Viernes, 20 de abril de 2007
Un art?culo importante para ser le?do con detenimiento. Da a conocer el cambio de orientaci?n que ha tenido la ONU despu?s de casi treinta a?os.

No dudo que estos cambios no hayan afectado el nivel de corrupci?n relacionadas a este organismo mundial, ante el avance de las transnacionales y en su conjunto la creaci?n de un oligopolio mundial, para que estas tengan todo el apoyo pol?tico requerido para hacer sus avances.

El siguiente les puede servir de mucho a la hora de revisar el papel actual de los poderes que ejercen las multinacionales, que en parte, se podr?a interpretar como la suplantaci?n como el papel del estado por estas mismas transnacionales para injerir de forma directa en las decisiones econ?micas de los gobiernos que acepten sus criterios o pol?ticas internas.





Alejandro Teitelbaum
4 April 2007

El reciente informe de John Ruggie, representante especial del secretatio general de la ONU sobre comercio y derechos humanos, es un rev?s en los intentos por establecer un control internacional sobre las actividades de las transnacionales. Por Alejandro Teitelbaum.

I. La Organizaci?n de las Naciones Unidas, que fue creada para preservar la paz y defender los derechos y la dignidad de la persona humana, hizo aportes importantes a favor de dichos objetivos aunque nunca alcanz? a cumplir cabalmente su misi?n.

Pero desde hace unos diez a?os, cuando se rompi? el relativo equilibrio de fuerzas a escala internacional, la ONU comenz? a derivar en un sentido diametralmente opuesto.

No nos ocuparemos esta vez del papel que desempe?a el Consejo de Seguridad como taparrabos de la pol?tica imperialista y belicista de Estados Unidos y sus sat?lites, que ahora se presta al juego de preparar el terreno para una eventual agresi?n contra Ir?n.

Esta vez queremos referirnos al papel que desempe?an diversas instancias del sistema de las Naciones Unidas como instrumentos del poder econ?mico internacional encarnado en las sociedades transnacionales. No a los instrumentos espec?ficos del poder econ?mico, como son el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organizaci?n Mundial del Comercio, sino a otros organismos, cuya funci?n consiste en ocuparse de los derechos humanos, civiles, pol?ticos, econ?micos, sociales y culturales.

II. Cuando se rompi? el equilibrio bipolar a comienzos de los a?os noventa, en las Naciones Unidas se comenzaron a desmontar o a neutralizar ?rganos que significaron en su momento un intento de establecer un control social sobre las actividades de las sociedades transnacionales. Uno de esos ?rganos fue la Comisi?n de Sociedades Transnacionales, creada por el Consejo Econ?mico y Social en 1974 y que, en 1994, el mismo Consejo Econ?mico y Social decidi? transformar en una Comisi?n del Consejo de Comercio y Desarrollo de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (CNUCED), teniendo en cuenta, dec?a la resoluci?n, el ?cambio de orientaci?n? de la Comisi?n. Dicho cambio consisti? en haber abandonado los intentos de establecer un control social sobre las sociedades transnacionales y ocuparse, en cambio, de la ?contribuci?n de las transnacionales al crecimiento y al desarrollo?.

Pero los abusos cada vez mayores del poder econ?mico transnacional, cometidos a favor de la generalizaci?n de la ?econom?a de mercado? a escala mundial, provocaron una reacci?n en la opini?n p?blica que tambi?n se reflej? en el seno de algunos organismos de las Naciones Unidas.

Por ejemplo, un Grupo de Trabajo de la Subcomisi?n de Derechos Humanos, luego de algunos a?os de labor, termin? en 2004 un proyecto destinado a establecer algunas normas de alcance internacional destinadas a prevenir y eventualmente sancionar las actividades de las sociedades transnacionales contrarias a los derechos humanos. El proyecto, aunque bastante t?mido, fue vigorosamente rechazado por las organizaciones internacionales representativas de las grandes empresas, que exigieron su archivo.

El ?rgano superior de la Subcomisi?n, la ahora extinta Comisi?n de Derechos Humanos, se pleg? un?nimemente a la exigencia de las sociedades transnacionales de sepultar el Proyecto de la Subcomisi?n y, por amplia mayor?a (49 votos sobre 53), pidi? al Secretario General de la ONU que designara un relator para que se siguiera ocupando del tema de las sociedades transnacionales. Votaron en contra Estados Unidos y Australia, que sostuvieron que la Comisi?n no deb?a ocuparse de ninguna manera de las sociedades transnacionales, ni siquiera mediante un relator designado por el Secretario General. Tambi?n vot? en contra Sud?frica y se abstuvo Burkina Faso.

