Domingo, 02 de septiembre de 2007
01.09.07
Rigoberta Mench?: ?Estrella fugaz en el cielo electoral?

Ricardo Falla *

?Qu? ha pasado con Rigoberta Mench?, candidata a la Presidencia de Guatemala? Otro barrote de esa c?rcel que ella misma se ha impuesto es su silencio ante la denuncia en Espa?a contra el genocida General Efra?n R?os Montt, una denuncia promovida por ella misma. Ahora, en campa?a electoral, Rigoberta ha dicho que por ?razones ?ticas? no impulsa la denuncia y tampoco ataca al General
El [narco-]presidente Oscar Berger acudi? a la actividad desarrollada este viernes (17-11-2007) en el parque La Democracia, con participaci?n de los premios Nobel de la Paz, Oscar Arias, Jody Williams, Rigoberta Mench? y Betty Williams, y millares de j?venes guatemaltecos, en conmemoraci?n de los diez a?os de los Acuerdos de Paz Firme y Duradera para Guatemala.

?Construiremos la confianza entre los guatemaltecos para poder tener un futuro mejor? Convocaremos a un pacto para lograr una visi?n conjunta de la Guatemala que todos queremos? Haremos de Guatemala un pa?s m?s humano, una nueva rep?blica incluyente y multicultural?.

As? hablaba Rigoberta Mench? al anunciar su candidatura presidencial. ?Por qu? el brillo de su estrella ha sido tan fugaz?

?Qu? ha pasado con Rigoberta Mench?, candidata a la Presidencia de la Rep?blica? ?No era, seg?n varias encuestas, la persona m?s conocida y reconocida de Guatemala? ?No caus? una reacci?n el?ctrica en los nervios de la sociedad ladina dominante su anuncio, en febrero, de que correr?a como candidata presidencial? ?C?mo es posible que, seg?n alguna de las encuestas -si no la m?s exacta, s? la m?s influyente-, la intenci?n de voto por Rigoberta haya bajado a un ?nfimo 1.5% en junio? ?No la ten?an los gobiernos extranjeros y las organizaciones de la cooperaci?n internacional como la estrella de nuestro firmamento pol?tico? La amiga de Jacques Chirac, la que atra?a en Italia a la juventud que se agolpaba para escucharla, la invitada por el ex-Presidente de M?xico a su casa particular, la Premio N?bel de la Paz de 1992, que despert? tanta ilusi?n entre los pueblos ind?genas del continente y entre muchos otros pueblos nativos, incluso los de los pa?ses escandinavos, ?c?mo est? teniendo tan poco eco en su propuesta pol?tica?

Todas estas preguntas caben, a?n haciendo la salvedad de reconocer que la intenci?n de voto de la poblaci?n guatemalteca para las elecciones generales de septiembre a?n no est? totalmente definida. Las encuestas que apenas le dan un 1.5% de intenci?n de voto a Rigoberta se?alan tambi?n que el 40% de la poblaci?n no sabe todav?a por qui?n votar. Y en algunas encuestas, m?s privadas y no respaldadas por los grandes medios, le daban en mayo casi un 10% de la intenci?n de voto.

?C?MO EXPLICAR ESTA DESILUSI?N?

De todas formas, hay un sentir general -confirmado en mis propias percepciones- que la esperanza que Rigoberta despert? inicialmente, al postularse como candidata, de que renovar?a profundamente una campa?a rutinaria y previsible, desapareci? muy pronto, y que esto ha calmado a la sociedad dominante y a los pol?ticos: Rigoberta no era el enemigo temido que arrastrar?a tras s? a todo el pueblo ind?gena maya en municipios y caser?os de todo el pa?s.

