Jueves, 28 de febrero de 2008
No mienta, Lafitte

Asi comienza una publicación dada a conocer en uno de los medios de prensa Salvadoreña. El día de Miércoles, 27 de Febrero de 2008, aparece una respuesta del ex periodista del diario de hoy, Elder Gómez quién ha tenido la valentía de hacer una denuncia pública en el diario Colatino.

Elder Gómez, periodista profesional con una trayectoria de mas de 24 años de experiencia en el campo del periodismo respondió a las acusaciones lanzadas por Lafitte Fernández hechas en el diario El Mundo, periódico en el que al parecer el editor.

La respuesta de Elder Gómez se hace en otro medio escrito ya que para Gómez es imposible responderle en el mismo rotativo.

Las notas arrojadas en esta respuesta son reveladoras. En una de los parrafos encontramos la confirmación del robo de 11 mil sacos donados por Japón para destinarlos ayudar a los campesionos afectados por el huracán Mitch.

En la nota se confirma que el ex presidente Alfredo Cristiani estuvo vínculado en el robo de estos 11 mil sacos, los cuales se encontraban en las bodegas del Banco de Fomento Agropecuario, por igual se sabe que el hermano del ex presidente tuvo parte en este robo.

Lo que se sabe Laffite Fernandez y que no es la primera vez que se conoce en un medio de esta naturaleza, es que es prófugo de la ley en Costa Rica, Laffite Fernandez se refugio en El Salvador escapando de la justicia costaricense amparado por el partido de la ultraderecha ARENA y el estado salvadoreño, y este no es un dato desconocido ya sea dentro de los medios periodistico o por muchos sectores de la población salvadoreña. Desde su salida de Costa Rica, Laffite Fernandez no ha regresado a territorio Costa Ricense a enfrentar los cargos que se le imputan en ese país. Todo esto es un secreto a voces.

Dato de conocimiento público que todo el mundo sabe, porque es un secreto a voces.

Lo que si es nuevo son algunos datos que revelan la actitud maquiavélica y la forma como fue despedido el periodista Elder Gómez, quien después de la destitución de su cargo sufrio un atentado de asesinato el 7 de agosto del 2001, como bien lo menciona él mismo, sucedio en la zona de Intipucán, departamento de La Unión.

Con estas declaraciones escritas, reveladoras, se confirma el clima de persecución que los periodistas salvadoreños sufren dentro del país, cuando su trabajo comprometido con la verdad, se obstruye y se estrangula para no permitir que hechos como el robo de los 11 mil sacos de abono donados por Japón sean conocidos por los medios de comunicaciones.

El clima de intimidación y amenaza de muerte es el método latente que es utilizado para atacar a los periodistas críticos. Ya existen casos que lo constatan, presentamos algunos de los mas recientes.

El 20 de septiembre del 2007, fue asesinado el periodista  Salvador Sánchez Roque, quien acudía generalmente a las convocatorias de prensa que las organizaciones sindicales y sociales realizaban para dar a conocer sus comunicados.

Persiste la actitud policiaca que utilizan los mismos trabajadores de la prensa para ser cómplices participantes de estas persecuciónes, tal y como sucedio al ser detenida la periodista, Haydée Chicas, quien dio a conocer estos detalles al colatino:

"Sobre su captura, Haydée afirmó que fue un colega de la Telecorporación, quien la señaló frente a los policías, lo que consideró, una falta de solidaridad del periodista.


“...Héctor Peñate, de Tele 2, fue él quien dijo que me vio tapando la calle y poniendo piedras y obstáculos, dando órdenes como que fuera autoridad. Luego el agente de la UMO sólo me dijo “estás detenida”; a todo esto no me decomisaron el equipo, yo llevaba la cámara fotográfica y de video… mis libros de la universidad quedaron en el carro de CRIPDES"


También es “secreto a voces” que Laffite Fernandez es personero del Organismo de Inteligencia (OIE) y también es un secreto a voces dentro de la población salvadoreña, que este organismo se encuentra operando como un grupo paramilitar terrorista trabajando fuera del margen de la ley.