El entonces Secretario General, Kofi Annan, nombr? como representante especial para estudiar el tema de las sociedades transnacionales a John Ruggie, su asesor principal en el Global Compact. Ruggie public? en 2006 un informe preliminar y, en febrero de 2007, present? su segundo informe al nuevo Consejo de Derechos Humanos.

La decisi?n de la Comisi?n y el nombramiento de Ruggie significaron una derrota m?s para los intentos por establecer un control internacional sobre las actividades de las sociedades transnacionales.

En el seno de las Naciones Unidas, la estrecha colaboraci?n con las sociedades transnacionales est? institucionalizada en el Global Compact, que es una alianza entre la Secretar?a de la ONU y grandes sociedades transnacionales, varias de ellas con densos curr?culos en materia de violaciones de los derechos humanos y de corrupci?n. La ideolog?a que inspira al Global Compact la expres? claramente en 1998 el Secretario General de la ONU en un informe destinado a la Asamblea General titulado ?La capacidad empresarial y la privatizaci?n como medios de promover el crecimiento econ?mico y el desarrollo sostenible?. El Secretario General dec?a en ese informe que ?la desregulaci?n (...) se ha convertido en la consigna para las reformas de los gobiernos en todos los pa?ses, tanto desarrollados como en desarrollo? y propugnaba la venta de las empresas p?blicas confiando ?la propiedad y la gesti?n a inversionistas que tengan la experiencia y la capacidad necesarias para mejorar el rendimiento, aunque ello suponga algunas veces vender los activos a compradores extranjeros?.

III. El informe de Ruggie, presentado recientemente al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, fiel a la ideolog?a del Global Compact, comienza en el p?rrafo 1 con una profesi?n de fe en las virtudes del mercado cuyas precondiciones, seg?n el autor, son los derechos de propiedad (sin reserva alguna en cuanto a su funci?n social), el cumplimiento de los contratos, la competencia (el relator se abstiene p?dicamente de agregarle el adjetivo ?libre? porque es demasiado notorio que la libre competencia no existe en un mundo dominado por los monopolios y los oligopolios) y la circulaci?n sin trabas de la informaci?n (tambi?n inexistente porque la informaci?n en todas sus formas est? monopolizada y controlada por grandes sociedades transnacionales).

En el p?rrafo 2, Ruggie constata que en los ?ltimos decenios los mercados mundiales se expandieron significativamente como resultado de los acuerdos comerciales, los tratados bilaterales de inversi?n y, en el ?mbito nacional, las privatizaciones y la ?liberalizaci?n?. Sigue diciendo que los derechos de las sociedades transnacionales pasaron a estar mejor protegidos en las legislaciones nacionales y mejor defendidos en los arbitrajes obligatorios ante tribunales internacionales, lo que sin duda es exacto.

El informe nada dice sobre las consecuencias catastr?ficas para los pueblos, sobre todo para los sectores econ?micamente m?s vulnerables de los pa?ses perif?ricos, de los acuerdos comerciales, de los tratados bilaterales, de las pol?ticas ?privatizadoras? y ?liberalizadoras? y de los arbitrajes obligatorios internacionales.

Ruggie afirma, a continuaci?n, que la ?globalizaci?n? ha contribuido a una impresionante reducci?n de la pobreza en los principales pa?ses emergentes de econom?a de mercado y a la generalizaci?n del bienestar en el mundo industrializado.

Esta evaluaci?n del autor del informe est? en total contradicci?n, no s?lo con los hechos y las estad?sticas, sino tambi?n con la opini?n casi un?nime de los especialistas, quienes sostienen que, junto con el crecimiento econ?mico, se han acentuado enormemente las desigualdades sociales entre una ?nfima minor?a que acapara una enorme y creciente proporci?n del fruto del trabajo humano y la gran masa de la poblaci?n, una buena parte de la cual no alcanza a satisfacer sus necesidades b?sicas, no s?lo en los pa?ses de la periferia sino tampoco en el mundo industrializado. Hasta el Banco Mundial, promotor infatigable de las nefastas pol?ticas econ?micas dominantes a escala mundial, ha reconocido que sus pol?ticas no han logrado reducir el n?mero de pobres en los pa?ses que reciben sus cr?ditos.

Pero Ruggie olvida adem?s que el poder econ?mico internacional, encarnado en las grandes sociedades transnacionales, no se limita a acentuar las desigualdades sociales y a sumir en la pobreza a amplios sectores de la poblaci?n mundial, sino que las m?s poderosas de ellas, adem?s de dedicarse a promover golpes de Estado, apoyar dictaduras, financiar grupos paramilitares y escuadrones de la muerte antisindicales, desempe?an un papel determinante en las decisiones pol?ticas contrarias a los derechos humanos de las elites dirigentes, tanto en el ?mbito de los Estados, como de las organizaciones regionales e internacionales.

