Jueves, 21 de junio de 2007
El concepto de la telecracia no es nuevo, surgi? posiblemente desde los primeros d?as en que se invent? el cine como un medio comunicador en los a?os previos a la primera guerra mundial.

Retomado el tema en Latinoam?rica durante los a?os 70's al nacer el concepto de televisi?n comunitaria, que ten?a el objetivo de acercar un medio comunicador a las poblaciones sin acceso a informaci?n real de los sucesos.

Durante esos a?os la Televisi?n Comunitaria en Brasil tuvo auge, y de esa manera llegaron los proyectores a las favelas, a las zonas y c?rculos de pobreza, relatando el porque de las realidades, asi como tambi?n una forma de educar a los pobladores de esas zonas.

Nace de esta plataforma una medio de comunicaci?n alternativo, el cual no es subordinado al estado, ni a los intereses de unos pocos.



Democratizar la comunicaci?n

Osvaldo Le?n y Sally Burch
Alai-amlatina
?Sin democratizaci?n de la comunicaci?n, no hay democracia? fue una proclama, un grito, que se extendi? por Latinoam?rica a inicios de los ?80, particularmente en aquellos pa?ses del Sur que transitaban de las tinieblas dictatoriales a f?rmulas constitucionales. La premisa era simple, pero contundente, por ser universalmente aceptada: la vitalidad de la democracia depende de la participaci?n ciudadana, para lo cual resulta fundamental que los diversos sectores ciudadanos est?n debidamente informados y puedan expresar sus particulares puntos de vista al conjunto de la sociedad, condici?n que solamente puede garantizarse con la democratizaci?n de la comunicaci?n.

Para entonces, en un sentido general, estaba presente el hecho de que gran parte de los medios establecidos o fueron puntales para el establecimiento de tales dictaduras o se acomodaron a ellas, sea por la censura o autocensura, para medrar de un entendimiento t?cito que permiti? que se levanten monopolios a cambio de favores efectivos pero nunca dichos, como el silenciar las voces de las fuerzas pol?ticas de oposici?n y de los movimientos sociales.

Pero en tal proclama tambi?n estuvo presente la voz y anhelo de un sinn?mero de esfuerzos y experiencias alternativas, que con un sentido popular, comunitario, de base, etc., buscaban desde anteponer contrapuntos a segmentos del manejo medi?tico, hasta formular respuestas globales, en un sentido anti-hegem?nico, pasando por un conjunto h?brido, pero con un com?n denominador: la filiaci?n a lo que fue el movimiento en torno a las ?pol?ticas nacionales de comunicaci?n? que dio sustento a la demanda por un Nuevo Orden Mundial de Informaci?n y Comunicaci?n (NOMIC).

Aunque no faltaron los respaldos y simpat?a de las fuerzas sociales organizadas con esta causa, el hecho es que no dieron el paso para apropiarse de ella, para hacerla suya; fue como si se tratara de un asunto circunscrito a quienes est?n directamente vinculados al campo comunicacional, cuando en realidad es ante todo un asunto de ciudadan?a. A la postre, ello redund? en que pase a ser una de las asignaturas pendientes de las luchas sociales, aunque en ella han perseverado un contingente de colectivos para mantenerla vigente y, de a poco, con un trabajo de hormiga, ir pugnando para que la lucha por la democratizaci?n de la comunicaci?n pase a ocupar el sitial que se merece en las luchas sociales contempor?neas.

En el plano de la gestaci?n y proyecci?n de respuestas en el terreno, el acumulado que la comunicaci?n alternativa, popular, dialogal, horizontal, etc. hab?a logrado entre finales de los ?70 e inicios de los ?80, pr?cticamente se desparram? ante el impacto brutal de las pol?ticas neoliberales, en la medida que afectaron el sentido mismo de organizaci?n social con la premisa individualista del ?s?lvese quien pueda?. Fueron, sin duda, momentos dif?ciles, pero la llama permaneci? encendida.

?D?nde queda la sociedad?

Con los acelerados avances de las tecnolog?as de informaci?n y comunicaci?n registrados en los ?ltimos tiempos, no solo se ha establecido un nuevo escenario en este campo, sino que ?stas han repercutido en las diversas esferas del convivir social de manera profunda. En este contexto, el poder que han venido acumulando los medios de difusi?n les ha llevado a una virtual ocupaci?n del espacio p?blico, que les permite actuar con una agenda pol?tica y econ?mica propia, estableciendo lo que tiene o no pertinencia social. Al punto que, en los tiempos que corren, ante el descalabro de los partidos pol?ticos del establecimiento, pr?cticamente han pasado a cumplir el rol de articuladores de tales sectores, incluso como cuasi partidos. Todo esto, en medio de la febril competencia mercantil que desdibuja seriamente el car?cter de servicio p?blico de los medios de comunicaci?n y la responsabilidad social que tienen, lo cual va acompa?ado de intentos por desbaratar cualquier norma legal que pudiera restringir el control corporativo del sector.

