Alrededor de 2,000 mil personas han levantado sus chozas en un antiguo predio que antiguamente era utilizado como deposito de basura de las colonias y suburbios de las zonas aledañas de Soyapango y la periferia de San Salvador. El basurero que se encontraba cerrado por mas de diez años hoy sirve de terreno para un nuevo asentamiento de personas de origen campesino, trabajadores maquileros y obreros obreros de las industrias. Engañadas por un sujeto conocido como “Juan Pocasangre” quien cobraba 12 dólares para permitir el ingreso al nuevo terreno, alrededor de 1.883 personas se han asentado en el terreno sin saber que este predio vacío era de propiedad, ya que “Juan Pocasangre” les aseguró que el el terreno era propiedad del estado. Misteriosamente el falso representante de una cooperativa, Juan Pocasangre ha desaparecido, y no se le ha visto en el antiguo basurero.
Víctimas del engaño y de un llamado por parte del encargado del Ministerio de Gobernación quien les ha pedido desalojen el terreno sin ofrecerles opción alguna para que se establezcan en otro terreno legalmente y resuelvan el problema habitacional, los nuevos habitantes se han convertido en ocupantes ilegales en un terreno que pertenece a dueños privados.
De la población de las 1,883 personas entre hombres y mujeres, de los cuales 700 son niños. Constituyen el ejemplo de la problemática habitacional salvadoreña; ya que hasta la fecha el gobierno salvadoreño no ha creado un plan para resolver el problema de la vivienda para familias de escasos recursos económicos; y mientras el problema no tenga una solución concreta el número de nuevas familias asentadas en este lugar, es posible aumente.
Los casi 2000 personas han levantado sus chozas improvisadas con madera, bambú y, cubiertas plásticas como techos, que lucen en sus techos una bandera blanca en señal de tomar de forma pacífica el terreno para que el gobierno solucione la situación de la falta de vivienda para las familias que se han establecido en el antiguo basurero.
De acuerdo al representante del comité de apoyo del asentamiento las Victorias, la mayoría de las personas instaladas en este nuevo asentamiento, provienen de los estratos campesinos, trabajadores, jornaleros que han laborado en las maquilas de la industria textil, pero no alcanzan a pagar el alquiler para sostener a una familia con los bajos sueldos que se les pagan en medio de la crisis económica que hoy viven las grandes mayorías del sector obrero campesino.
La crisis inflacionaria global se siente también en la población salvadoreña, los precios de los alimentos se han disparado de forma exagerada desde el año pasado justamente en proporción al incremento de los precios del petroleo y sus derivados, sin que exista una respuesta en el mecanismo económico en la economía dolarizada por el mismo gobierno del partido ARENA, pues las decisiones del poder adquisitivo de la devaluada moneda estadounidense son tomadas son tomadas por los economistas y asesores de la Casa Blanca, que no viven las realidades de los habitantes de un país, donde los gobernantes areneros ha tomado la absurda decisión de abandonar su moneda para controlar su propia economía, al dolarizar la economía salvadoreña. Mecanismo que ha servido para bajarle los sueldos y salarios a la clase trabajadora salvadoreña al ganar proporcionalmente en colones y gastar en dólares.
Después del aumento de un 5% al salario mínimo implementado el año pasado por el gobierno de Antonio Elias Saca, los precios de los productos de consumo básicos se dispararon de forma exagerada.
La libra de frijoles alcanzó el precio de $1.25, el precio de la harina tuvo su sexto aumento, y así mismo la leche en polvo, el arroz y otros productos que constituyen la dieta diaria de los salvadoreños han incrementado sus precios.
Los actuales sueldos no alcanzan para las familias de bajos ingresos.
En los sectores industria, comercio y servicios el sueldo mínimo (después del incremento del 5%) hoy se pagan $5.54 por día, un estimado de $166, sin contar los descuentos de $7,27 en retenciones en concepto de pago de las AFP y del servicio del Seguro Social donde no hay medicinas.
Pero para estas familias que han trabajado en el sector de la maquila o como jornaleros en el sector agropecuario la situación es mucho mas agravante.
En el sector maquilero, el sueldo mínimo es de $5.18 por día, el sector agropecuario es aun peor, y solo reciben $2.59 en concepto de salario por día lo cual puede variar de acuerdo a las fechas y a la cantidad de trabajo que este sector produzca de acuerdo a los problemas que las cosechas puedan tener por acontecimientos climáticos que suceden año con año.
Los $5.18 por mes en el sector maquilero, son reducidos a una ínfima cantidad de 50 a 70 dólares, después de los descuentos y recibos al pagar los servicios del agua, la luz, ya no alcanza para el alquiler de un cuarto barato que oscile entre $30 a $40 mensuales.
Pero en su mayoría muchos de los nuevos habitantes del nuevo asentamiento del antiguo basurero pertenecen a la población desempleada, que se rebusca vendiendo artículos en el sector informal de los mercados que frecuentemente se encuentran en la calle. Para las miles de mujeres la opción es mas triste, son obligadas a prostituirse en medio de este contexto descrito.
En este estado de abandono total sin apoyo de la sociedad hipócrita que los señala como marginados sin hacer nada para contribuir a cambiar la situación de los que se encuentran viviendo en condiciones precarias, desnudados de la dignidad, con hambre, con frío, con hijos que piden el pan que no tienen, en la última frontera de la sobrevivencia, en los limites de oprobio que han marginado a la población salvadoreño mas vulnerable.
La última opción es subir las banderas blancas en los techos de plástico, tomar los terrenos vacíos que no se ocupan para nada, alzar las banderas blancas para pedirle de forma pacífica al gobierno que les permitan quedarse en ese terreno.
Sinceramente pregunto ¿quien de ustedes no haría lo mismo?
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