Una evaluaci?n seria, que Ruggie no hace, del papel de las sociedades transnacionales deber?a tener en cuenta todas esas facetas de su actuaci?n y tampoco deber?a ignorar la estrecha relaci?n existente entre la pol?tica contraria a los derechos de los pueblos, belicista y antiecol?gica de los Estados Unidos (pa?s sede de gran parte de las mayores sociedades transnacionales) y la omnipresencia de representantes del complejo petrolero-militar-industrial en las m?s altas esferas del Gobierno de dicho pa?s.

Por cierto, que Ruggie en su informe no se refiere a la fuerte influencia de las sociedades transnacionales en el sistema de las Naciones Unidas, institucionalizada mediante el Global Compact, que, adem?s, ejercen de hecho a trav?s de la financiaci?n privada de programas, de proyectos, de ?rganos y de organizaciones del sistema, incluida la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que est? financiada en dos tercios por donaciones voluntarias de Estados y de instituciones privadas.

Tambi?n est? ausente del informe de Ruggie la influencia que ejercen las sociedades transnacionales sobre algunos componentes de la as? llamada ?sociedad civil? como, por ejemplo, sobre algunas importantes organizaciones no gubernamentales.

No es de extra?ar entonces que Ruggie concluya el informe adoptando el enfoque ?sugerido? por las mismas sociedades transnacionales, en el sentido de que ?stas no est?n obligadas por el derecho internacional y que lo m?s apropiado ser?a poner de acuerdo a las empresas, a las Naciones Unidas (Global Compact mediante) y a la ?sociedad civil? para establecer ?declaraciones de buenas intenciones? en forma de soft law, c?digos de conducta, etc., cuya aplicaci?n ser? controlada por las mismas empresas y por representantes de la ?sociedad civil?.

El informe de Ruggie es coherente no s?lo con la decisi?n de la extinta Comisi?n de Derechos Humanos que archiv? el Proyecto de normas elaborado por la Subcomisi?n, sino con la orientaci?n general de las Naciones Unidas frente al grave problema econ?mico, pol?tico y social que representa el poder desmesurado de las grandes sociedades transnacionales.

La asociaci?n delet?rea entre las Naciones Unidas y las sociedades transnacionales se manifiesta claramente en la actitud adoptada por la ONU frente a la tragedia que asuela a la Rep?blica Democr?tica del Congo (RDC).

IV. La prestigiosa revista m?dica inglesa The Lancet, en su n?mero de enero de 2006 indicaba que diez a?os de guerra civil en la Rep?blica Democr?tica del Congo han costado entre 3,5 y 4,5 millones de muertos. Es decir, la mayor cat?strofe humanitaria despu?s de la Segunda Guerra Mundial.

Todos reconocen que esa tragedia tiene por tel?n de fondo la apropiaci?n de los minerales estrat?gicos que abundan en el Congo: diamantes, oro, colombo-tantalio (coltan), cobalto, etc. Se estima que la RDC posee el 80% de las reservas de coltan existentes. El coltan, por sus propiedades particulares, se utiliza en la industria electr?nica, particularmente en la fabricaci?n de tel?fonos m?viles (mil millones de unidades vendidas en el mundo en 2006).

Incluso el Consejo de Seguridad, en su resoluci?n 1493 del 28 de julio de 2003, declar? que ?condena categ?ricamente la explotaci?n ilegal de los recursos naturales y otras fuentes de riqueza de la RDC y manifiesta su intenci?n de examinar qu? medios podr?an utilizarse para ponerle fin?.

El informe de fines de noviembre 2006 del Grupo de Expertos del Comit? del Consejo de Seguridad para la RDC analiza en detalle el nexo entre los grupos armados y la explotaci?n ilegal de los recursos naturales, y se remite a un informe anterior donde se hablaba de ?las medidas viables y eficaces que el Consejo de Seguridad podr?a imponer con el fin de impedir la explotaci?n ilegal de recursos naturales para financiar a grupos armados y milicias en la parte oriental de la Rep?blica Democr?tica del Congo?.

En el Cap?tulo de las Recomendaciones, dice el informe:

Ninguna de las contrapartes a las que el Grupo de Expertos solicit? su opini?n consider? aconsejable sancionar la importaci?n de bienes espec?ficos provenientes de la Rep?blica Democr?tica del Congo. Se plantearon objeciones respecto a:
a) La incapacidad de aplicar dichas sanciones; b) El riesgo de provocar la subida del precio de los bienes objeto de la sanci?n, favoreciendo as? a los que violan el embargo; c) Las probables consecuencias econ?micas, que se tildaron de ?graves? o de ?susceptibles de desencadenar una nueva guerra civil?; y d) Las repercusiones negativas en el incipiente entorno inversor del pa?s.