Declaraciones dadas por torturados durante la guerra civil han declarado como se utilizaban las instalaciones del diario de hoy, para llevar a cabo las torturas en contra de ellos. No es de sorprender que ese medio reciba "periodistas" de dudosa reputación que trabajan bajo la protección de su mismo dueño. No deseamos generalizar, el caso es que si existen policias dentro de los mismos medios de comunicación trabajando como grupos paras fuera de cualquier margen de la ley.  En todo caso para eso se encuentra la Policía Nacional Civil, que es la institución que supuestamente esta a cargo de la seguridad de la población civil salvadoreña y es esta la que tiene la aprobación juridica para hacer investigaciones, aun cuando dentro de esta misma existan policias que se dediquen al sicariato, y esto es cosa aparte, que hemos abordado anteriormente por medio de este espacio de plataforma ciudadana.

El gremio de periodistas Nacionales e Internacionales deben actuar de forma unida y hacer un llamado para proteger la integridad física y moral del periodista Elder Gómez, quien como ya dijimos en el párrafo anterior fue víctima de un atentado de asesinato anteriormente, ésto es un otra clara muestra de otro caso de persecusión política para coartar la libertad de prensa en El Salvador.



Miércoles, 27 de Febrero de 2008 / 12:59 h

No mienta, Lafitte

Elder Gómez*

Antes de escribir en este espacio, Lafitte Fernández, estuve meditando si valía la pena responder a la racha de mentiras que Ud. ha publicado en Diario El Mundo el 23 de febrero pasado en su columna “Desde la redacción”.

Que conste, no tengo nada en contra de ese matutino, ni de El Diario de Hoy, solo narraré lo sucedido durante su administración en ese último rotativo, principalmente las circunstancias que rodearon mi destitución por causas políticas.

Aunque sé que por ley tengo derecho de respuesta en la misma página y el mismo espacio de su columna, estoy seguro que Ud. no permitiría dar mi versión de lo que pasó en su periódico, por eso le respondo desde otro medio.

Le digo que estuve meditando el caso, porque tengo la fuerte sospecha que desde su espacio Ud. parece ser la punta del iceberg de una campaña de desprestigio contra mi persona maquiavélicamente planificada desde otras esferas de poder, con las que Ud., desde que huyó de su natal Costa Rica para afincarse en mi país, ha tenido vínculos muy estrechos y que temen que se destape una serie de atropellos contra la libertad de prensa – y contra los periodistas - en El Salvador, que han permanecido ocultos.

No sé por qué se dio por aludido por lo que apareció publicado en Diario Co Latino el 20 de febrero pasado, que retomó declaraciones mías que brindé durante un conversatorio patrocinado por la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) y el IDHUCA, el 19 de este mes, y en las que en ningún momento dije cosas negativas suyas y tampoco Ud. fue el centro de mi disertación.

Lo que mencioné, a siete años de haber sucedido los hechos, fue una parte ínfima de la charla privada que tuve con Ud. en su oficina de El Diario de Hoy, cuando yo era su subordinado, como Ud. bien lo menciona en su artículo, y me explicó lo que había pasado con la nota del “extravío” de 11 mil sacos de abono donado por Japón de bodegas del Banco de Fomento Agropecuario, destinado a campesinos salvadoreños pobres afectados por el huracán “Mitch”.

Ni en el conversatorio de la APES ni en ningún otro lugar, Lafitte, me he atribuido la investigación sobre ese bochornoso hecho, lo que he dicho, y lo seguiré diciendo siempre que pueda, es que me despidieron de El Diario de Hoy  porque mencioné en una nota el nombre del ex presidente Alfredo Cristiani, como socio, mayoritario o no, de la empresa a la que fueron a parar los fertilizantes donados por Japón.

El dato lo retomé de la investigación que había iniciado Lourdes Méndez, una colega a la que guardo estima y respeto, quien sabe que soy incapaz de atribuirme cosas que yo no he hecho, porque trabajábamos en la misma sección, y que dejó a medias la investigación por cambiar de empleo, y que Ud. afirma en su artículo “apoyó y supervisó, personalmente”. Entonces, ¿Quién cometió la imprecisión de cómo había ocurrido el suceso, si es que la hubo, Lafitte?

La primer mentira suya, Lafitte, es que se atribuye haberme dado órdenes para que buscara reacciones de los diputados sobre el tema, cuando en realidad, y bajo amenazas, porque rehusé retomar el tema por lo escabroso del asunto, y él lo sabe bien, fue Rolando Monterrosa, el entonces editor de Política de El Diario de Hoy, y no Ud. quien me ordenó tomar las riendas del caso “porque sos el más indicado para hacerlo, y si no lo haces, te vas a atener a las consecuencias”.

