domingo, 15 de julio de 2007
La ley antiterrorista al Código penal


Escribe Carlos Abrego.
Cosas tan pasajeras.

El presidente Saca por mucho que haya querido hacerse el sordo, ha tenido que atender el clamor de las protestas venidas de todos lados, tanto del interior del país, como del extranjero. No obstante como de costumbre, como buen dictadorzuelo resentido, no puede consentir llanamente a los pedidos que se le han hecho. Pues como no se le puede, ni se debe aplicar a las protestas callejeras contra su política la ley “antiterrorista”, ahora pretende transformar el Código penal en un recetario de penas agravadas. Pero lo que es peor en el caso, es que los “disturbios” que ya están contemplados en la ley y que tienen ya establecidas sus penas, nuestro Principito quiere no solamente aumentarlas, sino que sean tribunales “especiales” los que atiendan estos asuntos. En otras palabras quiere simplemente trasladar la ley “antiterrorista” al Código penal.

Por vehementes que sean sus declaraciones de atenerse a los principios democráticos, el presidente Saca no conoce sino la ineficacia de la agravación de penas. Su primera tarea, por la que pidió que se le juzgara sobre todo, era la que iba a reducir a las pandillas y que su criminalidad desaparecería, los diputados de su partido y de los partidos satélites votaron la ley de la “mano superdura”. Desde su llegada a la presidencia todos sabemos que la criminalidad se ha empeorado, que su política represiva ha sido un fiasco.

La derecha recalcitrante, nuestra derecha que se ha conducido siempre de manera autoritaria, que hizo del despotismo su fe, que se condujo en dueña del país, sabe que está perdiendo pie en las aguas democráticas. Sus brazadas de ahogado tratan de alcanzar desesperadamente el único salvavidas que le queda, la dictadura. La táctica es convertir la legislación corriente en ley de excepción, sacar de nuevo al Ejército de los cuarteles y ponerlo a su servicio.

Nuestro país se encuentra ahora en una encrucijada, volver hacia atrás, hacia el enfrentamiento, hacia la dictadura o seguir por el camino de la democracia, ampliándola, profundizándola, aumentando los derechos de los ciudadanos, propiciando su participación activa.

El caso de Suchitoto es característico de lo que estamos viviendo. Por un lado el presidente de manera inconsulta desea lanzar una campaña de privatización del agua, para ello elige un lugar en el que hace un año se cometió una de los crímenes más atroces de los recién activados Escuadrones de la Muerte, el asesinato de los esposos Manzanares. Este crimen como se sabe ha quedado sin investigación y ha sido escrupulosamente ocultado por los medios oficiales. Por el otro lado, asociaciones que quieren expresar su opinión sobre la gestión del agua y que reclaman un servicio público mejorado de la explotación y distribución del agua. ¿Qué hizo el régimen? Desde tempranas horas de la madrugada montó su dispositivo represivo: agentes de la UMO, tanquetas, helicópteros y a la hora de lanzar la represión ningún miramiento, golpes, balazos, bombas lagrimógenas, etc. Pero también capturas selectivas, pues algunas se efectuaron de manera brutal antes del inicio de la manifestación y buscaron a quienes ellos de seguro designan como los “cabecillas”.

Estamos ante dos concepciones de la soberanía, la que la hace residir en el pueblo y la otra, la que alza al funcionario al rango de dictador. Pues ya no existe en el país división de poderes, la Asamblea es una sirvienta que ejecuta, el poder judicial obedece con sus tribunales especiales y los fiscales afabuladores. El acto terrorista que señalan es la puesta en peligro de la vida del presidente. “Lo que no mata, engorda”, decimos los salvadoreños, el rídiculo no mata, pero tal vez engorda. Ya nos habían querido adormecer con el “fallido atentado” contra el presidente, ahora se trata de “individuos que querían bajar el helicóptero presidencial, que se encontraba a varios kilómetros de distancia, con enormes piedrotas...”. ¡Veya Usté!

La derecha no quiere aceptar la posibilidad de dejar el poder, le teme a la alternancia, tal vez le teme también que el gobierno de otro partido mande a investigar qué uso se le ha dado al dinero del Estado. Por el momento han tenido hasta la protección de la Corte Suprema de Justicia que no ha ordenado la investigación de las cuentas bancarias del expresidente Flores y de otros funcionarios. No voy a enumerar todos los casos en que ministros y exministros están implicados de una o de otra manera. Pero a lo que le temen más aún, es que se haga la demostración que ellos han sido simplemente un estorbo para el desarrollo nacional. Ellos se empecinan en seguir embargando al país, el empréstito enmascarado del fideicomiso es una prueba de lo poco que les importa la Constitución y evidencia del desprecio por las generaciones venideras.

El miedo de la derecha la conduce a optar por volver hacia el callejón sin salida del enfrentamiento. Es por eso que se le impone a la parte popular la prudencia. La derecha va a seguir provocando, ahora ya no tiene más recursos que agravar la situación política nacional, de nuevo es la represión su método de gobierno, la persecución, el encarcelamiento y también el asesinato.

Es por ello que los salvadoreños urgimos de la solidaridad internacional en estos momentos, le pedimos a todos que se muestren vigilantes y atentos hacia las acciones del gobierno de Saca. Es necesario que la OEA no se muestre complaciente con el dispositivo de listas electorales con “almas muertas”. Es necesario que vengan en abundancia para las próximas elecciones observadores de todos los países, pues en definitiva su último recurso será el fraude. Hay que impedir que de nuevo aparezca el carrusel de votantes, las famosas "ruedas de caballitos", en las que en camiones llevaban a campesinos de urna en urna.

La actitud actual de la derecha, su actitud autoritaria, despótica pone en entredicho desde ahora la posibilidad para la oposición de llevar una campaña electoral en buenas condiciones. Es necesario que los organismos internacionales se muestren vigilantes también en este proceso preelectoral. Es necesario salvar los pocos elementos de democracia que se han logrado en El Salvador.

Sin embargo lo que hoy es urgente es que los presos políticos sean puestos inmediatamente en libertad. Es necesario que la protesta continúe y se agrande. Dejar que esos presos sigan sufriendo cárcel y los desmanes a los que son sometidos no es tolerable. La exigencia es: “liberdad para los presos políticos de Suchitoto, ahora, ya”.

Tags: Libertad_a_los_13, Presos Políticos, El Salvador

Publicado por chichicaste @ 6:09  | PRESOS POLÍTICOS
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