Jueves, 06 de diciembre de 2007
FABRICANDO EL CONSENSO


NOAM CHOMSKY

X La guerra del Golfo



Veamos otro ejemplo mas reciente. Vamos viendo c?mo funciona un sistema de propaganda bien engrasado. Puede que la gente crea que el uso de la fuerza contra Iraq se debe a que Am?rica observa realmente el principio de que hay que hacer frente a las invasiones de pa?ses extranjeros o a las transgresiones de los derechos humanos por la v?a militar, y que no vea, por el contrario, qu? pasar?a si estos principios fueran tambi?n aplicables a la conducta pol?tica de los Estados Unidos. Estamos antes un ?xito espectacular de la propaganda.

Tomemos otro caso. Si se analiza detenidamente la cobertura period?stica de la guerra desde el mes de agosto (1990), se ve, sorprendentemente, que faltan algunas opiniones de cierta relevancia. Por ejemplo, existe una oposici?n democr?tica iraqu? de cierto prestigio, que, por supuesto, permanece en el exilio dada la quimera de sobrevivir en Iraq. En su mayor parte est?n en Europa y son banqueros, ingenieros, arquitectos, gente as?, es decir, con cierta elocuencia, opiniones propias y capacidad y disposici?n para expresarlas. Pues bien, cuando Sadam Husein era todav?a el amigo favorito de Bush y un socio comercial privilegiado, aquellos miembros de la oposici?n acudieron a Washington, seg?n las fuentes iraqu?es en el exilio, a solicitar alg?n tipo de apoyo a sus demandas de constituci?n de un parlamento democr?tico en Iraq. Y claro, se les rechaz? de plano, ya que los Estados Unidos no estaban en absoluto interesados en lo mismo. En los archivos no consta que hubiera ninguna reacci?n ante aquello. A partir de agosto fue un poco m?s dif?cil ignorar la existencia de dicha oposici?n, ya que cuando de repente se inici? el enfrentamiento con Sadam Husein despu?s de haber sido su m?s firme apoyo durante a?os, se adquiri? tambi?n conciencia de que exist?a un grupo de dem?cratas iraqu?es que seguramente ten?an algo que decir sobre el asunto. Por lo pronto, los opositores se sentir?an muy felices si pudieran ver al dictador derrocado y encarcelado, ya que hab?a matado a sus hermanos, torturado a sus hermanas y les hab?a mandado a ellos mismos al exilio. Hab?an estado luchando contra aquella tiran?a que Ronald Reagan y George Bush hab?an estado protegiendo. ?Por qu? no se ten?a en cuenta, pues, su opini?n? Echemos un vistazo a los medios de informaci?n de ?mbito nacional y tratemos de encontrar algo acerca de la oposici?n democr?tica iraqu? desde agosto de 1990 hasta marzo de 1991: ni una l?nea. Y no es a causa de que dichos resistentes en el exilio no tengan facilidad de palabra, ya que hacen repetidamente declaraciones, propuestas,llamamientos y solicitudes, y, si se les observa, se hace dif?cil distinguirles de los componentes del movimiento pacifista americano. Est?n contra Sadam Husein y contra la intervenci?n b?lica en Iraq. No quieren ver c?mo su pa?s acaba siendo destruido, desean y son perfectamente conscientes de que es posible una soluci?n pac?fica del conflicto. Pero parece que esto no es pol?ticamente correcto, por lo que se les ignora por completo. As? que no o?mos ni una palabra acerca de la oposici?n democr?tica iraqu?, y si alguien est? interesado en saber algo de ellos puede comprar la prensa alemana o la brit?nica. Tampoco es que all? se les haga mucho caso, pero los medios de comunicaci?n est?n menos controlados que los americanos, de modo que, cuando menos, no se les silencia por completo. Lo descrito en los p?rrafos anteriores ha constituido un logro espectacular de la propaganda. En primer lugar, se ha conseguido excluir totalmente las voces de los dem?cratas iraqu?es del escenario pol?tico, y, segundo, nadie se ha dado cuenta, lo cual es todav?a m?s interesante. Hace falta que la poblaci?n est? profundamente adoctrinada para que no haya reparado en que no se est? dando espacio a las opiniones de la oposici?n iraqu?, aunque, en caso de haber observado el hecho, si se hubiera formulado la pregunta ?por qu??, la respuesta habr?a sido evidente: porque los dem?cratas iraqu?es piensan por s? mismos; est?n de acuerdo con los presupuestos del movimiento pacifista internacional, y ello les coloca en fuera de juego.

Veamos ahora las razones que justificaban la guerra. Los agresores no pod?an ser recompensados por su acci?n, sino que hab?a que detener la agresi?n mediante el recurso inmediato a la violencia: esto lo explicaba todo. En esencia, no se expuso ning?n otro motivo. Pero, ?es posible que sea esta una explicaci?n admisible? ?Defienden en verdad los Estados Unidos estos principios: que los agresores no pueden obtener ning?n premio por su agresi?n y que esta debe ser abortada mediante el uso de la violencia?

No quiero poner a prueba la inteligencia de quien me lea al repasar los hechos, pero el caso es que un adolescente que simplemente supiera leer y escribir podr?a rebatir estos argumentos en dos minutos. Pero nunca nadie lo hizo. Fij?monos en los medios de comunicaci?n, en los comentaristas y cr?ticos liberales, en aquellos que declaraban ante el Congreso, y veamos si hab?a alguien que pusiera en entredicho la suposici?n de que los Estados Unidos era fiel de verdad a esos principios. ?Se han opuesto los Estados Unidos a su propia agresi?n a Panam?, y se ha insistido, por ello, en bombardear Washington? Cuando se declar? ilegal la invasi?n de Namibia por parte de Sud?frica, ?impusieron los Estados Unidos sanciones y embargos de alimentos y medicinas? ?Declararon la guerra? ?Bombardearon Ciudad del Cabo? No.

Transcurri? un per?odo de veinte a?os de diplomacia discreta. Y la verdad es que no fue muy divertido lo que ocurri? durante estos a?os, dominados por las administraciones de Reagan y Bush, en los que aproximadamente un mill?n y medio de personas fueron muertas a manos de Sud?frica en los pa?ses lim?trofes. Pero olvidemos lo que ocurri? en Sud?frica y Namibia: aquello fue algo que no lastim? nuestros esp?ritus sensibles. Proseguimos con nuestra diplomacia discreta para acabar concediendo una generosa recompensa a los agresores. Se les concedi? el puerto m?s importante de Namibia y numerosas ventajas que ten?an que ver con su propia seguridad nacional. ?D?nde est? ese famoso principio que defendemos? De nuevo: es un juego de ni?os demostrar que aquellas no pod?an ser de ning?n modo las razones para ir a la guerra, precisamente porque nosotros mismos no somos fieles a estos principios.

Pero nadie lo hizo; esto es lo importante. Del mismo modo, nadie se molest? en se?alar la conclusi?n emergente de todo ello: que no hab?a raz?n alguna para la guerra. Ninguna, al menos, que un adolescente no analfabeto no pudiera refutar en dos minutos. Y de nuevo estamos ante el sello caracter?stico de una cultura totalitaria. Algo sobre lo que deber?amos reflexionar ya que es alarmante que nuestro pa?s sea tan dictatorial que nos pueda llevar a una guerra sin dar ninguna raz?n de ello y sin que nadie se entere de los llamamientos del L?bano. Es realmente chocante.

