Jueves, 26 de julio de 2007
Comentarios de Mauricio Funes en el Programa Sin Censura - Radio Mi Gente. Muy bueno.

Se ve?a venir?


Editorial de Mauricio Funes
Programa Sin Censura ? Radio Cadena Mi Gente (700 AM)


A nadie deber?a sorprender que el gobierno est? promoviendo el endurecimiento de las penas para delitos que ya est?n contemplados en el c?digo penal, sobre todo, porque las mismas autoridades no han tenido escr?pulos en hacer p?blico su malestar cuando las sanciones para este tipo de delitos no satisfacen la calentura autoritaria de algunos funcionarios enquistados en el gabinete de seguridad.

El Viceministro Astor Escalante present? a la Asamblea Legislativa un paquete de reformas a la legislaci?n penal que cambiar?a la tipificaci?n para el delito de des?rdenes p?blicos (Art. 348 CPn) al tiempo que aumentar?a los a?os de prisi?n para qui?nes participen en cualquier tipo de actividad que a criterio de las autoridades tenga como finalidad atentar contra la paz p?blica.

Al gobierno parece que no le basta castigar con dos y hasta cuatro a?os de c?rcel la alteraci?n del orden p?blico, sobre todo las acciones de organizaciones que obstaculicen las v?as p?blicas o que ocupen instalaciones o edificios y ocasionen de esta manera des?rdenes p?blicos.

Para el gabinete de seguridad p?blica, tal sanci?n es insuficiente para reprimir y castigar a quienes expresen su protesta y en el entender gubernamental atenten contra la paz p?blica.

La reforma propuesta llega al extremo de castigar con sanci?n hasta de diez a?os de c?rcel a todos aquellos que protesten y ocupen instalaciones hospitalarias, interrumpiendo de esta forma la prestaci?n de los servicios de salud para la poblaci?n.

Diez a?os de c?rcel es una sanci?n mayor a la que se le impone a qui?n dispare un arma de fuego, sin justificaci?n, en un lugar habitado, en la v?a p?blica o en un sitio p?blico frecuentado.

Es mayor al que comete un estupro, es decir, al que tuviere acceso carnal por v?a vaginal o anal mediante enga?o, con un menor de edad. Es una sanci?n mayor para el que maltrate a un menor de edad con evidente perjuicio f?sico, moral o sicol?gico.

Es mayor, tambi?n, para el que robe con ?nimo de lucro para s? o para un tercero, aunque para ello emplee la violencia. Es mayor para el que envenene, contamine o adultere aguas o productos alimenticios, destinados al uso p?blico o al consumo de una colectividad de personas.

Es mayor que la sanci?n que se le impondr?a al funcionario o empleado p?blico que con ocasi?n del cargo que desempe?a obtenga un incremento injustificado de su patrimonio. Incluso, es mayor que la pena que debe enfrentar qui?n revele secretos pol?ticos o militares referentes a la seguridad del Estado o facilite su divulgaci?n.

Adem?s del evidente autoritarismo que esconde esta visi?n de las conductas sociales, los asesores legales del Ministerio de Seguridad rompen con el principio de proporcionalidad al castigar con una pena m?s grave acciones que en virtud de esta reforma pasar?an a ser identificadas como alteraci?n de la paz p?blica.

Lo curioso de todo este esfuerzo gubernamental es que tal actitud frente a los des?rdenes p?blicos no se corresponde con la intransigencia que las autoridades deber?an mostrar cuando se trata de delitos de cuello blanco que acaban provocando similar o peor perjuicio del que ahora con esta reforma supuestamente pretenden evitar.

Una investigaci?n de La Prensa Gr?fica revel? que el titular del Ministerio de Salud P?blica obstaculiz? la puesta en funcionamiento de un equipo para la realizaci?n de tomograf?as, con lo que impidi? deliberadamente el acceso de la poblaci?n a un servicio p?blico esencial como es la salud.
En este caso, la negligencia del funcionario no s?lo no fue castigada sino que ni siquiera se abri? un expediente administrativo para investigar semejante omisi?n y evitar que el caso se repita con el evidente impacto en la salud de la poblaci?n.

