Jueves, 04 de enero de 2007
Fenece la tarde cuando muere el olvido, y las ra?ces del mismo roble del templo de Ateneas cae sonora ante las sombras de Cleopatra y su librera.
Me propongo olvidar la escena conjunta y justa en la palabra, volar alto, mas all? del sol que ?caro so?? tocar con vuestras alas, mas he olvidado en ese intento, llevar en esas nubes alguna cera en bolsillos de madera. ah, que pensamiento, me ha tra?do este momento que yo leo, cuando fenece la tarde entera en los ca?dos, olvidando la hora en que Vallejo, encontrara su fin en una acera, mas all? de una calle l?nguida en su mente. Y he de olvidar en este momento, la m?sica entera que trajera, quiz?s aquel jard?n en silencio en alguna fuente construida para Adri?n por ser convento l?gubre de no nombrados que murieron con sus cruces.
Olvidemos entonces la ?poca sin luces, cuando quemados murieron los seguidores de Aristoteles al pensar que pod?an vivir en el futuro, escapar entonces de la prisi?n del airado San Agust?n al tratar de apagar esas candelas que resonaron en guitarras quebradas buscando alguna verdad. Y la cimitarra termin? sin su delgado cuello, las campanas resonaron en poes?a, llorando triste cuando se pronostic? la muerte en las nuevas libret?as. Solo quedo el pr?ncipe Cisne hablando de la soledad en las nubes, olvidando la escena de la Olla; cuando por olvido dejo atr?s aquellos libros, que contradec?an la ilusi?n de vivir con alg?n mal genio, en el palacio de las mil y ninguna noche. Por olvidar entonces la quema de los libros que exist?an.
Muri? la literatura y en ella la tarde con las andanzas olvidadas de Voltaire, en las mismas puertas abiertas que desaparecen en la mente de Borges al fenecer aquella noche; pues muere el cisne pr?ncipe en las nubes, estas no ten?an todo el trino verdadero de las vivencias en los ojos tristes pordioseros, Borges no miraba mas all? del escritorio. Fueron rescatados mas all? de la penumbra de la cara obscura en los castillos imaginados de la luna, fue como cuando se pierden las estrellas lejos en las estelas que ya no brillan mas, y fue recogida del polvo h?medo del barro, la llama azul de la palabra que sol?a hablar del pueblo, y era el nahualt la cuna del gesto de los ni?os dioses que hablaban del grano de oro, mazorcas de ma?z: - estas eran mucho mas valiosas - .
Y por no poseer perlas en sus labios, al describirnos sus juegos en el alba, ha desaparecido aquella puerta en que caminaran los esclavos que construyeran el agora de los Griegos, pero no asi la miseria de los pueblos, esa qued? como una malsana costumbre de la obscura niebla, al perderse el pensamiento libertario y razonable, de aquel que preguntaba dejando sus huellas marcadas en el polvo, sin ser ciego o pr?ncipe con torres imaginarias, construy? para todos con preguntas que aun no han sido contestadas.
En el ayer que fue simplemente el futuro que no vino, al fenecer la tarde cuando murieran las celebres palabras que vinieron de los h?roes que no mueren, pues se va la tarde cuando quiere re?rse la alegr?a, cuando ya nadie tenga esas cadenas que aprisionan y cortan nuestra venas para destilar la sangre por las guerras de los hombres, y aunque fenezca la tarde en nuestra c?rcel nadie olvida que no fenece la esperanza, pues no fenecen los ca?dos en nuestra fiel memoria.
Publicado por Alfarero. @ 18:20  | Literarte
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