Los organismos de las Naciones Unidas que se ocupan de la RDC, entre ellos el Grupo de Expertos creado por decisi?n del Consejo de Seguridad, adoptan un enfoque completamente parcial del problema, pues s?lo se refieren a la explotaci?n ilegal de los recursos naturales que sirve para financiar los grupos armados y s?lo mencionan algunas empresas locales que intervienen en esa explotaci?n.

Pero no se refieren para nada a las grandes empresas transnacionales mineras y a las industrias electr?nicas transnacionales que son las promotoras directas o indirectas de la situaci?n existente y destinatarios finales y principales beneficiarios de los minerales extra?dos de la RDC al precio de una masacre generalizada que ya dura diez a?os.

Una ONG, Human Rights Watch, se?ala en un documento a la AngloGold Ashanti, una sociedad con sede en ?frica del Sur, y a Metalor, una firma sueca. Pero omite decir que AngloGold Ashanti est? asociada a Anglo-American, sociedad transnacional con sedes en Johannesburgo y Londres, y a Barrick Gold Corporation, con sede en Canad?. Anglo-American detenta el 45% de las acciones de DeBeers, que tiene el cuasi monopolio internacional de la industria del diamante. Entre los socios mineros de Barrick Gold est? Adastra Mining, que ha comprado una concesi?n de diamantes a lo largo de la frontera congo-angole?a a la firma belga de mercenarios Internacional Defense and Security (1998) y dispone actualmente de concesiones de cobalto y cobre en la provincia congole?a de Katanga (Shaba). Adastra es miembro del Corporate Council on Africa (Consejo de las grandes empresas en ?frica), junto con Goodworks, Halliburton, Chevron-Texaco, Northrop Grumman, GE, Boeing, Raytheon y Bechtel, etc.

Los grandes consumidores del coltan proveniente de la RDC son, entre otros, Sony, Microsoft, Hewlett-Packard, IBM, Nokia, Intel Lucent, Motorola, Ericsson, Siemens, Hitachi, IBM, etc.

Uno de los dirigentes de la transnacional minera Anglo-American, implicada en el drama congol?s, es sir Mark Moody-Stuart, al mismo tiempo miembro destacado del Global Compact, la asociaci?n oficial entre la ONU y las grandes sociedades transnacionales.

No es de extra?ar entonces que en las Recomendaciones del Grupo de Expertos se refleje la opini?n de las ?contrapartes? que no consideran aconsejable sancionar la importaci?n de dichos minerales porque podr?a provocar el aumento del precio de dichos minerales y por las repercusiones negativas que podr?a tener en el ?incipiente entorno inversor del pa?s?.

El Grupo dice tambi?n: "de las consultas del Grupo con una amplia variedad de interesados parece desprenderse que la mejor forma de abordar esos problemas consiste en promover industrias leg?timas y una supervisi?n gubernamental responsable".

Las Naciones Unidas y las grandes sociedades transnacionales tienen las mismas prioridades en la RDC: la continuidad de la exportaci?n de los minerales estrat?gicos a bajo precio, no desalentar a los potenciales inversores y tratar de crear un marco de orden y legalidad al saqueo, a cargo de las sociedades transnacionales, de los recursos naturales de la RDC ?promoviendo industrias leg?timas y una supervisi?n gubernamental responsable?. Los derechos humanos del pueblo congole?o, entre ellos el derecho a la vida, pueden esperar mientras tanto tiempos mejores.




Naciones Unidas y sociedades transnacionales: una asociaci?n delet?rea

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Publicado por Alfarero. @ 9:30  | Pensamiento Cr?tico
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Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 20 de abril de 2007 | 16:05
Desde su creacion, la ONU y sus agencias constituyentes han sido vistas con mucha esperanza por la gran mayoria de pueblos pobres y subyugados de este mundo, pero en la practica esta institucion ha sido siempre un instrumento a disposicion de los paises ricos y que sus acciones se han vuelto cada vez mas descaradas y serviles a estos como podemos ver con la autorizacion de la invasion a Irak y las sanciones que quieren imponer a Iran.Realmente la ONU deja mucho que desear como entidad neutral y honesta para el bienestar mundial.Que pudieran hacer el resto de los paises marginados de sus decisiones?, como renovarla para que en si sea una entidad imparcial?.
Muy buen articulo!.
Saludos!
Publicado por Invitado
Martes, 07 de octubre de 2008 | 8:14
loco