La verdad se suscribe desde la entraña.
suscita la necesidad de blandir el - estoy vivo -
aun en ese exilio que existe tan adentro
cuando la infancia y la mujer hurga en la basura
para pelear boca a boca contra el hambre.
Esa es la verdad del pobre,
esa diáspora indigente expulsada de su tierra
por motivos que la política pueda crear,
para marginarlos de la vida.
Levita dentro de esa extraña circunstancia
la enmarcada sociedad de mierda,
las dos caras de la miseria irreverente,
del - vete esta no es tu tierra -
la cual se vive intensamente
no afuera, si no en el cercano “adentro”.
En esa tierra sin hijos ni caminos
la conciencia abandona la conciencia
en marginadas añoranzas deformadas
donde todos cantan y destilan el elogio
a constituciones que nunca se practican
o se cumplen las proclamas
del discurso ciudadano y sus derechos
pues la anti ley de diputados de derecha
convierten la soberanía en utopía
cosas que nadie quiere hablar bajo el imperio del miedo
impuesta por los escuadrones de la muerte.
Dentro, la patria se desvive con represión y cárcel
que carcome el ánima
para convertirla en clandestina alma.
Por que a muchos se les condena
al féretro secreto donde a nadie le llevan flores.
la certeza sin cojines de esa patria puta
la que canta soledades, del no tener aspiraciones
por perder su símbolo de reina madre en el polvo.
Sin proclamas, solo el paso,
En medio de la conspiración fascista el desgobierno,
convirtiendo a desheredados en parias:
- Hermanos lejanos viviendo mas cercanos a la muerte.
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