Martes, 11 de diciembre de 2007

ImagenEn el a?o de l984. Herbert Anaya entrevist?, en el lugar de los hechos a Rufina Amaya una sobreviviente de la masacre del Mozote.
?ste es un relato impresionante, escrito por este gran luchador de los Derechos Humanos, con el fin de rescatar la vivencia, sobre uno de los cap?tulos m?s abominables de la guerra contra la poblaci?n humilde del norte de Moraz?n, situado al oriente de El Salvador.

Hoy, en el marco del D?a Internacional de los Derechos Humanos, conmemoramos un aniversario m?s de este horrendo crimen contra la humanidad, que hasta la fecha sigue impune, en el que fueron asesinados cientos de ni?os y ni?as, hombres y mujeres, j?venes y ancianos, a manos de los agentes gubernamentales del ?Batall?n Atlacatl?, entrenados por el Gobierno de los Estados Unidos, y comandados directamente por el Coronel Domingo Monterrosa durante los dias 10, 11 y 12 de diciembre de 1981.


?EL MOZOTE? NUNCA MAS!


?Que oiga el mundo, cual es el precio que hemos pagado
por la paz de nuestra naci?n futura??

Herbert Anaya Sanabria, 1984

?Que la memoria de los m?rtires no os deje morir en paz?
Pedro Casaldaliga

??????Hay veces nos insertamos presurosos, donde nuevas sensaciones inexploradas muestran sus matices; en una columna informe el estrecho camino nos conduce hacia El Mozote; llegamos cuando casi todo comienza, el lugar se encuentra enclavado en el regazo de tres cerros, ?ah? las semillas germinaron, no hubo mas pie del hombre o la mujer que la aplastara.

Su ?nica calle ancha, deja entrever su tierra colorada, el tinte se lo dieron los siglos, pero se que el verdadero color se lo dio un d?a la guerra, para quedarse inm?vil dici?ndonos algo, mejor dicho grit?ndonos algo.

Placa
Nos movemos sin darnos cuenta, casi mec?nicos, doblamos por su centro, en lo que fue la plaza, a los lados, enormes enredaderas han cubierto de sombras las h?medas paredes encorvadas que aun quedan, fueron moradas, donde la grulla de cipotes corr?an jugando escondelero, los ancianos requemados, sobre la piedra mostraban su cansancio arrugado, cae la tarde ?la ultima tarde, del ultimo verano! ?las agujas de un tiempo invisible marcan casi las seis, mientras tanto la cocina r?e con el hervor de los frijoles, Juan mira a la Juana, ambos esperan inquietos llegar la noche, el chumpe llora, los pericos callan, un alma de chucho corre bobo y rezagado, de pronto explosiones y gritos, los morteros se acercan acosando con su negro humo, las r?fagas de fusiles autom?ticos intimidan el animo, luego un enjambre de soldados aparece con la mirada desorbitada, esconden el miedo en improperios desaforados, vienen en busca del guerrillero.

?Salgan todos de sus casas! ?Afuera, nadie se quede! Todos a la plaza! El campesino indignado y sin camisa sale vociferando en sus adentros ?cuilios cerotes, otro cateo? las mujeres preocupadas, con delantales prensa dos de peque?as manitas llorosas, se van juntando por la calle, la tensi?n se va volviendo un peque?o riptus a la muerte, los viejos enclenques forzan sus mand?bulas e invocan a Dios, el fam?lico perro esconde la cola, corre a esconderse en se?al de sumisi?n.-?Todos ustedes son guerrilleros! acusa un sargento de nervioso movimiento, su mano empu?a el fusil, mas bien el dedo en el gatillo ansia terminar pronto.- ?Mi teniente dice que son guerrilleros! Por eso van a morir!.-

La sentencia estaba echada, un murmullo agitado descorre el velo del silencio, Juan con una seguridad espasmosa, agigantado y sin miedo responde ?nosotros aqu? nacimos, trabajamos, la Jarcia es nuestra vida.- ?Tambi?n aqu? se les va a acabar! interrumpe el sargento.

Ustedes son guerrilleros! Mi coronel nunca se equivoca! Solo esperamos la orden de arriba para comenzar la limpieza.- ! Vayan a sus casas! Y ay de ustedes si asoman las narices o tratan de escapar. ! Todo esta cercado! Las protestas crec?an sin encontrar un eco, una esperanza, ya no habr?an respuestas, otra vez la expectativa y el zumbido sordo juntos, las palpitaciones se detienen causadas en el pecho de la Juana, el miedo corre de un lado a otro prestando sus favores ?no nos van a matar, no se preocupen! le dice Juan para calmarla, - la mayor?a son ni?os, aqu? no hay guerrilleros, ellos lo saben por las familias de soldados, si, ?pero no dicen que esto es parejo? interroga Juana, buscando una certeza de lo imposible.

