Lunes, 17 de marzo de 2008
Por Frankie Flores.
No que no tronabas Pistolita? va, que te costaba Don Fernando educarte asi y nunca abrir la buchaca para ofender al pueblo? va vea que se te es facil decirle a Malodicto en el Vaticano que es facil ponerse del lado del pueblo? Oh Hala que entiendas que son tus ultimos dias como Arzobispo al mando y que todavia podes reivindicarte aunque sea una milesima de todo el mal que le has hecho al pueblo Salvadoreño.

NO te digo gracias porque mas le debes al pueblo y a tu iglesia en El Salvador.

Salu Don Fernando!!

La jerarquía católica ratifica su rechazo en El Vaticano*

 
La Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) ratificó en El Vaticano su oposición a los proyectos de explotación minera metálica que Pacific Rim y otras compañías extranjeras pretenden ejecutar en toda la zona norte del país, a pesar del rechazo social creciente.

Es más, en su informe presentado al papa Benedicto XVI, el arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, se refirió a la minería como uno de los principales problemas del país, junto a la violencia, la pobreza y la emigración.

Según cables internacionales, el máximo representante de la iglesia católica salvadoreña cuestionó, durante su reciente visita a la Santa Sede,  los daños que el cianuro y otros venenos utilizados en el proceso de extracción de metales causan al medio ambiente, a la salud humana y a las actividades productivas.

Una semana antes de viajar a El Vaticano, monseñor Sáenz Lacalle, como presidente de la CEDES, reiteró el rechazo de la cúpula eclesial a la explotación minera, en el seno de la Comisión Ad-Hoc de la Asamblea Legislativa que pretende dictaminar a favor de una propuesta de nueva ley de minería que tiene el puño y letra de Pacific Rim.

La jerarquía católica planteó su oposición a estos proyectos en mayo de 2007, en su declaración “Cuidemos la Casa de Todos”, donde pide al gobierno no permitir la extracción de metales porque genera más costos que beneficios.

“Ninguna ventaja material se compara con el valor de la vida humana”, sostiene el pronunciamiento.

Monseñor Sáenz Lacalle había confirmado el rechazo de la Iglesia Católica a la minería de metales en diciembre del año pasado y en enero de 2008. En esta última ocasión lo hizo acompañado del nuncio apostólico, Luigi Pezzuto.

Los obispos mantienen firme su postura a favor del medioambiente y de la vida humana, a pesar de los intentos de Pacific Rim de revertirla con sus argumentos engañosos y sus promesas de obras sociales que no compensan los graves daños ambientales, económicos y sociales que causarían sus proyectos mineros.

Así, la Conferencia Episcopal de El Salvador responde al sentir de los pobladores de la zona norte y del resto del país que resisten a la explotación minera, tal como lo hace la jerarquía eclesial hondureña y muchos obispos en varios países latinoamericanos que sufren los perjuicios de la industria minera.

La declaración plantea que “nuestro país es el espacio donde Dios nos llamó a la vida, la porción del mundo que nos confió para cuidarla y usarla según su voluntad.

Pero esta tierra bendita sufre un deterioro inmisericorde.

Todos somos responsables de defenderla. El medioambiente es la Casa de Todos: de nosotros y de las futuras generaciones”.

“Desde esta perspectiva de fe compartimos nuestra visión pastoral sobre un problema que nos preocupa profundamente: la posibilidad de que se autorice la explotación de minas de metales preciosos, a cielo abierto o subterráneas, sobre todo en la zona norte de nuestro país”, continúa el pronunciamiento.

El manifiesto advierte que “la experiencia vivida en países hermanos y vecinos, que han permitido la explotación minera de oro y plata, es verdaderamente triste y lamentable”.

“Los obispos de esas naciones han alzado su voz.

También nosotros nos pronunciamos, antes de que sea demasiado tarde”, expresan los líderes católicos salvadoreños.

La CEDES destaca cinco argumentos:

1- Los daños irreversibles al ecosistema.

2- Los graves perjuicios a la salud por el uso de cianuro en la extracción de metales.

3- La contaminación inevitable de los ríos y mantos acuíferos que luego abarcaría a gran parte del territorio.

4- Los efectos negativos en la agricultura, ganadería y la pesca.

5- La inviabilidad de la minería debido a la  pequeñez territorial y la densidad poblacional.

“Por todo lo anterior afirmamos que, al estar en peligro la vida humana, aunque se puedan obtener algunos beneficios económicos, no debe permitirse la explotación minera de metales preciosos en El Salvador. Ninguna ventaja material se puede comparar con el valor de la vida humana”, concluye la declaración de la máxima jerarquía eclesial.

*Equipo de comunicaciones de la Mesa Nacional frente a la Minería.



Chichicaste. El Salvador




Tags: El Salvador, Mineria, no-a-la-mineria

Publicado por chichicaste @ 6:29  | Ecolog?a
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios