"...Si denuncio y condeno la injusticia es porque es mi obligación como pastor de un pueblo oprimido y humillado..."
Monseñor Romero.
Nacía del pecho fiel
la voz, ave plena del profeta,
abierto corazón, al alba anunciaba
en sus palabras, un pájaro sin miedo
denunciaba la maldad
en rectitud de su propio libre credo
purificando almas al sol entrante.
Habló Dios por medio de su boca
recordando humildemente nos decía:
- Cristo está muriendo por el pobre.
Voz de los sin voz,
Reencarnación del hombre
vivío entre nosotros
el cálice el tormento
el dolor de los perseguidos,
angustiado
sufriendo como nadie la injusticia.
Abrío de golpe las puertas de su iglesia
al pueblo oprimido y humillado,
los judas, falsos apóstoles del Opus Dei
ya habían condenado, como postura
de judíos al cristo revendieron
la dádiva de vida
en el comercio de esclavos.
Despierto esta, el Santo varón,
por siempre lo escuchamos,
su milagro fue morir como nosotros,
probar la muerte como muchos la vivieron y sufrieron
en el martirio que lo eleva
dejando el vivo, ejemplo
coherente al hombre en sacrificio,
levita tan arriba entre los hombres.
Bienaventurados
los que escogen el camino fiel de sus palabras
Bienaventurado Monseñor de la palabra
viviste al pie de tu promesa.
Santo, Santo
San Romero Santo,
San Romero de nosotros.
Tu iglesia está en el pueblo
Y tu pueblo te ha Santificado.
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