Jueves, 21 de febrero de 2008
Les dejo la segunda parte del artículo: El arte de gobernar.

Esta es una contribución, cortesia del Sr. Willian Osmar Chamagua.

FEBRERO 20, 2008

 
Por William Osmar Chamagua
Radio Cadena Mi Gente, AM 700
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Explicar en qué consiste el Arte de Gobernar, o tratar de definir la palabra Gobierno, de nada sirve; digo de nada sirve al compararlo con el estómago vacío, con los crímenes, con el desempleo y con lo dramático que es vivir en nuestro sufrido, y hasta macabro EL Salvador. Al verlo bajo la luz del día, es un oprobio del más alto calibre, cuando analizamos las condiciones bajo las que sobreviven la mayoría de nuestros hermanos en EL Salvador.
 
Pues ni que decir, nada de eso necesita explicaciones ni teorías baratas carentes de significado, sino mas bien, acciones y resultados concretos para que todos tengamos una vida digna y con oportunidades de sacar adelante a nuestras familias, a nuestro pueblo, a nuestra patria por amor a Dios.
 
Lo que sí sabemos y entendemos, y que no nececita mayor explicación, es que vivimos en un país en donde hay un mandato constitucional que obliga al Estado, escúcheme bien por favor, obliga al Estado por medio de la Presidencia de la República, principalmente, a llevar el desarrollo de la Nación y a cumplir y a hacer cumplir nuestra Constitución Política y nuestras leyes.
 
Y eso es lo más importante, enmedio de todas las demás obligaciones que tiene nuestro estado. Claro que podemos hacer un recorrido por el significado de la palabra gobernar, el cual nos permitirá ampliar y comprender de una mejor forma de qué estamos hablando y qué es lo que debemos esperar que hagan las personas encargadas de gobernar y de gobernarnos.
 
Veamos ahora algunas palabras que son sinónimos de gobernar. Ellas son: regir, administrar, mandar, presidir, cuidar, tutelar, representar, abastecer é imperar. Recuerde, todas estas palabras están asociadas con la palabra gobernar:
 
Regir significa: dirigir, mandar, guiar, llevar ó conducir una cosa.
 
Administrar significa: cuidar, servir o ejercer algún empleo.
 
Mandar significa: ordenar el superior al súbdito, ofrecer y prometer una cosa.
 
Presidir significa: tener el primer lugar, predominar.
 
Cuidar es poner diligencia, atención y solicitud en la ejecución de una cosa; así como asistir, guardar, conservar y prevenir.
 
Tutelar es el arte de guiar, amparar y defender.
Representar es: Ser imagen o símbolo de una cosa o imitarla perfectamente.
 
Imperar quiere decir: mandar y dominar.
 
Por supuesto, que todos y cada uno de nuestros tan folclóricos presidentes han preferido ocuparse de gobernarnos en el sentido menos comprometedor, socialmente hablando, y se han lucido más en mandarnos y ordenarnos, en hacer gala del predominio y en dominarnos, que en conducirnos, que en cuidarnos, que en asistirnos, que en ayudarnos a prevenir, ó en ampararnos, en guiarnos y en defendernos.
 
Es por esto que nuestros panaderos están el día de hoy organizando huelgas para reclamar el alza a la harina, es por esto que nuestros pensionados reciben menos de $60.00 dólares al mes, es por esto que nuestros hospitales no tienen medicina, es por esto que nuestros hijos se ven obligados a huír de su país para terminar siendo perseguidos en tierras extranjeras, ¿y qué más digo? Si el tiempo me faltaría para hablarles de los “es por estos” que tenemos encima…
 
¡Qué lindura de presidentes hemos tenido! Así, ni modo, ¿quién no? Y ese es uno de los dramas que se derivan del arte de Gobernar. Nuestro paisano que hicimos Presidente, por medio de nuestros votos, y de la esperanza que pusimos en él por el cambio de rumbo en el 2004, el mismo Sr. de apeído Saca quien nos ofreció darnos la mano una vez que él estuviera sentado en la silla del poder, y gozando del dulce beneficio que se obtiene allí en donde fluye leche y miel, simplemente se olvidó, se hiso el loco, el sordo, el ciego, y si ayer te ví, hoy no te conozco.
 
Más le ha convenido é interesado al Sr. Saca interpretar el significado de su elección en el 2004, en favor de su beneficio personal, de su propia política é interesada definición, tanto así, que claro está, no le importa, en lo absoluto, los intereses generales y comunitarios del pueblo.
Y, sin salirse del significado de lo que significa gobernar, ha hecho suyo solamente una parte del mismo, obviando que la palabra gobernar y el mandato constitucional que le hemos conferido como pueblo tiene un amplio significado integrado por lo que menos le interesó poner en acción o ejecutar.
 
Veamos que tristeza y qué alto grado de frustración nos provoca leer algunos de los artículos constitucionales que están en nuestra Carta Magna, en la cual se nos habla de la “Protección a la persona“, y se nos explica que “El Estado es organizado para proteger a la persona y a la familia; su fin supremo es la realización del bien común“.
 
Nuestra constitución agrega que: “Es deber del Estado garantizarle a los habitantes de la República la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona“.
 
¿Es que acaso hay mayor preocupación, mejores intenciones y más loables sentimientos en alguna otra parte? ¡NO! Pueblo de El Salvador, ¡No la hay!
 
Ahora, se han preguntado ustedes, ¿Cuáles son los requisitos de este contrato y convenio político que los habitantes de la República de El Salvador debemos cumplir para recibir nuestros propios beneficios, y tener la capacidad de usarlos en favor de nuestras familias, por parte del Estado, de las instituciones de Gobierno y del Presidente que hoy Gobierna nuestra patria?
 
¿Qué es señores, por amor a Dios pregunto, lo que todos los seis millones de nosotros tenemos que hacer para que ustedes cumplan el contrato constitucional que tienen con nosotros?
 
De otra manera digannos, ¿Cuánto tenemos que pagar por la membresía para inscribirnos en ese plan de beneficios colectivos del cual ustedes hacen participes a sus compadres, a sus comadres, a sus amigotes y amigotas y a sus compinches?
 
¡Nada!, en realidad pueblo de EL Salvador no hay que pagar absolutamente nada. Lo único que nos exige nuestra Constitución Política es cumplir con los deberes y derechos cívicos y políticos. Pero, ¿cuáles son estos?
 
Veamos que linda y comprensiva es nuestra Carga Magna que se ocupa de estos menesteres del Arte de Gobernar.
 
El Presidente de la República es el Jefe del Estado y ejerce las funciones del Organismo Ejecutivo por mandato del pueblo.
 
El Presidente de la República actuará siempre con los Ministros, en Consejo o separadamente con uno o más de ellos; es el Comandante General del Ejército, representa a la unidad nacional y deberá velar por los intereses de toda la población de la República.
 
Le repito, él tiene la obligación de velar por los intereses de toda la población de la república, esto tambien incluye velar por el bienestar de los pobres, y no solamente, como suele hacer, por el bienestar de los ricos, ó de los Torogoces, ó de los Halcones.
 
Esto, pueblo salvadoreño, es necesario que lo entiendas, para que tengas un retrato y panorámica claro de lo que significa la figura Presidencial, ese símbolo Presidencial, para ver ahí la magnitud y las graves y altas responsabilidades de la persona electa para el cargo, y asumir, entonces, que ni es fácil ni es un juego el Arte de Gobernar a nuestro país.
 
Las funciones propias del Presidente son, entre otras: Cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes; Proveer la defensa y la seguridad de la Nación, así como asegurar la conservación del orden público; Ejercer el mando de las fuerzas armadas de la Nación con todas las funciones y atribuciones respectivas.
 
Ejercer el mando de toda la fuerza pública; Sancionar, promulgar, ejecutar y hacer que se ejecuten las leyes, dictar los decretos para los que estuviere facultado por la Constitución, así como los acuerdos, reglamentos y órdenes para el estricto cumplimiento de las leyes, sin alterar su espíritu.
 
Dictar las disposiciones que sean necesarias en los casos de emergencia o de calamidad pública, debiendo dar cuenta a la Asamblea en sus sesiones inmediatas; Presentar iniciativas de ley a la Asamblea Legislativa de la República; Ejercer el derecho de veto con respecto a las leyes emitidas por la Asamblea, salvo los casos en que no sea necesaria la sanción del Ejecutivo de conformidad con la Constitución.
 
