Jueves, 15 de noviembre de 2007
FABRICANDO EL CONSENSO


NOAM CHOMSKY

VII La cultura disidente


A pesar de todo, la cultura disidente sobrevivi?, y ha experimentado un gran crecimiento desde la d?cada de los sesenta. Al principio su desarrollo era sumamente lento, ya que, por ejemplo, no hubo protestas contra la guerra de Indochina hasta algunos a?os despu?s de que los Estados Unidos empezaran a bombardear Vietnam del Sur. En los inicios de su andadura era un reducido movimiento contestatario, formado en su mayor parte por estudiantes y j?venes en general, pero hacia principios de los setenta ya hab?a cambiado de forma notable. Hab?an surgido movimientos populares importantes: los ecologistas, las feministas, los antinucleares, etc?tera.

Por otro lado, en la d?cada de 1980 se produjo una expansi?n incluso mayor y que afect? a todos los movimientos de solidaridad, algo realmente nuevo e importante al menos en la historia de Am?rica y quiz?s en toda la disidencia mundial. La verdad es que estos eran movimientos que no solo protestaban sino que se implicaban a fondo en las vidas de todos aquellos que sufr?an por alguna raz?n en cualquier parte del mundo. Y sacaron tan buenas lecciones de todo ello, que ejercieron un enorme efecto civilizador sobre las tendencias predominantes en la opini?n p?blica americana. Y a partir de ah? se marcaron diferencias, de modo que cualquiera que haya estado involucrado es este tipo de actividades durante algunos a?os ha de saberlo perfectamente. Yo mismo soy consciente de que el tipo de conferencias que doy en la actualidad en las regiones m?s reaccionarias del pa?s -la Georgia central, el Kentucky rural- no las podr?a haber pronunciado, en el momento culminante del movimiento pacifista, ante una audiencia formada por los elementos m?s activos de dicho movimiento. Ahora, en cambio, en ninguna parte hay ning?n problema. La gente puede estar o no de acuerdo, pero al menos comprende de qu? est?s hablando y hay una especie de terreno com?n en el que es posible cuando menos entenderse.

A pesar de toda la propaganda y de todos los intentos por controlar el pensamiento y fabricar el consenso, lo anterior constituye un conjunto de signos de efecto civilizador. Se est? adquiriendo una capacidad y una buena disposici?n para pensar las cosas con el m?ximo detenimiento. Ha crecido el escepticismo acerca del poder.

Han cambiado muchas actitudes hacia un buen n?mero de cuestiones, lo que ha convertido todo este asunto en algo lento, quiz? incluso fr?o, pero perceptible e importante, al margen de si acaba siendo o no lo bastante r?pido como para influir de manera significativa en los aconteceres del mundo.

Tomemos otro ejemplo: la brecha que se ha abierto en relaci?n al g?nero. A principios de la d?cada de 1960 las actitudes de hombres y mujeres eran aproximadamente las mismas en asuntos como las virtudes castrenses, igual que lo eran las inhibiciones enfermizas respecto al uso de la fuerza militar. Por entonces, nadie, ni hombres ni mujeres, se resent?a a causa de dichas posturas, dado que las respuestas coincid?an: todo el mundo pensaba que la utilizaci?n de la violencia para reprimir a la gente de por ah? estaba justificada. Pero con el tiempo las cosas han cambiado. Aquellas inhibiciones han experimentado un crecimiento lineal, aunque al mismo tiempo ha aparecido un desajuste que poco a poco ha llegado a ser sensiblemente importante y que seg?n los sondeos ha alcanzado el 20%. ?Qu? ha pasado? Pues que las mujeres han formado un tipo de movimiento popular semiorganizado, el movimiento feminista, que ha ejercido una influencia decisiva, ya que, por un lado, ha hecho que muchas mujeres se dieran cuenta de que no estaban solas, de que hab?a otras con quienes compartir las mismas ideas, y, por otro, en la organizaci?n se pueden apuntalar los pensamientos propios y aprender m?s acerca de las opiniones e ideas que cada uno tiene. Si bien estos movimientos son en cierto modo informales, sin car?cter militante, basados m?s bien en una disposici?n del ?nimo en favor de las interacciones personales, sus efectos sociales han sido evidentes. Y este es el peligro de la democracia: si se pueden crear organizaciones, si la gente no permanece simplemente pegada al televisor, pueden aparecer estas ideas extravagantes, como las inhibiciones enfermizas respecto al uso de la fuerza militar. Hay que vencer estas tentaciones, pero no ha sido todav?a posible.


Continuar?...

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Tags: Noam Chomsky

Publicado por Alfarero. @ 6:05  | Pensamiento Cr?tico
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