Justo antes de que empezara el bombardeo, a mediados de enero, un sondeo llevado a cabo por el Washington Post y la cadena ABC revelaba un dato interesante. La pregunta formulada era: si Iraq aceptara retirarse de Kuwait a cambio de que el Consejo de Seguridad estudiara la resoluci?n del conflicto ?rabe-israel?, ?estar?a de acuerdo? Y el resultado nos dec?a que, en una proporci?n de dos a uno, la poblaci?n estaba a favor. Lo mismo suced?a en el mundo entero, incluyendo a la oposici?n iraqu?, de forma que en el informe final se reflejaba el dato de que dos tercios de los americanos daban un s? como respuesta a la pregunta referida. Cabe presumir que cada uno de estos individuos pensaba que era el ?nico en el mundo en pensar as?, ya que, desde luego, en la prensa nadie hab?a dicho en ning?n momento que aquello pudiera ser una buena idea. Las ?rdenes de Washington hab?an sido muy claras: hemos de estar en contra de cualquier conexi?n, es decir, de cualquier relaci?n diplom?tica, por lo que todo el mundo deb?a marcar el paso y oponerse a las soluciones pac?ficas que pudieran evitar la guerra. Si intentamos encontrar en la prensa comentarios o reportajes al respecto, solo descubriremos una columna de Alex Cockbum en Los Angeles Times, en la que ?ste se mostraba favorable a la respuesta mayoritaria de la encuesta.

Seguramente, los que contestaron la pregunta pensaban estoy solo, pero esto es lo que pienso. De todos modos, supongamos que hubieran sabido que no estaban solos, que hab?a otros, como la oposici?n democr?tica iraqu?, que pensaban igual. Y supongamos tambi?n que sab?an que la pregunta no era una mera hip?tesis, sino que, de hecho, Iraq hab?a hecho precisamente la oferta se?alada, y que ?sta hab?a sido dada a conocer por el alto mando del ej?rcito americano justo ocho d?as antes: el d?a 2 de enero se hab?a difundido la oferta iraqu? de retirada total de Kuwait a cambio de que el Consejo de Seguridad discutiera y resolviera el conflicto ?rabe-israel? y el de las armas de destrucci?n masiva. (Recordemos que los Estados Unidos hab?an estado rechazando esta negociaci?n desde mucho antes de la invasi?n de Kuwait). Supongamos, asimismo, que la gente sab?a que la propuesta estaba realmente encima de la mesa, que recib?a un apoyo generalizado, y que, de hecho, era algo que cualquier persona racional har?a si quisiera la paz, al igual que hacemos en otros casos, m?s espor?dicos, en que precisamos de verdad repeler la agresi?n. Si suponemos que se sab?a todo esto, cada uno puede hacer sus propias conjeturas. Personalmente doy por sentado que los dos tercios mencionados se habr?an convertido, casi con toda probabilidad, en el 98% de la poblaci?n. Y aqu? tenemos otro ?xito de la propaganda. Es casi seguro que no hab?a ni una sola persona, de las que contestaron la pregunta, que supiera algo de lo referido en este p?rrafo porque seguramente pensaba que estaba sola. Por ello, fue posible seguir adelante con la pol?tica belicista sin ninguna oposici?n.

Hubo mucha discusi?n, protagonizada por el director de la CIA, entre otros, acerca de si las sanciones ser?an eficaces o no. Sin embargo no se discut?a la cuesti?n m?s simple: ?hab?an funcionado las sanciones hasta aquel momento? Y la respuesta era que s?, que por lo visto hab?an dado resultados, seguramente hacia finales de agosto, y con m?s probabilidad hacia finales de diciembre. Es muy dif?cil pensar en otras razones que justifiquen las propuestas iraqu?es de retirada, autentificadas o, en algunos casos, difundidas por el Estado Mayor estadounidense, que las consideraba serias y negociables. As? la pregunta que hay que hacer es: ?Hab?an sido eficaces las sanciones? ?Supon?an una salida a la crisis? ?Se vislumbraba una soluci?n aceptable para la poblaci?n en general, la oposici?n democr?tica iraqu? y el mundo en su conjunto? Estos temas no se analizaron ya que para un sistema de propaganda eficaz era decisivo que no aparecieran como elementos de discusi?n, lo cual permiti? al presidente del Comit? Nacional Republicano decir que si hubiera habido un dem?crata en el poder, Kuwait todav?a no habr?a sido liberado. Puede decir esto y ning?n dem?crata se levantar? y dir? que si hubiera sido presidente habr?a liberado Kuwait seis meses antes. Hubo entonces oportunidades que se pod?an haber aprovechado para hacer que la liberaci?n se produjera sin que fuera necesaria la muerte de decenas de miles de personas ni ninguna cat?strofe ecol?gica. Ning?n dem?crata dir? esto porque no hubo ning?n dem?crata que adoptara esta postura, si acaso con la excepci?n de Henry Gonz?lez y Barbara Boxer, es decir, algo tan marginal que se puede considerar pr?cticamente inexistente.

