jueves, 01 de noviembre de 2007
Esta vez, les traigo unas colaboraciones de Reyzope. En realidad me he tomado la libertad de hacer un robo silencioso de sus escritos que me encontré en el sitio siguiente:

http://www.ecumenico.org/leer.php/840
Me llamó la atención este relato. Espero puedan encontrar el fondo de este mismo, las expresiones de la jerga popular son rescatadas a través de la narración.

Abrazos.




Historieta dedicada al Diablo Pisón y al TAMEN, allá en El Salvador y Chicago. Extractos biográficos del Zopito…

Bueno, cómo me los trata la vida, pajerazos? Hace algunas semanas atrás se me antojó volver a leer, por la enésima vez, las "Historias Prohibidas del Pulgarcito", novela en la cual Dalton logró plasmar verdaderamente la idiosincracia de nosotros los guanacos. Para mí es la novela que más me gusta de él, la que nos identifica más. Se acuerdan de lo que escribe acerca de las prostíbulas guanacas ?… La quiebra catres, la camiona, la cuturina, la caballona, la tetelque, la micoleona, etc. Tantas pulseras que hicieron historia en el valle de las hamacas, o el valle de las chamacas, como dice Cea…

Y de ahí me vino parte de esta inspiración, así como después de haber leído al famoso TAMEN y a mi hermano de leche, el Diablo Pisón. Lo que les voy a contar es cierto. Para qué les hago la advertencia de que lo que les voy a contar es cierto, si ustedes ya saben que lo que yo escribo no son pajas; bueno, por lo menos si no me creen, bola de pisecos, por lo menos se entretienen y se echan el rollo gratis, o no ?…. Yo conocí a algunas de esas pulseras de Dalton, cuando yo estaba bien bichito. Para la época en que yo las conocí, dos de ellas ya tenían cheje propio y habían ascendido al grado de "doñas" o "madamas".

El voladués que todo lo que el poeta escribió es la mera, pelada y venosa verdad, todo eso de las putas fue cierto. Esas peperechas hicieron su historia en la Calle Célis, la Avenida Independencia y la zona del Parque Zurita, o "El Surinam", como lo conocían los reyes de la vida nocturna y de la "bolemia" salvadoreña.

Esa zona constaba de muchas manzanas de numerosos prostíbulos y abarcaba desde la Avenida independencia, Calle Concepción, 24 Avenida y Sexta Avenida, así como las calles que estan detrás de la Embotelladora Tropical... hasta la Plaza Zurita. Después del Reloj de Flores, cerca de la Terminal para Oriente, habían pensiones y salones con peperechonas más asolapadonas que las niñas de la otra zona.
El Jorge Montoya, alias "TAMEN", explica mejor todo ese rollo :

"… Había cantinas con bonitas y feas prostitutas, que los dueños de burdeles se esmeraban en cambiarlas cada mes. Existían putas independientes que alquilaban un cuarto orilla de calle con puertas enrejadas donde se exponían casi desnudas y se ofrecían con lujuria al que pasaba. Por supuesto no podían faltar las callejeras que tenían comisión con los dueños de las muchas pensiones del área. Allí llevaban a los que "pescaban" en sus correrías por las calles y algunas eran populares porque ofrecían "los tres platos" hasta por un colón... más el pago de la pensión….

A ambas orillas de la 24 Avenida, que corre del Reloj de Flores a la Calle Concepción, en donde hoy está localizado el mercado La Tiendona, había prostíbulos baratos que se escondían con el nombre de "cervecería, restaurante o comedor tal", pero al pasar era evidente que no eran más que prostíbulos baratos, con su cinquera, sus mesitas y las chavas listas para su trabajo….

Los fines de semana por la noche, los "clientes" que más se veían eran grupos de soldados buscando como aprovechar la licencia de fin de semana... Eran días en que la Sífilis y la Gonorrea se "curaban" con yodo y las "ladillas" con "Ungüento de Soldado"….