Esta desilusi?n tiene varias explicaciones y razones. La primera y principal es que Rigoberta no tiene tras s? una organizaci?n de masas, un movimiento social, como lo ten?a y lo tiene en Bolivia Evo Morales. No tiene tampoco una estructura partidaria que cubra las muchas regiones ind?genas del pa?s, ni mucho menos el pa?s. Su principal fortaleza, que es su dimensi?n internacional, su presencia internacional, su trabajo internacional es, en Guatemala, su principal debilidad. La Fundaci?n Mench? es tan s?lo una ONG y, por eso, es s?lo un grupito de gente ubicada en la ciudad capital. Esto demuestra que el s?lo pegamento de la identidad ?tnica no funciona si no existe una pita, un c??amo, un hilo que estructure y coordine esa identidad. Y sobre todo, que la mueva. La identidad ind?gena, por ser de viento, es muy poderosa, pero necesita de ese hilo visible, concreto y tangible, que logre llegar hasta los caser?os ind?genas. Una segunda raz?n es que Rigoberta es vista por el pueblo ind?gena -seg?n lo que vengo oyendo- como una persona que ya se distanci? de su pueblo. Recibi? el Premio N?bel y no lo reparti? -eso dicen-, sino que lo invirti? en una empresa de farmacias. Dicen tambi?n que es soberbia, que ya no quiere hablar con los pobres, que no va a Chimel, su aldea, que ya se olvid? del sufrimiento de su gente. ?Hemos ido -dicen- a la Fundaci?n, y nos dice: Vuelvan en tres meses. Pero aparece un gringo e inmediatamente lo atiende?. Esto lo he o?do a menudo y de distintas formas. Muchas mujeres ind?genas, con quienes me he puesto a discutir defendiendo a la Rigo, en vez de alegrarse porque una mujer logre llegar a la Presidencia, sienten una especie de envidia basada en la competencia y la atacan fuertemente.

UNA CAMPA?A MUERTA QUE LA HA MATADO A ELLA

Una tercera raz?n es que en los a?os 80 Guatemala vio pasar su momento, el de la gran esperanza de un cambio muy radical. Y la experiencia fue de gran frustraci?n. Esta cima de entusiasmo no se repetir? tal vez hasta que crezca la tercera generaci?n siguiente a la que vivi? ese momento. En aquel tiempo, cuando la chispa del entusiasmo se percib?a en los ojos de la gente joven y esa chispa los mov?a a actuar, a comprometerse, hasta a dar la vida, hab?a un combustible. Ese combustible era una previsi?n, casi una certeza: ?Podemos ganar?. Ahora la gente no ve eso. Aunque Rigoberta ganara la Presidencia, sentimos que no vamos a ganar nada, porque ella se encontrar? presa. Es lo que piensa mucha gente.

No hay posibilidad de cambio en Guatemala hoy. No existe ahora la posibilidad de una esperanza grande, como la que ha despertado Evo Morales en Bolivia. Yo lo veo, por ejemplo, aqu? donde vivo, en Santa Mar?a Chiquimula. Aqu? han nombrado, casi a rega?adientes, a una candidata a alcaldesa por Encuentro por Guatemala (EG), el partido de Rigoberta. Y nadie le pone atenci?n, nadie dedica su tiempo libre a su campa?a. Rigoberta agarr? una campa?a electoral muerta y, en vez de resucitarla, la campa?a la ha ido matando a ella. Es triste. Y algunas mujeres ind?genas me han dicho: ?Ojal? que esto no recaiga en todas nosotras?.

S?LO UN NEGOCIO

Una cuarta raz?n es que la campa?a electoral es percibida por la gente como un negocio. Negocio, no s?lo porque hace falta mucho dinero para pagar anuncios por televisi?n, para instalar enormes vallas, para pagarle a los activistas partidarios, sino porque el resultado del ?xito en la campa?a es tambi?n un negocio. Es dinero.

Si Rigoberta no tiene dinero para su campa?a, la gente del pueblo no est? dispuesta ni a financiarla ni a ayudarla con su trabajo, porque percibe que con ese dinero la enriquecer?a a ella si llegara a ganar. La gente no ve la campa?a como una lucha por una cuota de poder desde el que cambiar las cosas, sino como una lucha por una cuota de negocio con el que enriquecerse.