Cuando los misiles Scud cayeron sobre Israel no hubo ning?n editorial de prensa que mostrara su satisfacci?n por ello. Y otra vez estamos ante un hecho interesante que nos indica c?mo funciona un buen sistema de propaganda, ya que podr?amos preguntar ?y por qu? no? Despu?s de todo, los argumentos de Sadam Husein eran tan v?lidos como los de George Bush: ?cu?les eran, al fin y al cabo?

Tomemos el ejemplo del L?bano. Sadam Husein dice que rechaza que Israel se anexione el sur del pa?s, de la misma forma que reprueba la ocupaci?n israel? de los Altos del Gol?n sirios y de Jerusal?n Este, tal como ha declarado repetidamente por unanimidad el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pero para el dirigente iraqu? son inadmisibles la anexi?n y la agresi?n. Israel ha ocupado el sur del L?bano desde 1978 en clara violaci?n de las resoluciones del Consejo de Seguridad, que se niega a aceptar, y desde entonces hasta el d?a de hoy ha invadido todo el pa?s y todav?a lo bombardea a voluntad. Es inaceptable. Es posible que Sadam Husein haya le?do los informes de Amnist?a Internacional sobre las atrocidades cometidas por el ej?rcito israel? en la Cisjordania ocupada y en la franja de Gaza. Por ello, su coraz?n sufre. No puede soportarlo. Por otro lado, las sanciones no pueden mostrar su eficacia en Israel porque los Estados Unidos vetan su aplicaci?n, y las negociaciones siguen bloqueadas. ?Qu? queda, aparte de la fuerza? Ha estado esperando durante a?os: trece en el caso del L?bano; veinte en el de los territorios ocupados.

Este argumento nos suena. La ?nica diferencia entre este y el que hemos o?do en alguna otra ocasi?n est? en que Sadam Husein pod?a decir, sin temor a equivocarse, que las sanciones y las negociaciones no se pueden poner en pr?ctica porque los Estados Unidos lo impiden. George Bush no pod?a decir lo mismo, dado que, en su caso, las sanciones parece que s? funcionaron, por lo que cab?a pensar que las negociaciones tambi?n dar?an resultado. En vez de ello, el presidente americano las rechaz? de plano, diciendo de manera expl?cita que en ning?n momento iba a haber negociaci?n alguna. ?Alguien vio que en la prensa hubiera comentarios que se?alaran la importancia de todo esto? No. ?Por qu?? Es una trivialidad. Es algo que, de nuevo, un adolescente que sepa las cuatro reglas puede resolver en un minuto. Pero nadie, ni comentaristas ni editorialistas, llamaron la atenci?n sobre ello. Nuevamente se ponen de relieve los signos de una cultura totalitaria bien llevada y se demuestra que la fabricaci?n del consenso s? funciona.

