Deseo contribuir en este día, 24 de marzo, en la commemoración de San Romero de América, quien ha dejado el ejemplo a la iglesia a seguir.
Biografía:
Nació en Ciudad Barrios, (El Salvador) el día 15 de Agosto de 1917, y fue asesinado por un francotirador mientras oficiaba una homiliada, el día 24 de marzo de 1980. Su predicación en defenza de los derechos humanos y las denuncias hechas durante la época de la guerra civil salvadoreña, son en si algunas razones por las que la ultraderecha salvadoreña planeo este vil asesinato, el cual se reconoce como un crimen de lesa humanidad.
De Wikipedia encontramos lo siguiente:
Cita textual:
Como arzobispo, él denunció en sus homilías dominicales, numerosas violaciones de los derechos humanos y manifestó públicamente su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política de su país. Su asesinato provocó la protesta internacional en demanda del respeto a los derechos humanos en El Salvador. Dentro de la Iglesia Católica se le consideró, un obispo que defendía la "opción preferencial por los pobres". En una de sus homilías, Monseñor Romero afirmó: "La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres, así la Iglesia encuentra su salvación." (11 de noviembre de 1977)
Su sucesor Arturo Rivera y Damas, abrío en 1994 una causa para su canonización, la cual ha sido obstaculizada por posibles motivos ideologico-politicos que posee el vaticano, por lo que acualmente el proceso de su canonización aun continua.
A pesar de ésto, en Latinoamerica se refieren a él como: San Romero de América.
Un punto a partir de no reconocer la autoridad del Vaticano, y para mostrar que no es la cúpula la que canoniza, si no son los miembros de esta iglesia.
Agregamos que San Romero de América, se le ha asignado un espacio en la Abadía de Westminster, siendo él, uno de los diez mártires del siglo XX representados en las estatuas de la Abadía de Westminster, en Londres. La cual pertenece a la Iglesia Anglicana.
Entre la mas famosa de sus homiliadas se encuentra, la homiliada de Fuego:
Homiliada de Fuego. ( extracto )
Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles: hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre debe revalecer la ley de Dios que dice "No matar". Ningun soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla.
Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la oreden del pecado.
La iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominacín.
Queremos que el gobierno tome en serio que e nada sirven las reformas si van teñs con tanta sangre. En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día mas tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios; Cese la represión.
23, MARZO, 1980/VIII 382.
Vengo del mas pequeño pais de la lejana América Latina.
Vengo trayendo en mi corazón cristiano Salvadoreño y de pastor, el saludo, y el agradecimiento y la alegría de compartir experiencias vitales...
Nuestro mundo Salvadoreño no es una abstracción, no es un caso más de lo que se entiende por "mundo" en países desarrollados como el de ustedes. Es un mundo en que su inmensa mayoría está formado por hombres y mujeres pobres y oprimidos...
Ahora sabemos mejor lo que es el pecado. Sabemos que la ofensa a Dios es la muerte del hombre. Sabemos que el pecado es verdaderamente mortal, pero no sólo por la muerte interna de quien lo comete, sino por la muerte real y objetiva que produce. Recordamos de esa forma el dato profundo de nuestra fe cristiana. Pecado es aquello que dio muerte al hijo de Dios y pecado sigue siendo aquello que da muerte a los hijos de Dios...
Los antiguos cristianos decían: " La gloria de Dios es que los hombres vivan". Nosotros podríamos concretar esto diciendo: " La gloria de Dios es que el pobre viva".
(Discurso en la Universidad de Lovaina, Bélgica, al recibir el doctorado Honoris Causa en Humanidades, 2 de febrero de 1980.)
Una Recopilación de Wikipedia:
El día lunes 24 de marzo de 1980 fue asesinado cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia, en la colonia Miramonte de San Salvador. Un disparo hecho por un francotirador impacto en su corazón, en el preciso momento de la eucaristía. Al ser asesinado, tenía 62 años de edad. Sus restos mortales descansan en la cripta de la Catedral de San Salvador. En 1993 la Comisión de la Verdad, organismo creado por los Acuerdos de Paz de Chapultepec para investigar los crímenes más graves cometidos en la guerra civil salvadoreña, concluyo que el asesinato de Monseñor Oscar Romero había sido ejecutado por un
escuadrón de la muerte formado por civiles y militares de ultraderecha y dirigidos por el mayor
Roberto d'Aubuisson, (fundador del Partido ultra conservador ARENA) y el capitán Álvaro Saravia. [1] D'Aubuisson, que murió en 1992, siempre rechazó su vinculación al hecho. En 2004, una corte de los Estados Unidos, declaró civilmente responsable del crimen al capitán Saravia y le impuso la obligación de pagar una indemnización a la familia de Monseñor Romero. [2] [3]
En 1990 la Arquidiócesis de San Salvador pide permiso a la Santa Sede para iniciar el proceso de canonización. El proceso diocesano concluye en 1995 y el expediente es enviado a la Congregación para la Causa de los Santos, en el Vaticano, quien en 2000 se lo trasfiere a la Congregación para la Doctrina de la Fe (en ese entonces dirigida por el cardenal alemán Joseph Ratzinger, futuro Papa Benedicto XVI) para que analice concienzudamente los escritos y homilías de monseñor Romero. Una vez terminado dicho análisis, en 2005 el postulador de la causa de canonización, monseñor Vicenzo Paglia, informa a los medios de comunicación de las conclusiones del estudio: “Romero no era un obispo revolucionario, sino un hombre de la Iglesia, del Evangelio y de los pobres”.
El proceso seguirá nuevos trámites, que si son superados, podrían acercar la fecha en que Óscar Arnulfo Romero sea elevado a los altares como el primer santo y mártir de El Salvador.
San Romero de América será siempre recordado por su postura de denuncia, el apoyo que él como pastor sostuvo ante los eventos de ese tiempo, a pesar de las amenazas a muerte que los escuadrones de la muerte, enviadas por el partido de actual gobierno de ARENA, pues fueron ellos los responsables de este crimen de lesa humanidad.
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