Es por ello que va cobrando fuerza la demanda de un amplio debate p?blico sobre el rol de los medios en las sociedades democr?ticas contempor?neas, el sistema de propiedad, el car?cter de los medios p?blicos, la libertad de expresi?n, etc. que precisamente ha sido una de las banderas de quienes impulsan el reconocimiento del Derecho a la Comunicaci?n y la democratizaci?n de los medios.

Sean O'Siochr?, de la Campa?a por los Derechos de la Comunicaci?n en la Sociedad de la Informaci?n (CRIS) (1), al referirse a los diferentes pasos del proceso de comunicaci?n en la sociedad -creaci?n y propiedad del conocimiento, procesos y medios para la difusi?n y la comunicaci?n, su uso para alcanzar metas pol?ticas, econ?micas y sociales-, y quienes ejercen el control sobre ellos, se?ala que: "El peligro inminente es que cada momento del ciclo se est? atando a las necesidades del capital y del mercado. El peligro en ?ltima instancia es que el ciclo del proceso de la comunicaci?n en la sociedad sea interrumpido, que el proceso de aprendizaje social se haga cada vez m?s d?bil, y que al final el proceso de la creatividad sea transformado y reducido a la generaci?n de ganancia a corto plazo, en forma insostenible, para una peque?a minor?a". El evoca el concepto y la pr?ctica de los "derechos de la comunicaci?n", que pueden ayudar a "evaluar cr?ticamente y entender estos peligros, pero tambi?n para ayudarnos a organizar soluciones integrales para abordarlas".

Ser?a oportuno retomar el concepto de la comunicaci?n como derecho humano, indispensable para el ejercicio de ciudadan?a, para reencaminar el debate que se ha abierto en los ?ltimos meses en Am?rica Latina en torno a la libertad de expresi?n -particularmente a ra?z de la decisi?n del gobierno venezolano de soberana y legalmente no renovar la concesi?n de frecuencias de RCTV-, puesto que la tendencia ha sido polarizar el debate entre medios comerciales y gobierno, como si fueran los ?nicos actores.

Con la conquista del espacio p?blico, de manera sistem?tica los medios pretenden erigirse en representantes de la sociedad. Pero no queda claro que las grandes mayor?as se sientan representadas por ellos, siendo que, por lo general, solo hacen referencia a los sectores populares como v?ctimas de desastres o protagonistas de la violencia social y la criminalidad. ?Qu? hay de la libertad de expresi?n de estos sectores y su derecho de hacer o?r sus propuestas, demandas y cr?ticas? ?Qu? mecanismos existen para defender el derecho a la informaci?n de la ciudadan?a, frente al control dominante y crecientemente monop?lico de los sectores de poder econ?mico en el ?mbito de la comunicaci?n?

La reemergencia en el continente de expresiones organizadas que pugnan por democratizar la comunicaci?n est? contribuyendo a este replanteamiento del debate. Dos de sus recientes logros incluyen la aprobaci?n de una ley de radiodifusi?n comunitaria en Uruguay, y en M?xico la decisi?n de la Corte Suprema de declarar inconstitucional partes de la llamada "Ley Televisa", que consagraba el monopolio privado en la televisi?n. Estas expresiones, incluyen desde las redes y campa?as que impulsan el reconocimiento e implementaci?n de derechos y marcos legales, hasta los medios alternativos y comunitarios que apuntan a desbloquear la expresi?n de la ciudadan?a, adem?s del an?lisis de investigadores que acompa?an estas causas. Son iniciativas como ?stas y las articulaciones que se van tejiendo entre ellas y otros movimientos que luchan por la justicia social, las que est?n sentando las bases para que la democratizaci?n de la comunicaci?n se haga realidad.

Nota

(1) O'Siochr?, Sean, "Los Derechos de la Comunicaci?n y la Campa?a CRIS", Am?rica Latina en Movimiento, ALAI, No 399-400, Quito, Sept. 12 2005.

- Este art?culo forma parte de la revista de ALAI Am?rica Latina en Movimiento N? 421, que versa sobre el tema ?Comunicaci?n: democratizaci?n, ciudadan?a, medios comunitarios?, que ya est? en circulaci?n.

Tags: Telecracia

Publicado por Alfarero. @ 9:46  | Mentiras y Medios
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