Presentar anualmente a la Asamblea de la República, al iniciarse su período de sesiones, informe escrito de la situación general de la República y de los negocios de su administración realizados durante el año anterior; Someter anualmente a la Asamblea, para su aprobación, el proyecto de presupuesto que contenga en forma programática, el detalle de los ingresos y egresos del Estado.
 
Someter a la consideración de la Asamblea para su aprobación, y antes de su ratificación, los tratados y convenios de carácter internacional y los contratos y concesiones sobre servicios públicos; Presidir el Consejo de Ministros o Secretarios de Estado y ejercer la finción de superior jerárquico de los funcionarios y empleados del Organismo Ejecutivo.
 
Mantener la integridad territorial y la dignidad de la Nación; Dirigir la política exterior y las relaciones internacionales; celebrar, ratificar y denunciar tratados y convenios de conformidad con la Constitución; Administrar la hacienda pública con arreglo a la ley; Nombrar y remover a los Ministros y/o Secretarios de Estado, Viceministros y/o Subsecretarios, y demás funcionarios que le corresponda conforme a la ley; Todas las demás funciones que le asigne la Constitución o la ley.
 
Y, en el caso de la existencia constitucional de la figura de Vicepresidente, nuestra Constitucion establece: El Vicepresidente de la República ejercerá las funciones de Presidente de la República en los casos y forma que establece la Constitución.
 
Será electo en la misma planilla con el Presidente de la República, en idéntica forma y para igual período.
 
El Vicepresidente deberá reunir las mismas calidades que el Presidente de la República, gozará de iguales inmunidades y tiene en el orden jerárquico del Estado, el grado inmediato inferior al de dicho funcionario.
 
¡Y se acabó, eso es todo! Así de sencillo es el Arte de Gobernar a nuestro pequeño país. ¿Qué le parece mi hermano, mi hermana? ¿Se anima usted también a luchar para ser el próximo gobernante de nuestro país?
 
Es por esto que todos aquellos candidatos a Presidente, especialemente aquellos que creen que su dinero los capacita para ser nuestro Presidente de la República de El Salvador deberían de releer con mucho cuidado los artículos de nuestra Constitución, pues son la base de todos sus sueños.
 
Tambien deberían de meterse de lleno a las comunidades más remotas y recónditas de nuestro país, pero no para pedir votos ú ofrecer una libra de frijoles para comprarlos, sino más bien para que se den un panorama completo de la amarga, de la dura y cruda realidad nacional, para que de esta forma vean qué diablos harán ya encaramados en el Poder Público y ya en funciones como Presidente de una nación subdesarrollada como la nuestra, pobre, sumida en un millón de carencias, dificultades, problemas, presiones y condiciones sociales desastrosas.
 
Yo no sé que piensa usted, pero es mi opinión, y esta es muy personal, que el Arte de Gobernar tiene que ver con la buena conducción, con el servicio a los demás, dando asistencia y prevención, y además, presentando propuestas creativas, novedosas y con sentido común; pero a la vez, el Arte de Gobernar debe de reúnir las condiciones, ineludibles de buscar el beneficio general, sin privilegios, sin exclusiones y por supuesto atacar la raíz de las complicaciones, así como el cambio profundo de las estructuras y del fondo de los asuntos y problemas, y no sólo dedicarse al maquillaje, las chapupas y los arreglos de última hora, como suelen hacer nuestros ineptos gobernantes.
 
Las actitudes clásicas de nuestros gobernantes han sido las de siempre, endeudar más al país, permitir abiertamente la corrupción, y simplemente parchar nuestros huecos. Y esto, si es que hacen por lo menos eso.
 
Es por esto que nuestros índices de desarrollo humano y social están por el suelo, ya que nuestros indiferentes é insensibles personajes que ocuparon y que ocupan los lugares altos en nuestro Gobierno, incluyendo el que está de turno, todo esto les resbala y se la pasan en cualquier otra onda menos en la que se ocupe de solucionar nuestros problemas.
 
Claro, y por supuesto, el Arte de Gobernar tiene que ver con saber exactamente el fondo de los problemas y las causas de las manifestaciones sociales de nuestros problemas nacionales.
Y por aquí es en donde se debería comenzar a gobernar a nuestra nación, desde la perspectiva de reconocer con valentía y entereza los problemas que padecemos, y de los cuales se generan la serie de vicisitudes y emergencias que se manifiestan diariamente en nuestras vidas personales, familiares, comunitarias y nacionales.
 