S?lo otro comentario sobre esto ?ltimo. Podr?amos poner muchos ejemplos a medida que vamos hablando. Admitamos, de momento, que efectivamente Sadam Husein es un monstruo que quiere conquistar el mundo -una creencia ampliamente generalizada en los Estados Unidos-. No es de extra?ar, ya que la gente experiment? c?mo una y otra vez le martilleaban el cerebro con lo mismo: est? a punto de quedarse con todo; ahora es el momento de pararle los pies. Pero, ?c?mo pudo Sadam Husein llegar a ser tan poderoso? Iraq es un pa?s del Tercer Mundo, peque?o, sin infraestructura industrial. Libr? durante ocho a?os una guerra terrible contra Ir?n, pa?s que en la fase posrevolucionaria hab?a visto diezmado su cuerpo de oficiales y la mayor parte de su fuerza militar. Iraq, por su lado, hab?a recibido una peque?a ayuda en esa guerra, al ser apoyado por la Uni?n Sovi?tica, los Estados Unidos, Europa, los pa?ses ?rabes m?s importantes y las monarqu?as petroleras del Golfo. Y, aun as?, no pudo derrotar a Ir?n. Pero, de repente, es un pa?s preparado para conquistar el mundo. ?Hubo alguien que destacara este hecho? La clave del asunto est? en que era un pa?s del Tercer Mundo y su ej?rcito estaba formado por campesinos, y en que -como ahora se reconoce- hubo una enorme desinformaci?n acerca de las fortificaciones, de las armas qu?micas, etc.; ?hubo alguien que hiciera menci?n de todo aquello? No, no hubo nadie. T?pico.

F?jense que todo ocurri? exactamente un a?o despu?s de que se hiciera lo mismo con Manuel Noriega. Este, si vamos a eso, era un g?ngster de tres al cuarto comparado con los amigos de Bush, sean Sadam Husein o los dirigentes chinos, o con Bush mismo. Un desalmado de baja estofa que no alcanzaba los est?ndares internacionales que a otros colegas les daban una aureola de atracci?n. Aun as?, se le convirti? en una bestia de exageradas proporciones que en su calidad de l?der de los narcotraficantes nos iba a destruir a todos. Hab?a que actuar con rapidez y aplastarle, matando a un par de cientos, quiz?s a un par de miles, de personas, devolver el poder a la min?scula oligarqu?a blanca -en torno al 8% de la poblaci?n- y hacer que el ej?rcito estadounidense controlara todos los niveles del sistema pol?tico. Y hab?a que hacer todo esto porque, despu?s de todo, o nos proteg?amos a nosotros mismos, o el monstruo nos iba a devorar. Pues bien, un a?o despu?s se hizo lo mismo con Sadam Husein. ?Alguien dijo algo? ?Alguien escribi? algo respecto a lo que pasaba y por qu?? Habr? que buscar y mirar con mucha atenci?n para encontrar alguna palabra al respecto.

D?monos cuenta de que todo esto no es tan distinto de lo que hac?a la Comisi?n Creel cuando convirti? a una poblaci?n pac?fica en una masa hist?rica y delirante que quer?a matar a todos los alemanes para protegerse a s? misma de aquellos b?rbaros que descuartizaban a los ni?os belgas. Quiz?s en la actualidad las t?cnicas son m?s sofisticadas, por la televisi?n y las grandes inversiones econ?micas, pero en el fondo viene a ser lo mismo de siempre.

Creo que la cuesti?n central, volviendo a mi comentario original, no es simplemente la manipulaci?n informativa, sino algo de dimensiones mucho mayores. Se trata de si queremos vivir en una sociedad libre o bajo lo que viene a ser una forma de totalitarismo autoimpuesto, en el que el reba?o desconcertado se encuentra, adem?s, marginado, dirigido, amedrentado, sometido a la repetici?n inconsciente de esl?ganes patri?ticos, e imbuido de un temor reverencial hacia el l?der que le salva de la destrucci?n, mientras que las masas que han alcanzado un nivel cultural superior marchan a toque de corneta repitiendo aquellos mismos esl?ganes que, dentro del propio pa?s, acaban degradados. Parece que la ?nica alternativa est? en servir a un estado mercenario ejecutor, con la esperanza a?adida de que otros vayan a pagarnos el favor de que les estemos destrozando el mundo.

Estas son las opciones a las que hay que hacer frente. Y la respuesta a estas cuestiones est? en gran medida en manos de gente como ustedes y yo.

FABRICANDO EL CONSENSO
Noam Chomsky

(Edici?n original: 1993)
Editado en Elche
Junio de 2005


.

.

Tags: Noam Chomsky

Publicado por Alfarero. @ 8:10  | Pensamiento Cr?tico
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios