Jueves, 29 de noviembre de 2007
FABRICANDO EL CONSENSO


NOAM CHOMSKY

IX Percepci?n selectiva


Esto ha venido sucediendo desde hace tiempo. En mayo de 1986 se publicaron las memorias del preso cubano liberado Armando Valladares, que causaron r?pidamente sensaci?n en los medios de comunicaci?n. Voy a brindarles algunas citas textuales. Los medios informativos describieron sus revelaciones como ?el relato definitivo del inmenso sistema de prisi?n y tortura con el que Castro castiga y elimina a la oposici?n pol?tica?. Era ?una descripci?n evocadora e inolvidable? de las ?c?rceles bestiales, la tortura inhumana [y] el historial de violencia de Estado [bajo] todav?a uno de los asesinos de masas de este siglo?, del que nos enteramos, por fin, gracias a este libro, que ?ha creado un nuevo despotis-mo que ha institucionalizado la tortura como mecanismo de control social? en el ?infierno que era la Cuba en la que [Valladares] vivi?.Esto es lo que apareci? en el Washington Post y el New York Times en sucesivas rese?as. Las atrocidades de Castro -descrito como un ?mat?n dictador?- se revelaron en este libro de manera tan concluyente que ?solo los intelectuales occidentales fr?os e insensatos saldr?n en defensa del tirano?, seg?n el primero de los diarios citados. Recordemos que estamos hablando de lo que le ocurri? a un hombre. Y supongamos que todo lo que se dice en el libro es verdad. No le hagamos demasiadas preguntas al protagonista de la historia. En una ceremonia celebrada en la Casa Blanca con motivo del D?a de los Derechos Humanos, Ronald Reagan destac? a Armando Valladares e hizo menci?n especial de su coraje al soportar el sadismo del sangriento dictador cubano. A continuaci?n, se le design? representante de los Estados Unidos en la Comisi?n de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. All? tuvo la oportunidad de prestar notables servicios en la defensa de los gobiernos de El Salvador y Guatemala en el momento en que ?stos estaban siendo acusados de cometer atrocidades a tan gran escala que cualquier vejaci?n que Valladares pudiera haber sufrido ten?a que considerarse forzosamente de mucha menor entidad. As? es como est?n las cosas.

La historia que viene ahora tambi?n ocurr?a en mayo de 1986, y nos dice mucho acerca de la fabricaci?n del consenso. Por entonces, los supervivientes del Grupo de Derechos Humanos de El Salvador -sus l?deres hab?an sido asesinados- fueron detenidos y torturados, incluyendo al director, Herbert Anaya. Se les encarcel? en una prisi?n llamada La Esperanza, pero mientras estuvieron en ella continuaron su actividad de defensa de los derechos humanos, y, dado que eran abogados, siguieron tomando declaraciones juradas. Hab?a en aquella c?rcel 432 presos, de los cuales 430 declararon y relataron bajo juramento las torturas que hab?an recibido. Aparte de la picana y otras atrocidades, se inclu?a el caso de un interrogatorio, y la tortura consiguiente, dirigido por un oficial del ej?rcito de los Estados Unidos de uniforme, al cual se describ?a con todo detalle. Ese informe -160 p?ginas de declaraciones juradas de los presos- constituye un testimonio extraordinariamente expl?cito y exhaustivo, acaso ?nico en lo referente a los pormenores de lo que ocurre en una c?mara de tortura. No sin dificultades, se consigui? sacarlo al exterior junto con una cinta de v?deo que mostraba a la gente mientras testificaba sobre las torturas, y la Marin County Interfaith Task Force (Grupo de trabajo multiconfesional Marin County) se encarg? de distribuirlo. Pero la prensa nacional se neg? a hacer su cobertura informativa y las emisoras de televisi?n rechazaron la emisi?n del v?deo. Creo que como mucho apareci? un art?culo en el peri?dico local de Marin County, el San Francisco Examiner. Nadie iba a tener inter?s en aquello. Porque est?bamos en la ?poca en que no eran pocos los intelectuales insensatos y ligeros de cascos que estaban cantando alabanzas a Jos? Napole?n Duarte y Ronald Reagan. Anaya no fue objeto de ning?n homenaje. No hubo lugar para ?l en el D?a de los Derechos Humanos. No fue elegido para ning?n cargo importante. En vez de ello fue liberado en un intercambio de prisioneros y posteriormente asesinado, al parecer por las fuerzas de seguridad siempre apoyadas militar y econ?micamente por los Estados Unidos. Nunca se tuvo mucha informaci?n sobre aquellos hechos: los medios de comunicaci?n no llegaron en ning?n momento a preguntarse si la revelaci?n de las atrocidades que se denunciaban -en vez de mantenerlas en secreto y silenciarlas- pod?a haber salvado su vida.

