miércoles, 06 de junio de 2007
LAS VOCALES.

Ausencia Gómez.


A.

Poco tiempo ha pasado desde que de legisladores federales, especialistas e intelectuales hicieran un llamado para que el ejército regresara a la legalidad constitucional y se limitase a lo que por Ley está facultado, menos tiempo aún desde que Calderón respondiera que no, que el ejército continuaría su guerra contra las organizaciones criminales del narcotráfico y haciendo labores policiales. Hoy vemos con consternación como un retén militar acribilla en Sinaloa a dos mujeres y tres menores de edad: Joniel, Griselda y Juana Esparza G. de 7, 4 y 2 años de edad. Esos son los sangrientos trofeos que desde el Vaticano, levanta el “defensor” del derecho a la vida.

Esa es la medida del éxito de una fuerza militar formada en el combate a muerte y aniquilamiento del enemigo, no en la prevención y disuasión del delito. Quienes ametrallaron a las víctimas son instrumentos de guerra, quien los puso en el retén de la Joya, se toma la foto acompañado de sus tres niños con Benedicto XVI, en tanto otros tres cuerpos infantiles yacen desfigurados en una plancha de anfiteatro. Esa es la política del PRIAN, los sinvergüenzas que no son pocos, votarán por ellos.

E.

La PGR, la CNDH, el alto clero, el PAN y Calderón, escupen su labia contra la despenalización condicionada del aborto en el D. F. en cambio, guardan silencio absoluto ante la masacre en Sinaloa. La sangre de los inocentes habrá de ser la huella indeleble en la frente de los hipócritas del doble lenguaje, de la doble moral. Los retenes contravienen flagrantemente el Artículo 14 Constitucional y no sirven más que para la demagogia mediática. Las niñas regalan sus muñecas, a cambio reciben balas ¿Dónde están las sonrisas infantiles? En las planchas, convertidas en desfiguradas muecas, no tuvieron tiempo para preguntarse ¿Por qué?

La “clase política” ha usado y manipulado a su gusto a un ejército que en aras de una mal entendida lealtad, se convierte en represor y asesino una y otra vez. En tanto los señores de las narco empresas, narco finanzas, narco medios narco política y hasta narco limosnas, se encuentran a resguardo, protegidos como siempre, intocados como siempre.


I.

Como “Una expresión folclórica” tildó Calderón la protesta de jóvenes italianos que le aguó el numerito en el Foro de negocios Italia – México. Los jóvenes lanzaron consignas y vivas a la APPO, a Oaxaca y a Atenco. No tuvo a mano otra respuesta, ya no inteligente, al menos coherente. Llama folclor a expresiones de solidaridad que no cesan de darse en todas partes y bueno, si el término se entiende como el conjunto de creencias y costumbres tradicionales de un pueblo, está bien que dentro de sus costumbres el pueblo italiano tenga la de ser solidario con los movimientos justicieros del mundo.

Lo que no es folclórico en el pueblo mexicano y si en quienes han asaltado el poder mediante el folclórico modo de torcer el resultado de elecciones, es el abusivo uso del garrote ante su condición de ilegitimidad. El cuadro que ilustra magníficamente ese folclor es la foto de un presidente enfundado en una manga militar de talla muy superior a la propia.

O.

Como estarán las cosas en el Oaxaca “del mejor que nunca” que hasta la policía preventiva y de tránsito “toman” sus instalaciones y paralizan actividades, vaya manera de entender la realidad oaxaqueña. Y lo que fuerza de dinero de contribuyentes construye una campaña mediática, un soplo de realidad basta para echarlo abajo. Tan bien estamos que hasta la policía se inconforma.

Claro, no nos vamos con la finta, amén de las demandas que pudieran tener visos de justicia, detrás están los gorilas que toda vez cumplida la tarea de reprimir se sienten desplazados por conveniencia de la camarilla priísta o por la presión de los organismos de derechos humanos. Los represores materiales ignoran o soslayan su evidente destino, ser usados y desechados, aquí y en todas partes.

U.

La reubicación de los hermanos Flavio y Horacio Sosa Villavicencio, integrantes de la APPO internados en penales de alta seguridad a una cárcel de Oaxaca nada tiene que ver con un acto de bondad del poder federal y estatal, es una medida forzada por las circunstancias cuando hasta la muy leal a la secretaría de gobernación, Comisión Nacional de Derechos Humanos, reconoce que el internamiento de los Sosa en prisiones fuera de Oaxaca se “… produjeron violaciones a los derechos humanos de las personas trasladadas porque no les permitieron que ejercieran sus derechos a una adecuada defensa, impidiéndoles, al alejarlos físicamente del lugar donde se integraba la averiguación previa en su contra, solicitar su libertad caucional; a presentar testigos que se encontraban en la ciudad de Oaxaca, lugar de los hechos; a ofrecer otras pruebas, y a beneficiarse de una defensa adecuada.”

El traslado permite a los gobiernos federal y estatal decir que se ha subsanado el motivo de la observación y eventualmente, eludir las responsabilidades legales del caso y con ello, todos felices y contentos, excepto los agraviados y lesionados en sus derechos. Esta es la muy folclórica justicia que a diario prodigan a las y los mexicanos los prohombres del amasiato PRIANISTA. Los cuerpos ametrallados lo atestiguan al igual que los hermanos Sosa tras las rejas.

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Tags: Oaxaca

Publicado por solaripa69 @ 8:49  | Panorama Internacional
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