En nuestro pa?s no s?lo la ocupaci?n de un Hospital impide que los salvadore?os tengan acceso a la salud, tambi?n la falta de un presupuesto suficiente y algunas decisiones arbitrarias y discrecionales de los funcionarios evitan que un porcentaje importante de la poblaci?n gocen de este servicio p?blico.

Este inusitado inter?s que han demostrado las autoridades por perseguir aquellas conductas que consideran nocivas para la paz social y la tranquilidad ciudadana, deber?a ser mostrada tambi?n, cuando desde el Estado se pone en grave riesgo la seguridad de un grupo significativo de salvadore?os.

Hace unos d?as se cumplieron tres a?os desde que fue denunciada la defraudaci?n millonaria cometida por la casa corredora de valores OBC, en contra de m?s de un centenar de familias salvadore?as.

En todo este tiempo, todas las instancias de investigaci?n han actuado con evidente negligencia, pasando por alto el bienestar de los afectados.

Ni la Fiscal?a General de la Rep?blica, ni la Superintendencia de Valores, han hecho lo necesario para recuperar el dinero defraudado y menos para castigar a los delincuentes de cuello blanco involucrados en este delito a la econom?a p?blica.

Inexplicablemente, el Ministerio P?blico no ha querido orientar las investigaciones hacia los a?os en que la administraci?n de esta casa corredora de valores depend?a enteramente de un conocido ex Director de la Polic?a Nacional Civil.

El empe?o y la diligencia de los investigadores policiales y fiscales en este caso no es el mismo que el inter?s de reprimir la protesta p?blica mostrado por los miembros del gabinete de seguridad, qui?nes se apresuraron a introducir una reforma de ?ltima hora en la Asamblea Legislativa para corregir el entuerto que representa la llamada Ley Antiterrorista.

Ya dec?a Monse?or Romero, hace casi 30 a?os, a prop?sito de la violencia que se expresaba en las calles de San Salvador y en las zonas rurales del pa?s: ?..A m? me da miedo cuando leyes represivas o actitudes violentas est?n quitando el escape leg?timo de un pueblo que necesita manifestarse. ?Qu? sucede con la caldera que est? hirviendo y no tiene v?lvulas de escape? Puede estallar.

Todav?a es tiempo de dar a la voz de nuestra gente la manifestaci?n que ellos desean. Con tal de que haya, al mismo tiempo, la justicia que regula. Porque, naturalmente, hermanos, cuando defendemos estas justas aspiraciones no estamos parcializ?ndonos con reclamos terroristas??
(Homil?a del 19 de Marzo de 1978).

Como Monse?or Romero, nosotros no estamos de acuerdo con ninguna forma de violencia, ?ni la que brota como fruto de la represi?n ni la que reprime en formas tan b?rbaras?.


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Tags: Dictadura, Presos_Políticos, El Salvador

Publicado por Tepez @ 7:35  | Realidades
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Comentarios
Publicado por alfredo tejada
S?bado, 25 de agosto de 2007 | 19:34
Estedia savado salieronparaguatemala persojes areneros a envenenar dementiras alpueblo guatemalteco llevandoconsigo unmensaje de terror de odio y de panico pero aligual que lo isieron en nicaragua regresaron con la cola entre las patas elpueblo nolescrello, esto lo hasen porladesesperacion de perder elpoder porque de nadie es secreto losmismosseudos empresarios de elsavador estan enguatemala,nicaragua,panama y honduras isimos una investigacion donde losdue?os de hidrocarburos de elsalvador son los mismos en guatemala en honduras nicaragua ycostarrica esporeso que vancorrindo yladrando los perros areneros amorder alo gatemaltecos