Nuestra patria tiene miles de problemas, para mencionar algunos podemos hablar de la violencia, los robos, el alto costo de la vida, la profunda pobreza, los abusos familiares, los abusos de poder, la falta de oportunidades en el campo de la educación, en el campo de la salud, en el campo del trabajo, y en fin todo lo que nos pudiéramos imaginar y más.
 
Son Millones de problemas los que tenemos, y no solamente uno. Con todo esto, todos estos millones de problemas los podemos embolsar en uno solo, y bajo una sola palabra: El subdesarrollo.
 
Pero, ¿qué significa esta palabra de subdesarrollo?
 
Subdesarrollo significa atraso, miseria, abusos y condenación a vivir en la pobreza por parte de unos pocos a una gigantezca mayoría. Esta cadena de situaciones, que es lo que significa el subdesarrollo, sin ninguna duda, es lo que padecemos y tenemos hasta para exportar fuera de nuestro pulgarcito de América.
 
Y de este problema del subdesarrollo se provoca la cascada de dificultades, inconvenientes, contrariedades, complicaciones, molestias, trabas, aprietos, apuros, conflictos y dilemas que encontramos en nuestras familias, en nuestros hogares, en la vida diaria y en todos y cada uno de los habitantes de nuestra República y que cómodamente hemos denominado problemas.
 
¿Qué hogar salvadoreño no padece alguno de estos males, varios o todos estos males y dificultades que son el producto del subdesarrollo nacional? Ahora, no crea usted que los considerados más afortunados, los ricos, los terratenientes y los grandes industriales, comerciantes, banqueros o agroindustriales no están expuestos a estos males, por el simple hecho de no padecerlos. Ellos tambiem están expuestos a estos males y dolores causados por sus propias cegueras a la dura realidad.
 
La falta de oportunidades en El Salvador, como primera consecuencia del subdesarrollo, es el origen de todo lo que le pasa a nuestro pueblo. Las pocas oportunidades no le permiten superarse a nuestra gente. La poca superación y falta de progreso personal le impiden tener un mejor empleo, trabajo u oficio.
 
La falta de trabajo, el subempleo y la marginalidad lo limitan en sus ingresos y el pueblo no tiene suficiente dinero con el cual comprar cosas. Sin dinero, el pueblo no puede comprarse un buen par de zapatos, ni la leche de sus niños, ni mucho menos la medicina de sus abuelos.
 
El pueblo salvadoreño tiene los zapatos apretados y torcidos, y a nuestros gobernantes les importa un comino. Al pueblo le salen callos, úlceras, heridas y juanetes en sus pies por lo apretado del zapato que es nuestro gobierno. Debido a esto, los daños en los pies y el dolor permanente que mantiene, le impiden rendir y mejorar en sus actividades diarias.
 
Este poco rendimiento provoca que el pueblo se mantenga irritado, de mal humor y bravo consigo mismo y con cualquier mentiroso que desee seguir tomándole el pelo. Esa es la cadena que como pueblo nos mantiene atados a un destino ingrato é inhumano.
 
Es por esto que juntos, como nación, nececitamos encontrar una diferente manera de ver nuestro medio político, social y humano, con la única pretensión de buscar una alternativa diferente a nuestras nececidades.
 
El partido político derechista tradicional, y aún la misma iglesia tradicional, en la cual han desfilado los personajes con las mismas ideas de siempre, no han resuelto absolutamente nada para nosotros; y continuamos sumidos en este drama nacional de la pobreza, de la violencia, y del desacato a las leyes por los mismos personajes que apoyan su nacimiento.
 
Con todos los costos sociales incalculables para nuestra población, cualquier persona con dos dedos de frente entiende muy bien esta problemática nacional salvadoreña.
 
Entonces, ¿por qué nuestros políticos y los Presidentes, que se supone son y están más y mejor preparados que el resto de nosotros para ejercer el Arte de Gobernar, no han podido vislumbrar las cosas y el fondo de los problemas?
¿Y por qué entonces no han podido solucionarlos y ofrecernos todo lo que en base a nuestra misma constitución política es nuestro derecho? Las respuestas a esas preguntas se las dejo a usted como tarea.

William Osmar Chamagua
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Publicado por chichicaste @ 8:20  | Realidades
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Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 08 de abril de 2008 | 10:50
votare por mauricio funes presidente