SIN DINERO, SIN PRESENCIA

Una quinta raz?n es que, aunque Rigoberta ha elegido como compa?ero de f?rmula, en la candidatura a la Vicepresidencia, a Fernando Montenegro, un empresario que fue presidente del CACIF, la c?pula empresarial m?s adinerada y antipopular, esto no se ha traducido en que haya recursos para la campa?a electoral en las filas de EG. En mayo, una empresa hizo el c?lculo de lo que hab?a gastado cada uno de los principales partidos en propaganda electoral, sobre todo en la televisi?n. La UNE casi 3 millones de quetzales, la GANA 2 millones 700 mil, el PP 1 mill?n y EG apenas 53 mil.

Sin dinero y con un carisma, un encanto, una chispa y una inteligencia que apenas aparecen en los medios, Rigoberta est? en una posici?n muy d?bil. Cuando aparece en los medios, luce como de prestada, tensa. Y en programas de otros. Adem?s, Montenegro es visto como un rico retr?grado y racista, muy alejado de aquella ?tercera v?a? que el soci?logo Anthony Giddens auspiciaba para la Gran Breta?a, y el que dicen que Montenegro favorece en su pensamiento.

DENTRO DE UN PARTIDO-C?RCEL

Una sexta raz?n es el da?o que le ha hecho a Rigoberta la c?rcel partidaria en la que compite en estas elecciones. El partido EG ni es de ella ni es del pueblo ind?gena que ella dice representar.

Encuentro por Guatemala es el partido creado por Nineth Montenegro, activista de derechos humanos, diputada y parienta del candidato a la Vicepresidencia. El partido s?lo tiene arraigo en la ciudad capital y Nineth Montenegro se est? fogueando para ser su candidata presidencial en el a?o 2011.

EN UN ESPACIO ESTRECHO, SIN RESPALDOS

En estas circunstancias, el espacio en el que Rigoberta se mueve es estrecho y la puerta es angosta. Rigoberta no quiere parecer de izquierda. No escogi? competir con la URNG, en el partido de la antigua guerrilla, calculando que eso la hubiera ?quemado?. Hoy, Rigoberta no aparece liderando agendas radicales.

Cuando particip? en la II Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Ind?genas, celebrada en Iximch?, en marzo, no recibi? el apoyo que muchos esperaban que los participantes de la Cumbre le dar?an. De hecho, se lo negaron. Tampoco Evo Morales, cuya llegada a la Cumbre estaba prevista, se lo di?. Se esperaba que Evo viniera a Guatemala, y aunque no sabemos por qu? no vino, parecer?a que no hay simpat?a de fondo entre ambos. ?O ser? que Evo no quiso perjudicarla con su presencia?

SU BELLO HUIPIL SALPICADO DE SANGRE

Rigoberta se meti? en esa c?rcel antes de lanzarse a la candidatura presidencial desde que acept? ser Embajadora de la Paz del actual gobierno de Oscar Berger. Este cargo la ha da?ado. Y como algunos analistas previeron, el asesinato en febrero en Guatemala de los diputados salvadore?os y de los polic?as que los asesinaron, la ha salpicado tambi?n a ella, por estar representando a un gobierno que, por lo menos avala y encubre las ejecuciones extrajudiciales.

Es significativo que despu?s del impacto medi?tico que caus? en febrero el anuncio de la candidatura de Rigoberta, el impacto medi?tico que provocaron estos asesinatos la arrincon? definitivamente a la sombra. ?Tuvo una cosa que ver con la otra?

Algunos pensamos en esa oportunidad que Rigoberta ya en el gobierno no podr?a hacer nada frente a los poderes ocultos enquistados en el Estado. Y sentimos un baj?n en el entusiasmo que ten?amos, un aterrizaje en la realidad en la que nos encontramos. Los sue?os al piso. Otros tal vez pensaron que ese asesinato la da?aba a ella porque proven?a de ese gobierno en el que ten?a un cargo. Por una raz?n o por otra, la sangre de los salvadore?os y de los polic?as muertos le salpic? su bello huipil.

UN INEXPLICABLE SILENCIO QUE LA DA?A

Un ?ltimo barrote de esa c?rcel que ella misma se ha impuesto es su silencio ante la denuncia de la Audiencia Nacional de Espa?a contra el genocida General Efra?n R?os Montt, una denuncia promovida por ella misma. Ahora, en campa?a electoral, Rigoberta ha dicho que por ?razones ?ticas? no impulsa la denuncia y tampoco ataca al General, quien acaba de ser inscrito como candidato a una diputaci?n para as? obtener inmunidad.

