Lunes, 18 de febrero de 2008

Sensibilidades Insensibles.

De cuando en cuando es necesario preguntarse porque razón algunos hechos pueden conmocionar la opinión de las personas.
La semana pasada caminando por mi barrio, me encontré un par de amigos en la calle sostuvimos por media hora una conversación acerca de la naturaleza humana. Uno de ellos mencionó en un momento de la conversación el desagrado que le producía conocer sobre noticias relacionadas a la forma violenta en que murieron recientemente unos jóvenes en una universidad de los Estados Unidos. La noticia fue difundida de forma amplia por diversos medios de comunicación. Le pregunte entonces que era lo que le molestaba de este hecho. Me respondió que en lo que va del año se comienza a dar este tipo de hechos de violencia en la sociedad. El otro para bordear un poco el tema, le indicó que de esa misma manera han muerto miles de personas en Irak, y que también le parecía desagradable el hecho de que las noticias omiten los muertos que diariamente ha dejado la guerra en esa región del planeta.
Pareciera que esa perdida de vidas no tiene la misma resonancia ni importancia para las personas que de alguna manera han creado un escudo de insensibilidad ante la muerte. recordando que fue igualmente impactante la noticia acerca de los torturados en Abu Ghraib. En lo que concordamos fue que todas esas muertes producen impactan si eres familiar o te encuentras cercano a esos eventos.

La discusión terminó ya que tenía en ese momento debía continuar mi recorrido. Cada uno marchó por su lado.

Sin embargo el tema siempre ha sido de gran importancia, no por un posicionamiento parcializado de lo que pueda pensar o no acerca de los motivos por los que se ha llevado esa guerra que ha dejado alrededor de un millón de muertos, entre ellos civiles inocentes, niños, mujeres y ancianos que son parte de los daños llamados por los militares como daños colaterales cuando lanzan bombas en lugares poblados sin consideración alguna.

La violencia ha tomado en todo caso sea en esa sociedad u otra parece tener ascenso mientras la opinión nacional o internacional la pudiera condenar de acuerdo a como la presenten los medios de comunicación al público.

Domina la percepción del valor o desvalorización de la vida ante estos hechos, de acuerdo al nivel de conciencia que cada individuo posea sobre su contexto.

Si la gente en el campo no se inmuta cuando ve algún animal agonizando es porque se consideraría como un proceso natural que toma su ruta. A veces los campesinos o las personas que viven en las zonas rurales, comprenden de esa manera la naturaleza de ese proceso y no intervienen para modificar ese mismo hecho.

Y puede suceder que una persona que vive en una zona urbana actué con un criterio diferente al enfrentar la agonía de algún animal doméstico.

Cuando hablamos de la agonía y la muerte de un ser humano ó un acto anti social tal como la violación sexual que un padre pudiera cometer contra una de sus hijas, la evaluación toma un nivel diferente en la escala de valores que se usa para evaluarlo. Son hechos perversos así como aspectos contrarios a la naturaleza de la vida.

Posiblemente la explicación mas cercano a esto, tenga relación con el hecho de poseer un razonamiento, y si existe algún rechazo ante la muerte, sea por un rechazo natural de nuestra efímera condición humana, nuestro nivel emocional en relación a la muerte de otro ser humano posiblemente provenga de la comparación de nuestro propio ser ante la muerte.

Esto es considerando estas razones a un nivel casi absoluto del razonamiento humano, como especie.
Sin embargo dentro de estos mismos razonamientos, la escala de valores puede varias de acuerdo a las categorías ficticias creadas por las influencias externas para que estos sucesos sean evaluados de una manera diferente.

Decimos esto porque la muerte de un civil iraquí y un estadounidense no son diferentes, sin embargo la categoría es creada cuando los medios de comunicación fomentan la relevancia de una u otra muerte.

El pesar producido es el mismo, así como el dolor que los familiares puedan sentir ante esa perdida.

Pero la subdivisión ficticia es creada de forma externa de acuerdo a los niveles de difusión que estas empleen para darle relevancia.

Pero también puede suceder lo opuesto para lograr el desinterés o la aceptación de la muerte como una normalidad.

Si consideramos los hechos perversos tales como el acto de producir dolor a través de la tortura, y el rechazo que una persona puede tener ante estos actos, por igual se puede considerar el rechazo natural que una persona sana mentalmente puede poseer, para que estos actos le produzcan repugnancia.

Sin embargo, la mente puede ser entrenada para llevar a cabo actos tan perversos como el de sacarle los ojos a una persona con una cuchara como método de tortura,  tal y como lo llevo a cabo la CIA en sus escuelas de entrenamiento. El solo leer estas lineas para una persona normal con un nivel de sanidad mental aceptable, producirá un efecto de rechazo inmediato.  Pero no así para la persona que ha sido entrenada para llevar ese acto tan perverso. Porque al torturador se le puede considerar como  otra víctima de una técnica que lo deshumaniza, al grado de no sentir repugnancia para causar ese dolor, y menos tener algún grado de remordimientos o culpabilidad pues su naturaleza mental ha sido modificada para llevar estos mismos actos, arrancando de su mente cualquier limitación razonable de la ética o moral que pudo tener antes de ingresar a ese tipo de escuelas militares a recibir ese entrenamiento.

Ese es pues el caso del reconocido personaje político Roberto D'Abuisson
quien se ganó el sobrenombre de la antorcha, por el uso del método favorito de una antorcha de fuego para quemar a sus víctimas cuando las torturaba. Por supuesto todos sabemos que este tipo de escuelas de la tortura, tienen como finalidad producir un clima de terror a la población civil dentro de las estrategias que ellos usan para controlar las poblaciones contra las cuales ellos llevan a cabo sus guerras, estos métodos de guerra son parte de la estrategias de terror militar.

Sin embargo una de las hermanas del notorio torturador salvadoreño Roberto D'Abuisson, comentó hace muchos años sobre los cambios de personalidad sufridos después de que este fuera entrenado en la escuela de las Américas. Indicando la transformación de su personalidad.
Al final Roberto D'abuisson será recordado por ser un psicópata, criminal que debió haber sido recluido en alguna clínica para enfermos mentales, aislado de la sociedad porque su conducta y mente asesina era una conducta peligrosa para la sociedad.  Posiblemente este podría ser el estado de la sociedad salvadoreña, llena de personajes oscuros con una naturaleza criminal los cuales hasta poseen cargos en el gobierno. No es de sorprender que sean ellos los que deseen glorificar ese patrón de conducta cuando desean levantarle honores a personajes como D'abuisson, al que ellos consideran un “héroe”; en la realidad tuvo una personalidad cobarde porque actuó escondido al margen de la sociedad. Lo mismo se podría decir del resto de los que participaron en la guerra civil, sin embargo un soldado sea del bando que sea arriesga su vida de forma abierta. La sociedad no subsana porque estima esconderse en ese mismo parapeto de impunidad y los personajes enfermos no han podido recibir su tratamiento para que normalicen su carácter, mas bien parece ser que la aceptación de acciones perversas gradualmente han tomado una categoría aceptable, y la población pareciera haber cerrado su conciencia para proteger sus interiores de esos efectos externos producidos por la misma campaña de terror que no termina. Ya que la mayoría de personas en general, no reciben dichos entrenamientos es causa de preocupación el hecho de los niveles de insensibilidad que ahora existe en muchas sociedades donde la violencia y las muertes causadas sean parte de la vida cotidiana.
La probabilidad de que los medios de comunicación sean parte cómplice de los esfuerzos que hacen los gobiernos para modificar nuestra forma de evaluar nuestra propia condición humana ha sido  constatada anteriormente.

Ya sea cuando ellos omiten o desinforman, los medios de comunicación se pueden considerar como extensiones para preparar el campo de una acción política, económica o social a llevar a cabo, entre ellas también se encuentran acciones de guerra y terror para que la gente considere algunos hechos que en tiempos de paz se podrían considerar como actos repugnantes, como algo normal y aceptable, pero al mismo esto tiene un resultado negativo dentro de esas mismas sociedades que glorifican la violencia. Es posible que ahora estemos observando esas consecuencias y lo vemos en los altos niveles de violencia, el miedo y la inseguridad ciudadana.

Sea esto provocado de forma intencionada o no, los niveles de insensibilidad dentro de las diferentes orbes del planeta pueden ser modificadas, sea esto para humanizarnos o para convertirnos en seres irracionales, sin captación alguna de actos autodestructivos.

Chichicaste. El Salvador


Tags: Guerra, Paz, Medios de Comunicación

Publicado por Alfarero. @ 7:49  | Mentiras y Medios
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