Los ni?os duermen ignorando la espera, la anciana presiente lo inevitable, por ello consuela las ultimas horas, acaricia temblorosa una cabecita suave, sus nietos no crecer?n mas, balbucea un padrenuestro, el cansancio la domina casi.

?Todos a la plaza de nuevo! Oy?ndose la roncosa orden como paso al desenlace, son las cinco de la ma?ana!. ?los grillos chirr?an demasiado tristes, pero nadie los oye, los gallos extra?amente no cantan, el fri? penetra hondo, las estrellas, bueno las estrellas brillan como siempre pero esta vez grabando un presagio, la muerte.

Memorial Victimasdel mozoteDos filas de hombres aqu?! Se?alando el teniente el lugar frente a la ermita. Las mujeres, los viejos y los ni?os aqu?! Erigiendo la formaci?n de cara a las otras, la plaza esta replete de humanos, unos callan otros hablan in entendibles voces, se entrecruzan claros lamentos: Mam? tengo fri?, tengo hambre, v?monos a casa, una ni?a de ocho meses llora por la chiche, soldado por favor d?jenme ir a traer una colcha para envolver a mi hija ?para que si ya van a morir?, contesta con prepotencia el uniformado.

Por momentos, gritos, ordenes, ruegos, llantos, rezos, imprecaciones, fusiles, chasquidos se confunden, la deshuesada ronda al momento, impaciente, exigi?ndole, a veces protesta y se marcha, son las siete de la ma?ana, a lo lejos el ruido claro del p?jaro verde con sus aspas negras aparece, Todos los hombres a la ermita! Los dem?s a la casa grande. ?Que nadie salga! Son las ordenes del teniente. El motor ensordece, el polvo se levanta impetuoso, viene el coronel, varios civiles armados hasta los dientes bajan, son los escuadrones de la muerte, comentan, - hoy si rapidito vamos a terminar agrega un soldado, lanzando una burlona carcajada de ofensiva careta, escondi?ndose en el ?mate.

Los ni?itos espantados buscan protecci?n en las enaguas ya viene la orden que esperan? se interroga, afirmativa Juana, a todos nos mataran prosiguen diciendo sus lagrimas heladas, por su mente sucesi?n de r?pidos recuerdos y noticias pasan, las masacres contra el pueblo, las denuncias internacionales que oy? por la radio, los desmentidos del gobierno, nos mataran, a mi, a mis hijos, a mi Juan, a todos, luego dir?n que fue un enfrentamiento, viene a ella la consolaci?n natural que siempre se presenta antes de la muerte, ya casi terminara esta angustia y sufrimiento, nos iremos juntos. Malditos! Asesinos! No se olvidara nunca esta matanza.

El coronel discute con los mandos, imparte las ordenes de arriba, su cara mas parece la de una rata, por su deforme quijada comprimida y abultada en la boca, ?que nadie se quede, todos son guerrilleros, no hay que dejar simiente de terengos, mucho menos testigos? su traje de campa?a y la obesidad del que se harta, lo vuelve un personaje notorio, producto del enorme esfuerzo.- Todo jefe de batall?n o fuerza militar genocida es as?, la dictadura es as?.

Garbosamente sube al helic?ptero, los militares de civil se quedan, vienen a hacer f?cil la misi?n para algunos inseguros soldados; otra vez truenos y polvaredas, el p?jaro verde de aspas negras alza el vuelo, despu?s de una breve calma y prolongado silencio ?Primeros los hombres! Por que nos van a matar hijos de puta!?

