Domingo, 16 de marzo de 2008
*Por Luis Gallegos Valdéz.
Oswaldo Escobar VeladoOswaldo Escobar Velado (Nació en Santa Ana 1918-1961). Poeta. Bachillerato en el Extemado San José, de San Salvador, dirigido por los PP. Jesuitas desde 1921 hasta la fecha. Doctor en jurisprudencia y ciencias sociales de la Universidad de El Salvador. Desterrado en Guatemala en 1944 y 1945 y, mas tarde, en Costa Rica. Su corta vida fue bastante agitada: "mi azarosa vida" dice en uno de sus sonetos. Política y bohemia influyeron en ella decisivamente. Quemo é1 emociones y años sin piedad para si mismo, ofreciendo su juventud en holocausto a la poesía y a ideales que considero justos. La protesta social no logra borrar la temura de sus comienzos: "es el pueblo como una mariposa/ que ha salido volando de tu mano y se quedo dormida con las alas celestes en el cerro". / Amor adolescente, espontáneo e ingenuo encontramos también en su primer libro, Poemas con los ojos cerrados (Guayaquil, Ecuador, 1943), donde dice: "yo te leo en las tardes, y te beso, / te beso beso sobre el viento y en el viento.. . (tus manos, dos pájaros de sombra!" Glose aquel librito: Una cosa nos place en Oswaldo, y es que, en vez de volcar a manos llenas su entusiasmo y su inspiración, cosa muy natural en un poeta que empieza, ha querido contenerse, y espigando en lo que a él Ie ha parecido lo mas significativo de su cosecha lírica, nos ofrece, con gentil ademán, solo un haz dorado de poemitas y sonetos.. . Henchido de emoción romántica, nada estridente y muy contenido. . . Su inspiración corre por cauces sencillos. Y de pronto salta la bailarina negra contorsionándose en un balhala lujurioso, pero luego vuelve el poeta a sus melancolías amorosas. . .

Neruda y Herrera y Reissig tutelan a Oswaldo desde el comienzo de su aventura lírica, encontrándose en su poesía la contraposición de dos tendencias, la modernista y la de vanguardia: "Un cardeno dolor de madrugada / puso un desmayo negro en mis ojeras / y en mi loca neuralgia atormentada / surgió el recuerdo de tus primaveras". . . Quería ser vanguardista haciéndoles la guerra a las mayúsculas, pero la voz se Ie adelgazaba en queja romántica. Fue así fiel a su temperamento , a su mocedad, a sus lecturas. Después ya no hizo sino seguir por las encrucijadas de la vida, cayendo aquí, levantándose allá, como un sonámbulo, dejando atrás días sin huella.

En 10 sonetos para 1000 y más obreros (S. Salv., 1950) agita colérico la antorcha de las reivindicaciones. Se mete en el mesón salvadoreño (nuestro quinto patio, favela, casa de vecindad) y lo describe así: "Una percha adquirida a precio módico./ Tres ladrillos aspiran a cocina/ colocados de intento en una esquina./ Un gran quinqué. Retratos de periódico".

Árbol de lucha y esperanza, poemas, (1951) confirma su actitud rebelde: "el frío suelta sus golondrinas en la casa del pobre". Temas: el desterrado, la prisión, el Padre José Simeón Cañas, el banano de la Costa Norte, el pueblo, la libertad, los héroes populares, mujeres y hombres sacrificados por las tiranías centroamericanas. El poeta, como un niño, protesta: "porque soy justo y bueno, y no pierdo mi tiempo cantándole a las rosas. . ." Los ímpetus y la cólera se Ie remansan y moderan en Volcán en el tiempo (1955), donde Ie dice al volcán: 'Tu grito de protesta no se apaga en el tiempo/ por eso es que retumba tu oscuro tambor indio. . ." Los calificativos y las metáforas se suceden en letama: "Tetramotor del alba, corazón de la noche", y va saliéndole el canto, luminoso, sorprendente: 'Yiedra de los destines... Saxofón de los vértigos..."

En Patria del soneto se adentra en la vida cotidiana: 'Tiene mi calle corazón de pobre./ La quiero por su lágrima salobre,/ por su quieto dolor definitiva/' Su sensibilidad social se trueca en sensibilidad para los ambientes, las cosas, el paisaje: "La luna en ella como copa se alza dibujada en un cerro pensativo". "Pequeña caja, imán de los sonidos. Ciego que con su voz nos resucita", dice del radio que está a su cabecera. Y siempre la presencia de la patria del poeta, dispersa en otras menudas patrias, espejos que se hicieron trizas con nuestra juventud y nuestros sueños más queridos. Es el mundo del poeta rico en imágenes, señaladoras de recónditas emociones, que Ie afloran a la superficie del verso al contacto de los objetos más humildes. Fluyen hilitos de esa emoción callada aun en sus momentos más alucinantes, cuando su cerebro esta a punto de estallar y en que la rosa, cortada un día en huertos floridos, se Ie transforma en llama abrasadora.
Poeta desigual, tierno a veces y en ocasiones duro; poeta siempre, aunque la espontaneidad y la improvisación lo acechen, por ese afín de volcarse en la circunstancia. Publicó también Puño y letra (Editorial Universitaria, S. Salv., 1959), selecci6n que hizo O.E.V. con buen gusto y cuidado, desde Gavidia a los poetas de los años 50. Otros libros suyos: Tierra azul donde el venado cruza, ediciones Gallo Gris; Centroamérica (1959); Cubamérica (1960). Dejo inédita Elegía infinita.

*Tomado de Panorama de la Literatura Salvadoreña,
Del período precolombino a 1980



Chichicaste. El Salvador




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Publicado por Alfarero. @ 8:08  | Literarte
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