La segunda mentira suya, Lafitte, es que asegura que interpuse una denuncia en la Procuraduría de Derechos Humanos por lo ocurrido en el matutino, lo cual es totalmente falso, y de ello le puede dar fe la Doctora Beatrice de Carrillo, de quien fui su asesor de Comunicaciones después que me despidieron del periódico y con quien, le aseguro, nunca toqué el tema de El Diario de Hoy.

Debería recordarse mejor que durante su administración en el matutino se montó una campaña planificada desde las altas esferas del poder para desprestigiar a la ex funcionaria en un caso falso de mala administración por el uso de combustible y vehículos de la institución humanitaria, justo cuando  la Dra. De Carrillo responsabilizaba a la policía de haber sido la causante indirecta de una de las tantas matanzas en el penal de Mariona.

Para su conocimiento, Lafitte, ni siquiera ante el IDHUCA quise denunciar el hecho, pese a que me reuní en su momento con su director, Benjamín Cuéllar, porque quise evitarme una serie de problemas con el Estado, que me ha impuesto un bloqueo político-laboral desde 2005.

También me reuní, de manera privada,  con un miembro del  Servicio Informativo de la embajada de Estados Unidos acreditada en El Salvador, quien me convocó porque de la legación diplomática querían conocer de primera mano lo que había pasado en El Diario de Hoy, por si no lo sabía.

La tercera mentira suya, Lafitte, es que afirma que yo “de alguna manera” me las “ingenié” para publicar la nota, titulada, por si no se recuerda, “Bolproes implicada en entrega fraudulenta”, y hecha pública el jueves 14 de junio de 2001.

No había querido mencionar el nombre del editor que revisó y autorizó la publicación de la nota, porque fue quien me llevó a trabajar a El Diario de Hoy y es un amigo de años, a quien estimo y respeto mucho y porque estoy seguro de que él también desconocía los compromisos que Ud.

Lafitte había adquirido para no seguir mencionando el nombre del ex mandatario en el caso: es Mario González, él estaba de cierre de edición en esa ocasión y él calzó el original de esa nota con su firma. Búsque esa página.

Además, Mario González y Daysi Martínez, otra ex editora del periódico, intervinieron sin éxito ante los dueños del rotativo para que revirtieran mi despido, de carácter político, Lafitte.

La cuarta mentira suya, Lafitte, es que en su artículo insiste en que yo me he atribuido la investigación del “extravío” del abono donado por Japón, me extraña de Ud. que me acuse de una cosa tan baja como esa, y me extraña porque en el periódico laboré un poco más de cuatro años, tiempo suficiente para conocer el trabajo y la conducta profesional de una persona.

Le reitero, yo no he hecho lo que hizo conmigo uno de los españoles estrellas que trabajó en el periódico que, tras pedirme un fin de semana toda la información que tenía sobre el espionaje telefónico que llevaba acabo el Estado salvadoreño en 2001, publicó la nota el lunes de la siguiente únicamente con su nombre, y ni Ud. y ninguno de los jefes del diario dijo ni pío al respecto, aunque sí los colegas del rotativo que sabían que yo había realizado la investigación del caso.

Además, Lafitte, los funcionarios, ex funcionarios, políticos y ex políticos de toda la gama ideológica que hay en el país, presidentes de organizaciones sociales, de cualquier tendencia política, líderes comunales y otras personas a las que yo he entrevistado a lo largo de mis más de 24 años de experiencia profesional, como corresponsal de agencias extranjeras y periodista de medios locales, así como los colegas con los que he laborado, le pueden dar fe de mi trabajo periodístico profesional, honesto y limpio.

Nadie, absolutamente nadie,  me puede señalar nada, ni de servir al Organismo de Inteligencia del Estado, ni de entregar paquetes de las salas de Redacción de los periódicos con información gráfica y escrita de personajes públicos y de periodistas al Ministerio de Seguridad, ni de montar campañas para denigrar a personas naturales o jurídicas. De nada, como se lo repito, de nada.

Yo sí tengo las manos limpias…!!!