La mayoría de prostitutas eran jóvenes de las provincias o "inditas" como les llamaban los capitalinos, aunque de india no tenían ni rasgos. Tenían lo que la gente les llamaba "Los Chivos", el equivalente del "pimp" gringo; estos en su mayoría eran ladrones o gente que no trabajaba. Ellas les daban dinero a los chivos para que vivieran con ellas y las "protegieran" en su "trabajo"….

Decirle a una mujer decente capitalina "sos de la Avenida", o a un hombre honrado "sos chivo de la Avenida", era un insulto que a veces llegaba a los vergazos. Las dos expresiones habían pasado a formar parte del enorme léxico de insultos con que los salvadoreños contábamos. Pues esta era la reputación que tenía esa zona que abarcaba las calles Celis, Avenida Independencia, 24 Avenida y el área alrededor del Cine Avenida….

La Calle Celis, que supongo se llama así en honor al prócer Santiago José Celis, era el corazón del Templo de Afrodita. Allí estaban las putas enrejadas. Alquilaban un cuarto orilla de calle donde la puerta tenía otra puerta de rejas donde las chavas se mantenían agarradas a los barrotes de la reja atrayendo clientes.: "Papaito ¿No querés pasar? Te voy a dar un buen rato", "Hey chulo, te prometo hacértelo bien" y quien pasaba podía apreciar y escoger la que le gustaba….

En los 60s, e inicios de los años 70s, antes que Herrera Rebollo barriera con esa zona, las de la Celis generalmente cobraban de 3 a 5 colones, las de la 24 Avenida de .50 centavos a un colón, y las del sector del cine Avenida de 5 a 10 colones….

Las tarifas estaban bien establecidas. En los inicios de mi adolescencia mi hermano me llevó allí, supe después que mi tata le había dado cinco colones para que me llevara a "hacerme hombre y aceitara la pistola". Pero para entonces ya había vivido la experiencia unos meses atrás con una compradora de papel y botellas. Yo ya sabía donde íbamos y aún así era un manojo de nervios, escogí una enrejada que al pasar me di cuenta, que además de la cama de trabajo, había una cunita a la par donde dormía un bebé, me cobró por adelantado, y al finalizar la vi sacar un huacal de aluminio lleno de agua -supongo-, agacharse y lavarse... y yo iría a la Celis muchas veces más….

A mediados de los años 70s comencé a conocer muchos prostíbulos fuera de esa zona…

Conocí La Villa Carrión en La Garita, el Club Privado Cinco y Media en la troncal del norte, El Pájaro Azul en el cerro de San Jacinto, y mi favorito que fue La Villa Sisi en Ilopango. Había muchos y se decía casi todos pertenecían a una mafia de oficiales del ejército nacional salvadoreño. También había otros Templos de Afrodita esparcidos a lo largo y ancho de San Salvador, como los del alrededor del Cine Modelo, entre ellos el más famoso fue Los Chorritos….

La apertura de la Avenida Juan Pablo cruzó toda esa zona de La Avenida y Calle Celis. Hoy día aún quedan remanentes de la Calle Celis pero han caído tan bajo, tan a la vista, y es manejado por Maras. Las callejeras han mudado su negocio al área de La Calle de Los Locos, en los alrededores de la otrora respetable Colonia Layco, también se hallan en los contornos del Parque Bolívar, pero aún existen prostíbulos legales en todo San salvador, así como en los casinos, donde pululan chavas bonitas que aceptan hasta cartas de crédito….

Pero los emergentes y legales "cuasi" prostíbulos son el orgullo del implantado "libre mercado" de la capital; allí por $10.00 dólares -nada de colones- se puede manosear y chupar pechos durante tres canciones a una chava totalmente desnuda. Entre los más populares de estos están El Lips y El Titanic. Son calificadas como "empresas" por el gobierno actual y se anuncian en los diarios con "especiales" de la semana...

Las chamacas ya no son "inditas" sino capitalinas que de día asisten a reconocidos centros de estudios y de noche trabajan en estos lugares….. "

Tags: Reyzope, relatos

Publicado por Alfarero. @ 5:00  | Literarte
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