Saquen esos dos cabrones! ?Am?rrenlos! ?Somos inocentes! ?Al suelo! ?No, boca abajo pendejo! Torengo culero! D?jate morir! Al instante el civil armado blande el colin, lo alza con fuerza hacia la oscuridad que lo persigue, baja cortando el aire con rabia y zas, la cabeza salta dando vueltas, arrastra borbollones de sangre, sus lazos con el cuerpo quien retuerce los ?ltimos movimientos. ? El otro, este ya estuvo! No se quiere dejar amarrar, sooo cabron! Tiralo al suelo y ponele las botas en las manos, que quede libre la cabeza! Eso es! ?Ves que f?cil! Nunca aprenden soldados de mierda! grita el civil, experto miembro del escuadr?n de la muerte. Vamos, ap?rense hay que terminar ligero! mientras limpia el filo hiriente en el monte, atorado de carne; su nervoso b?ceps se ha hinchado por el ejercicio, es su trabajo de verdugo; el sudor se jineta en el entrecejo, corriendo a las c?ncavas regiones, sus reflejos hacen que el dorso de la mano las restriegue, sin resultado, sacude la cabeza, avanza, se detiene, puntos negros comprimen su peque?o cerebro. ?Hey! Yo ya me canse, denle ustedes a estos babosos, la orden paso inadvertida, balas y estocadas se juntaban ya a decenas de cuerpos, se abren los pechos, pedazos de viseras gelatinosas se esparcen, los m?sculos deshilados se desprenden en los entronques, la p?lvora deja la piel pringada, ante el disparo en corta distancia, los quejidos persiguen el dolor ef?mero, un filazo desorientado mella su ?ngulo en la piedra, alcanza a cortar secciones del brazo, dejando descubierto el humero como espiando, - ?Ya la cague! r?pido vuelve al golpe acertando a desbaratar la columna, - hoy si ya estuvo, luego nada, todo termina. La sangre se junta en el c?liz de la flor, para la postrera venganza del pueblo.

Ahora demole a las mujeres! mientras sacude con fuerza las manos, de las cuales no se sueltan las manchas rojas pero antes de darles merengue, hay que coger a esas putas, no las vamos a desperdiciar, verdad sargento? Mueve la cabeza dando su asentimiento, pero primero todas las viejas, mucho gritan, la ametralladora? intermitente el apaga llamas, frente a un cerro de cabellos y de trenzas entrecanas; los huesos amarillentos r?pido se desmoronan entre epidermis enjutas.

Por las veredas hacia los montes arrastran a grupos de p?beres mujeres, el traqueteo de la sesenta a veces se calla para que los gritos ahogados se oigan.-?Traigan ahora a las mujeres paridas! Si teniente, pero hay unos cipotes que no las sueltan. Comiencen a matarlas con esos mocosos que se nos hace tarde!

Meiselas fotoSi, el norte dicembrino hacia acostarse el Jaragua, por la calle, bocanadas de agitado aire, concentr?ndose en un v?rtice, el remolino asciende empolvado a las alturas, los cutes de vidriosa lente aguda se unen con sus alas extendidas hacia aquella fantasmal figura, rondan con su despacioso vuelo, esperan, el cielo comienza a cerrarse atrayendo los colores de un fri? verano.-Mi teniente terminamos con todas las mujeres, ?por fin terminamos! Muy bien sargento! Ordene que los soldados saquen de aquella casa redes de tusa. Pr?ndanle fuego a los muertos, que se quemen con todo y casas! Si mi teniente! Pero aqu? hay que vigilar, no vaya a ser que un muerto salga huyendo de la achicharrada.- ?No ande creyendo en esas cosas sargento! Si pero los informes dan cuenta que aqu? hab?an brujos que ayudaban a los terengos! ??Deje de hablar y cumpla la orden!..

Descomunales llamas corren hacia arriba, donde la base de la antorcha humana, recuerdan a los diferentes m?rtires en las distintas ?pocas, los siempre buscadores de la verdad, los exploradores de nuevas formas de libertad. Un soldado extasiado contempla el espect?culo, mientras murmuran otros. Ya dieron la orden de darle mecha a todos los cipotes. ?Puta, yo cipotes no mato, son un bergo! Son mas de quinientos contesta el asomo de remordimiento que aun queda..Si no lo haces con nosotros lo hacen, as? que vamos, nada te sacas de estar viendo y oliendo carne quemada.

La noche hace sentir su f?nebre aroma, un b?ho sacado del cuento l?gubre, Reflecta la luz de la hoguera, quiza es Poe escribiendo versos quiz? Su?rez, Gueimain o Dalton, esculpiendo el sufrir del pueblo en un trozo de firmamento, para que lea y oiga el mundo, cual es el precio de la paz de nuestra naci?n futura.