Todo lo anterior nos ense?a mucho acerca del modo de funcionamiento de un sistema de fabricaci?n de consenso. En comparaci?n con las revelaciones de Herbert Anaya en El Salvador, las memorias de Valladares son como una pulga al lado de un elefante. Pero no podemos ocuparnos de peque?eces, lo cual nos conduce hacia la pr?xima guerra. Creo que cada vez tendremos m?s noticias sobre todo esto, hasta que tenga lugar la operaci?n siguiente.

S?lo algunas consideraciones sobre lo ?ltimo que se ha dicho, si bien al final volveremos sobre ello. Empecemos recordando el estudio de la Universidad de Massachusetts ya mencionado, ya que llega a conclusiones interesantes. En ?l se preguntaba a la gente si cre?a que los Estados Unidos deb?a intervenir por la fuerza para impedir la invasi?n ilegal de un pa?s soberano o para atajar los abusos cometidos contra los derechos humanos. En una proporci?n de dos a uno la respuesta del p?blico americano era afirmativa. Hab?a que utilizar la fuerza militar para que se diera marcha atr?s en cualquier caso de invasi?n o para que se respetaran los derechos humanos.

Pero si los Estados Unidos tuvieran que seguir al pie de la letra el consejo que se deriva de la citada encuesta, habr?a que bombardear El Salvador, Guatemala, Indonesia, Damasco, Tel Aviv, Ciudad del Cabo, Washington, y una lista interminable de pa?ses, ya que todos ellos representan casos manifiestos, bien de invasi?n ilegal, bien de violaci?n de derechos humanos. Si uno conoce los hechos vinculados a estos ejemplos, comprender? perfectamente que la agresi?n y las atrocidades de Sadam Husein -que tampoco son de car?cter extremo- se incluyen claramente dentro de este abanico de casos. ?Por qu?, entonces, nadie llega a esta conclusi?n? La respuesta es que nadie sabe lo suficiente. En un sistema de propaganda bien engrasado nadie sabr? de qu? hablo cuando hago una lista como la anterior. Pero si alguien se molesta en examinarla con cuidado, ver? que los ejemplos son totalmente apropiados. Tomemos uno que, de forma amenazadora, estuvo a punto de ser percibido durante la guerra del Golfo. En febrero, justo en la mitad de la campa?a de bombardeos, el gobierno del L?bano solicit? a Israel que observara la resoluci?n 425 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de marzo de 1978, por la que se le exig?a que se retirara inmediata e incondicionalmente del L?bano. Despu?s de aquella fecha ha habido otras resoluciones posteriores redactadas en los mismos t?rminos, pero desde luego Israel no ha acatado ninguna de ellas porque los Estados Unidos dan su apoyo al mantenimiento de la ocupaci?n. Al mismo tiempo, el sur del L?bano recibe las embestidas del terrorismo del Estado jud?o, y no solo brinda espacio para la ubicaci?n de campos de tortura y aniquilamiento sino que tambi?n se utiliza como base para atacar a otras partes del pa?s. Desde 1978, fecha de la resoluci?n citada, el L?bano fue invadido, la ciudad de Beirut sufri? continuos bombardeos, unas 20.000 personas murieron -en torno al 80% eran civiles-, se destruyeron hospitales, y la poblaci?n tuvo que soportar todo el da?o imaginable, incluyendo el robo y el saqueo. Excelente... los Estados Unidos lo apoyaban. Es solo un ejemplo.

La cuesti?n est? en que no vimos ni o?mos nada en los medios de informaci?n acerca de todo ello, ni siquiera una discusi?n sobre si Israel y los Estados Unidos deber?an cumplir la resoluci?n 425 del Consejo de Seguridad, o cualquiera de las otras posteriores, del mismo modo que nadie solicit? el bombardeo de Tel Aviv, a pesar de los principios defendidos por dos tercios de la poblaci?n. Porque, despu?s de todo, aquello es una ocupaci?n ilegal de un territorio en el que se violan los derechos humanos. Solo es un ejemplo, pero los hay incluso peores. Cuando el ej?rcito de Indonesia invadi? Timor Oriental dej? una huella de 200.000 cad?veres, cifra que no parece tener importancia al lado de otros ejemplos. El caso es que aquella invasi?n tambi?n recibi? el apoyo claro y expl?cito de los Estados Unidos, que todav?a prestan al gobierno indonesio ayuda diplom?tica y militar. Y podr?amos seguir indefinidamente.


Continuar?...

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Tags: Noam Chomsky

Publicado por Alfarero. @ 7:08  | Pensamiento Cr?tico
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Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 03 de diciembre de 2007 | 13:58
Hola:

he seguido la lectura de estos posteos que usted deja aca, poco a poco los he leido, y me ha gustado la manera como chomsky da su punto de vista sobre los medios; muy explicativo. quisiera saber si despues de terminado el proyecto de posteo nos pueden ofrecer un libro para bajarlo, si hay mas libros pues nos gustaria conocerlos.
muchas gracias.
pasen un buen dia