Ah!!! Olvidaba decirle que lo único cierto de su artículo, y que he admitido siempre, es que por el excesivo trabajo que tenía en El Diario de Hoy, por no decir la explotación a la que estaba sometido, “ni siquiera”, retomando sus palabras, tuve tiempo ese día de leer el periódico donde “aclaraban” la situación del ex mandatario Cristiani en el caso del  “extravío” del abono donado por Japón. Eso tampoco nunca lo he negado, Lafitte.

Cerraré este artículo, que para mí es el primero y el último sobre el tema, con la escueta conversación que tuvimos en aquella ocasión en su oficina, en privado, cuando Antonio Trujillo, el colombiano que estaba a cargo de la Sección de Economía y Negocios en el momento en que sucedió mi destitución, me encomendó que fuera a hablar con Ud., porque había pasado “algo malo” con mi nota:
Lafitte (L): - ¡Mire! ¡Hay problemas con su nota! –, me dijo, dando vueltas alrededor de su escritorio.

Elder (E): - ¡¿Cuál es el problema?! –

L: - ¡Que no ve que el hombre (Fabricio Altamirano) está que se lo lleva el diablo! ¡Ni se le intente acercar, está que revienta! – exclamó en un falso tono de preocupación, mirándome cabizbajo.

L: - ¡Que no ve que el martes (de la semana en que me destituyeron) hubo una reunión entre Fabricio, Cristiani y el “Pollo”  Samayoa, en la que se acordó no seguir mencionando el nombre de Cristiani en las notas! –

E: - Y ¿Por qué no me informaron que había ese compromiso, sabiendo que yo estaba a cargo del tema? –
L: - ¡No es compromiso! –, espetó.

E: - ¡El acuerdo, pues! – Lafitte agachó su vista y luego la levantó para mirarme a los ojos.

L: - ¿Por qué no me envió la nota a mi, sino que a los editores? –

E: - ¡Ud. ya no estaba en su oficina! -

L: - ¡Que no vio la aclaración que sacamos en el diario sobre el caso! –

E: - ¡No, no me quedó lugar de leer el periódico ayer! (el miércoles 13 de junio de 2001) –

E: - ¡Mire, lo que le voy a pedir es que me den la indemnización y todas las prestaciones que me corresponden hoy mismo, no quiero regresar al diario y suplicar por algo a lo que tengo derecho por ley! –

L: - ¡Se le dará todo, no se preocupe! - , me dijo en tono calmado.

E: - ¡Lafitte, le voy a pedir el favor de que me de una recomendación, porque con lo que ha pasado,
 no creo que me den empleo en ningún lado ¡ -

L: - ¡No se preocupe, se la daré! –

Aún sigo esperando la carta de recomendación, Lafitte.

L: - ¡Vaya a Personal, allí le darán su cheque! – Le di la mano y me despedí de él de manera amable y respetuosa, como siempre lo traté, y luego pasé a la Sala de Redacción a despedirme de mis compañeros y compañeras, quienes se fundieron conmigo en un sinfín de abrazos y dándome buenos augurios.

Inmediatamente abandoné las instalaciones del periódico, Lafitte convocó a una reunión a todo el personal de Redacción para explicarle sus  razones de mi despido, y las que ha pregonado su grupo de periodistas serviles, a los que hace alusión en su artículo: de que yo había violentado los canales correspondientes para la publicación de la nota y que había cometido “imprecisiones” en el artículo.

Al mes después de haber sido cesado del rotativo, individuos desconocidos que me perseguían me ametrallaron - el 7 de agosto de 2001-  en la zona de Intipucá, departamento de La Unión.

Resulté ileso.

La nota la publicó La Prensa Gráfica en esa fecha.

Las informaciones en la web del rotativo sobre la “pérdida” del abono japonés donde se menciona el nombre del ex mandatario, han sido retiradas.

Desde inicios de 2005, el actual gobierno me ha impuesto un bloqueo político-laboral. No soy yo el que quiere convertirse en mártir, Lafitte, aunque sí el que abandere una lucha por un periodismo libre, honesto y transparente, sin atropellos y desprecios a una profesión tan noble y digna, ensuciada por algunos malos comunicadores, nacionales y extranjeros.

*Periodista

Chichicaste. El Salvador

Tags: El Salvador, Periodismo amenazado, denuncias-de-corrupción

Publicado por chichicaste @ 6:56  | Realidades
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