Por todas las expresiones concebidas! Helase la sangre, esos ni?os no gritan, es una especie de plegaria que atormenta a malvados y a la vez esperanza para los pobres del planeta; es indescifrable el suplicio. Que fue Sabr? y Chatilla? Nada, un infante lo lanzan hacia arriba, el soldado lo recibe atraves?ndolo el colin por el tronco, ri?ndose el espantajo, bota el peque?o coraz?n dentro de un pozo artesano. Aqu? tirenlos! se?alando el oscuro agujero, cortado en punta por la proyecci?n de la luna, en el fondo desesperados chapoteos se ahogan por el peso de otros cuerpos, unos vivos, otros muertos; del manzano frutos postizos danzan inertes al vaiv?n del viento, ahorcados hicieron a tantos los chacales, mientras los ecos repiten interminables mam?, mam?, nos matan! ?El conjunto del llanto clamorea a la conciencia venganza! mam?, el cuchillo nos mata!.. El justo clama justicia, justicia clama, Mama nos est?n ahogando! Venganza, venganza de mi pecho salta! Un arma, un arma para matar al asesino! Un arma, un arma para matar al oscurantismo!. Poco a poco todo acaba, el fuego arde, de pronto un techo cede, aplast?ndose... Charli, Charli.-Aqu? torre blanca, Coronel, la misi?n fue cumplida, cambio, PRENSA GRAFICA:

CONTUNDENTE DERROTA MILITAR SUFREN SUBVERSIVOS!!

por lo menos 600 bajas sufren los terroristas, nuestra gloriosa fuerza armada despu?s de incruentos combates derroto las hueste comunistas en el lugar conocido como el mozote, n?meros fueron los heridos abandonados por los desmoralizados guerrilleros??Se?ora Rufina Amaya, ?es usted una de los dos sobrevivientes de esta matanza, ?si yo soy? ?puede relatarnos lo sucedido aqu?? ?el once de diciembre de mil novecientos ochenta y uno, si luego de un mortereo, entraron los soldados y nos sacaron a la plaza..la c?mara sigue sus movimientos reconstruyendo los hechos, fue la fuerza armada insist?a, hace tres a?os, hace tres a?os, no lo puedo olvidar, ni el pueblo lo olvida contestamos; descansamos en un pedregal bajo un aceituno, unos huesos verduscos nos miran, siempre ser?n los mudos testigos que hablaran hoy y ma?ana; un aguacero se deshace cerniendo mas calor, la grabadora revisa el estado del testimonio; el zacate crecido nos sirve de cortina, contraviento de las inclemencias?..enormes enredaderas, han cubierto de sombras las h?medas paredes encorvadas que aun quedan, fueron moradas...??????

Herbert Anaya Sanabria 1984

Nuestra voz no la callaran nunca....




XXVI ANIVERSARIO MASACRE EL MOZOTE

Aniversario de El Mozote


Con un acto cultural y religioso, cientos de personas conmemoraron el fin de semana, el XXVI aniversario de la masacre de El Mozote. El monumento a las v?ctimas, ubicado a un costado de la plaza central del pueblo, es para muchos el s?mbolo de b?squeda de justicia para las m?s de 800 v?ctimas, que fueron asesinadas por el ej?rcito salvadore?o en 1981. Foto: Iv?n Escobar



Tags: El Mozote, Masacres, Rufina Amaya, Herbert Anaya Sanabria, El Salvador, Memoria Histórica

Publicado por chichicaste @ 10:20  | Realidades
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 07 de febrero de 2011 | 6:43

GRACIAS POR LA NOTA, QUE INCREIBLE ESA MASACRE JAMAS LO HABIA LEIDO.

Publicado por Invitado
Viernes, 20 de enero de 2012 | 8:56

Holaaa Me llamo Victor, Piloto de la FA solo dejenme pedirles que por favor no utilicen a la gente... jajajaj la verdad me rio de todos y cada uno de los que creen esta farsa... al que con lobos anda algo se le pega... no se metan en tonteras comunistas, consejo...

Publicado por Invitado
Jueves, 17 de mayo de 2012 | 19:34

sabes que  esto no tiene que ver nada con comunismo  quiza tu fuiste tu uno de estos que mato a embarsadas  jovenes y adultos si hubieran sido guerrilleros no crees que se huviesen defendido tonto  tarado si fuera asi los medios de comunicacion no hubieran perdido su tiempo

Publicado por Invitado
Martes, 04 de junio de 2013 | 22:38

AUN DICE ESTE PILOTO DE LA FA QUE ES UNA FARZA ES UN BASTARDO MAL NACIDO, HONOR A NUESTROS MARTIRES A LAS VICTIMAS DE UNA GUERRA CRUEL CONTRA EL PUEBLO, ESE MISMO PUEBLO QUE SE LEVANTO EN ARMAS Y AHORA EN LAS URNAS LES DEJO CLARO EN 2009 QUE NO SE HA OLVIDADO Y NUNCA OLVIDARA A LOS CAIDOS INOCENTEMENTE EN MANOS DEL EJERCITO. HASTA LA VICTORIA SIEMPRE !!!