?Qu? quieren decir las ?razones ?ticas? de Rigoberta? No se entiende tampoco este silencio. ?Callar para no afectar a la Fundaci?n Mench?, que prosigue los tr?mites de la denuncia, aunque silenciosamente? ?O es que el partido EG le ha dicho que no se meta con el General por el ?acuerdo de caballeros? que se firm? al comenzar la campa?a electoral?

?HABR? AL FINAL ESE ZARPAZO?

Rigoberta Mench? va en un carro que no es de ella. Aunque la llevan, ella no puede impedir que el carro se pare cuando el due?o se quiere detener a tomar una hamburguesa... Tampoco ella puede pedirle al carro que se pare si el due?o lleva prisa por llegar y no le interesa bajarse a platicar con los amigos de ella. Rigoberta va presa.

De todas formas, todav?a el voto est? indeciso en una alta proporci?n. Un maestro de Totonicap?n me dec?a el otro d?a que en esa cabecera departamental, apretadamente ind?gena, el FRG -el partido del General genocida- es el m?s fuerte, por los regalos que le hacen a la gente los diputados. Pero dec?a que el que va detr?s es EG, el partido de Rigoberta, con una campa?a silenciosa, en lengua quich?, realizada casi de puerta a puerta, de caser?o en caser?o, y que dar?an ?el zarpazo? cuando menos se lo esperaran.

Esperemos ese ?zarpazo?. Pero en Santa Mar?a Chiquimula, un municipio de este mismo departamento y vecino al municipio de la cabecera, no se nota ese trabajo de hormiga. No hay entusiasmo por Rigoberta. Como me dijo un pol?tico en Alta Verapaz, cuando se acababa de anunciar su candidatura: ?No influir?, porque aqu? ya todo est? repartido?.

NO ES TIEMPO A?N

Es eso lo que percibimos en este peque?o lugar de Guatemala. Cada partido, con su candidato a alcalde, ya tiene su gente y sus hilos. Y todos son ind?genas. ?Y que no me vengan a decir que apoyemos el negocio de una ind?gena, porque yo tambi?n soy ind?gena?. Creo que esto es lo que piensan muchos en su interior.

Y no cambia la repartici?n del pastel, que es m?s un pastel de dinero -y de su flujo- que un pastel de poder. Es el pastel de qui?n nos da m?s l?minas, m?s abono, de qui?n nos construye caminos, de quien nos da cemento para el atrio de nuestro oratorio.

No es un pastel de poder: qui?n va a cambiar este Estado, qui?n va a enfrentar el problema del acceso a las tierras, qui?n va a meterle el diente a la cuesti?n fiscal y a hacer realidad la justicia en el pago de impuestos?

Todo eso suena demasiado grande y lejano, suena a promesas vac?as. No moviliza, provoca impotencia. Lo cercano, lo cotidiano, es lo que mueve: comer, cubrirnos de las lluvias y que nos dejen ganar nuestro pisto sin leyes y sin injerencias del Estado. No es tiempo a?n de ver en el cielo electoral constelaciones, estrellas organizadas que aspiren al poder para cambiar las cosas.

Guatemala, 15 de agosto de 2007



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* ANTROP?LOGO E INVESTIGADOR SOCIAL. SUS DOS ?LTIMOS LIBROS: ?ALICIA. EXPLORANDO LA IDENTIDAD DE UNA JOVEN MAYA. IXCAN, GUATEMALA? Y ?JUVENTUD DE UNA COMUNIDAD MAYA. IXCAN, GUATEMALA?, PUBLICADOS POR LA ASOCIACI?N PARA EL AVANCE DE LAS CIENCIAS SOCIALES (AVANCSO) Y LA UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS.

Fuente: Revista Env?o, n? 304, julio 2007.
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Publicado por Invitado
Lunes, 13 de abril de 2009 | 14:50
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