Domingo, 14 de enero de 2007
Que habr?a mas all?
de aquella vereda joven,
deseando descalzar los ojos
en aquel lago profundo que se esconde
detr?s de las marchas suaves
y el vaiv?n de las palmeras
acompa?ando mi silencio.

Y al colocar los pasos en adornados valles
de notas expresadas en las flores
con sinfon?a musical en sus colores
diversos en el tiempo
viviendo en la esmeralda tierra,
se sonr?en contemplando
el adi?s de un astro iluminado
al brillar en nuevo horizonte
dejando su rastro anaranjado,
cuando la luna di?fana en penumbra
con su lumbre acaricia otra estrella
al saber caer sobre el borde de una ola
que sonriendo brota lentamente
de los labios de la tierra;
pues adorna suave el soplo de oro
el devenir de esa alta inmensidad.

Y el nuevo paso suave se despierta
y soy silueta contra la marea
que me ha encendido el alma
por atrapar las perlas azules en un verso.

Y se desliza la fuerza leve en mente
sobre las arenas de la playa
descansando en una cumbre
en el manto verde de su flama
recostado en una duna que se va
al sentir ondulados vientos graves
que llegan a mis venas,
pues han llegado reclamando
desde una pe?a alta
o mas bien desde esa cima
al manto enardecido al escuchar
el tremolo infinito de las rosas tan nocturnas
que se encienden fugaces para danzar felices
acompa?ando al vals con sus fragancias
sobre la tela de la noche;
y alegre es la harmon?a libre
cuando retozan brisa y manto
con piruetas dibujadas en segundo
en las sombras con arbustos y hojas
so?ando besar lo alto con sus llamas.

Mas mis pasos son como soplo manso
que se ha llevado el mar
hacia otra melod?a de milenarios bosques
con hojas que vuelan al cielo
para poder amar;
sostenidas de la mano de los alces
sobre el agujero blando de la noche
que se encuentra muy arriba tan brillante
y descansa suave cuando llora la monta?a
al este de la aurora acaecida en esa alma
de aquel cielo tan colmado y apacible
en un dormido lago al interior de las estrellas,
y es all? que las rocas se despiertan
limpiando blando mustio
con un lucero rojo
en lagrimas de aquel gigante,
que se queda al resplandor con un regalo
pues cubre los bermejos ardorosos,
de su faldas nac?reas en fr?as nubes
que se quedan a los pies por extra?arla
al no poder dejarle mis perlas a su sepulcro.

Y el simple esclavo del camino
sobre el r?o del espacio contempla,
el vac?o nido de un ?mbar cristalino
por verlo renacer como respiro de aquel beso
que brota germinando el suelo con ojos rebosantes
en intensa oda que descansa en la brizna
con silbido fr?o de las rocas
en las cavidades celestes de la vida.

En ese fondo que se enciende
existen hermanos como lobos
y amigos silenciosos como alces,
cuando una nube se desprende desde abajo
como sombreada esperanza que destella
en las sonrisas de las aves,
al vestirse con el reba?o
de ovejas fr?as en el r?o.

Y con una dulce melod?a
profunda de oc?anos del todo
sonri?ndole a una cuna
por dejarla alegre con un abrazo que es amigo,
por amar as? la vida
deja un canto en ese paso
que ha nacido en el sinsonte
para aprender muchas verdades
al Oeste de esta hora,
al verse sumergido en pupila dulce
de casta?os bosques silenciosos
navegando en apacibles aguas
de una playa descubierta y sola,
limpia eternidad
cercana gruta densa de esta paz.
Publicado por Alfarero. @ 6:36  | Literarte
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Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 05 de abril de 2008 | 5:26
que hermoso poema muchas escenas ya casi es como estar ahi