Lunes, 10 de marzo de 2008
Vamos a decirlo y porque no. Y no es que estemos en ningún momento defendiendo ni a la ANEP ni al gobierno, defendemos la soberanía.
En El Salvador cuando diferentes entidades ciudadanas e independientes lanzan una crítica al gobierno, no son escuchadas. En el caso de las Baterías Records se constata la negligencia del órgano jurídico para obstaculizar el caso intentando que se archive en la desmemoriada población que ahora sufre los resultados del envenenamiento por el plomo causado por dicha fábrica. Los empresarios se hacen los desatendidos, algunos partidos políticos que apoyaron al actual Fiscal General de la República, Félix Garrid Safie no hablan y, los medios se quedan silenciosos antes estos atropellos.

Es normal que los salvadoreños vean como normal que la justicia sea sofocada por los intereses financieros representados por el partido del gobierno. Es normal que después de casi 20 años de lo mismo los salvadoreños lleguen al grado de desinterés por hechos delictivos, cuando estos no los afecta.
Cuando críticas provienen de un mandatario de la embajada de los Estados Unidos, todos parecen o mas bien aparentan escuchar.

El dueño de la hacienda les llama la atención.

El embajador de los Estados Unidos, Charles Glazer, en una reciente reunión con miembros de la ANEP, cuestionó el sistema judicial salvadoreño, los representantes de la ANEP, aunque aceptaron en parte las críticas, comenzó buscar excusas, a justificarse, como un hijo que ha recibido un regaño de su padre cuando ha hecho algo mal. De una manera intervencionista dos embajadores se han dedicado a indicarle tanto al gobierno y los grupos que este represente que no sean tan corruptos.

El como de los colmos llega cuando el Presidente Salvadoreño, Tony Saca, manifiesta que acepta  esas criticas, dejando entreveer que acepta de esa manera el intervencionismo de un personaje político que aseguro que en el mismo discurso dado a los empresarios, dijo que no intervendría en la política nacional, pero lo esta haciendo y en beneficio de los sectores que a ellos les conviene.

Los dueños de la hacienda tienen peso en las decisiones que se tomen en el gobierno, ese acto injerencista esta fuera de lugar.

Mientras tanto cuando son los ciudadanos los que exigen justicia en ningún momento nadie escucha ni tampoco vienen los dueños de la hacienda a intervenir en esos asuntos de claras violaciones a los derechos humanos.

Dos cosas resaltan entonces en esta escena, el acto injerencista y la actitud sobalevas e indigna tanto de la gente de la ANEP como la que posee el gobierno para no defenderse ante estas actitudes que en todo caso son en contra de la soberanía nacional.


Chichicaste. El Salvador



Tags: El Salvador, injerencias, gobierno sobalevas

Publicado por Tepez @ 6:39  | Realidades
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