es raro para un partido de esta importancia. Por su parte Monravia movió sus piezas como en un tablero de ajedrez. Pero un ajedrez muy particular en donde parecía haber 10 peones y una sola pieza que hacía el resto de los movimientos. El juego tantas veces criticado de Monravia no deslucía el espectáculo, al contrario. Brasil se lanzó al ataque furioso desde el inicio. Igor se encontró muchas veces en la defensa, e hizo algunos de los tacles más limpios que hayamos presenciado. Después de cada recuperación del balón, Igor avanzaba a toda marcha hacia el marco adverso levantando así de sus asientos a todos los espectadores. El resto del equipo monravo le acompañaba hasta el medio terreno, y en algunas ocasiones Klima y Janosh se adelantaban en una triangulación perfecta. Verlos despejar balones parecía una ola roja que luego retrocedía jalada por el océano. Sin embargo ninguno de los dos equipos logró anotar en los primeros 45 minutos. Todos teníamos la adrenalina hasta el tope. Qué partidazo ! Nada para nadie a la mitad del juego. El campeón podría haber sido cualquiera de los dos. Pero no es tan cierto. La segunda parte fue una demostración de arte. Monravia no cambió su estrategia de juego, pero la modificó. En los contragolpes con pelota dominada todo el equipo empezó a adelantarse más y más hasta que en el minuto 67 prácticamente todo el equipo monravo se encontraba en el área defendida por los cariocas y de entre toda esa marabunta de jugadores una silueta espigada realizó un golpe de media bolea que atravezó a toda la defensa brasileña. Parecía que el balón llevaba un efecto zigzagueante evadiendo a unos y a otros. El portero de Brasil lo vió venir pero apenas alcanzó a tocarlo. 5 centímetros más bajo y le arranca la cabeza al guardián carioca. Esa silueta era la de Igor. Monravia se perfilaba como campeón del mundo, e Igor el máximo goleador de todos los tiempos en un mundial. Sin embargo Brasil no bajó la guardia, cómo le había sucedido a españoles, franceses e italianos. 8 minutos más tarde, Brasil empataba con una jugada individual del astro Zé Cerezo. Pero como para no quedarse atrás, Monravia lanzó sus tropas de nuevo hacia adelante pero no fué más que un bloff. Tratando de evitar el contragolpe masivo todo el Brasil se lanzó a la defensa hombre por hombre dejando espacios huecos por el centro. Los dos equipos parecían batallar en el redondo central en una especie de danza al estilo del rugby, cuando de nuevo la misma silueta se desprende del grueso de jugadores, y en un abrir y cerrar de ojos Igor enfrentaba en un tú a tú al guardametas amarelho. La imagen me quedará grabada para siempre. En su afán de evitar el gol, el portero se lanzó de rodillas para taclear a Igor, pero parecía más como que si estuviera rezando, o pidiéndole alguna gracia a su santo favorito. Igor levantó el esférico sobre la cabeza del vencido portero pero para evitar golpearle de frente debido a la velocidad Igor se lanzó en un clavado digno de cualquier saltador de altura. Balón y jugador pasaron volando sobre la cabeza del guardián. Igor dió todavía una voltereta más cayendo de pie, recobrando el esférico y anotando el segundo gol monravo. Goles de fantasía nunca vistos. Igor derrochaba magia, y el mundo estaba a sus pies. Apenas con 19 años y una carrera por delante, Igor ya era el nuevo dios moderno. Ese segundo gol cayó al minuto 80. Brasil siguió batallando pero sus fuerzas mermaban. En el minuto 87 caería el definitivo 3-1 con un tiro libre desde 35 metros. Otra joya de Igor. 18 goles en total. Un record que solamente el mismo Igor podrá igualar o rebasar. Pitazo final. Monravia campeona invicta del mundo !!! El estadio empezó a festejar, brasileños, monravos, todo el mundo. En realidad nadie perdió ese día, todos ganamos. Justamente Igor me lo había dicho. La fiesta duró días en España y meses en Monravia. Y eso era apenas el principio. Monravia, guiada por Igor se vería coronar campeona del mundo 3 veces más hasta el fin de la carrera de Igor. Monravia sigue siendo una potencia mundial del fútbol gracias al legado y la escuela que dejara Igor, pero muy difícilmente igualará los records de esa era de oro, la era de Igor.
Publicado por cervena_hvezda @ 7:00  | Literarte
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