Domingo, 16 de marzo de 2008

En Memoria del padre Rutilio Grande,  Iván C. Montesinos, escritor de Raíces y el Co Latino, ha logrado compilar algunos datos importantes que recogen  forma cronológica los acontecimientos de la historia, antes y después del Asesinato del padre Rulilio Grande. Algo que puedo agregar es que en lugar del crimen, según recuerdo, es que los asesinos dejaron hasta los casquillos de las balas utilizadas para asesinar al padre Rutilio Grande y sus dos acompañantes. El trabajo realizado por padre Rutilio Grande pertenece a la historia salvadoreña, es importante recordarlo no solo por el crimen cometido también por las acciones que él llevó a cabo en beneficio de la población a quien el sirvió de forma fervorosa. Desde este punto de vista, Padre Rutilio Grande, debe también ser recordado. Se gano el cariño y admiración de las poblaciones a las cuales el entregó para trabajar junto con la gente que él amaba. Es importante empezar a recabar mas datos, dar a conocer la obra de Rutilio Grande para abonar a la memoria histórica.

Encotramos en el blog de Nora Mendez, Crónicas de Guerra, Escritora salvadoreña que en estos momentos esta realizando la labor de crear una cronología de una de las facetas de la historia salavadoreña, rescatando las la historía de las personas que fueron de una manera u otra afectadas por la violencia generada durante el conflicto armado, Asi es que los invito a que visiten la pagina de Nora Mendez, quizas usted tenga algo que contar. El día 12 de marzo, ha sido publicada una nota referente a la muerte de Rutilio Grande, Dicha publicación recaba datos importantes, algunas notas que describen el caracter de Rutilio Grande. (leer aquí: El Asesinato de Rutilio Grande)

Acoto lo siguiente:

Amigo íntimo de Mons. Óscar Romero, Rutilio era un sacerdote muy respetado por sus propios compañeros, que lo tenían como coordinador de su equipo pastoral.

Hombre tímido, muchas veces escrupuloso en su fidelidad religiosa y sacerdotal, estaba totalmente dedicado al pueblo.

Un tanto reservado en el trato personal, no obstante su timidez, se transformaba en valentía para denunciar cualquier injusticia que le sucediera al pueblo. Captó y respetó la religiosidad del pueblo, pero rompió con una religión conformista que aceptaba la opresión y las injusticias en nombre de los consuelos de la vida eterna.

Trabajó con Comunidades Eclesiales de Base (CEB’s). Su parroquia fue cercada por el ejército y más de 14 miembros de las CEB’s fueron asesinados.

...Rutilio Grande reclamaba así en sus homilías: "Queremos ser la voz de los que no tienen voz para gritar contra tanto atropello contra los derechos humanos. Que se haga justicia, que no queden impunes tantos crímenes manchando a la patria, al ejército. Que se reconozca quiénes son los criminales y que se dé justa indemnización a las familias que quedan desamparadas".

...Algunos espectadores infieren que ese sermón provocó la muerte de Rutilio Grande: ‘No tenemos más que un Padre, y todos somos hijos... aunque tengamos distintas madres, todos somos hermanos, todos somos iguales. Pero Caín es el engendro de los planes de Dios; y hay grupos de Caínes en este país’. Un mes más tarde, el sábado 12 de marzo, el Padre Grande pasaba en auto por las plantaciones de caña a celebrar Misa en el Paisnal, donde había vivido en su niñez. Los asesinos lo acribillaron con más de 10 balas en el cuerpo; salvo una, todas eran mortales. De acuerdo con una versión, había volcado el automóvil. El anciano y el joven presumiblemente fueron matados para que no hubiese testigos. Se dice que soltaron a dos o tres niños pequeños que iban con ellos. Las autoridades no querían involucrarse ordenando una autopsia, así que los jesuitas contrataron a un médico con experiencia forense. Éste opinó que los disparos se habían originado desde por lo menos cinco lugares distintos y que el arma empleada era una metralleta usada por la policía.

 Alicia Sánchez, periodista del Colatino, en la nota que corresponde a la conmemoración de la muerte de Rutilio Grande, en el artículo publicado el 13 de marzo, Rutilio Grande sigue vivo en El Paisnal, aporta siguiente:

Como “El profeta de la verdad”, de carácter cariñoso, muy sencillo y sensible ante el sufrimiento del pueblo de cuyas raíces se sentía orgulloso, es recordado en El Paisnal, San Salvador, el Padre Rutilio Grande, a 30 años de su asesinato.

El sacerdote, que anhelaba la libertad para su pueblo y denunciaba las injusticias, fue asesinado por el ejército durante el conflicto armado.

Rutilio Grande, denunció al gobierno de esa época, un gobierno que como respuesta llevo acabo acciones para intimidar, amenazar a los sacerdotes salvadoreños. El 1977 a causa de la expulsión del país del sacerdote colombiano, padre Mario Bernal Londono, Rutilio Grande denunció al gobierno salvadoreño por la expulsión del padre Bernal, en el "sermón de Apopa".

Queridos hermanos y amigos, me doy perfecta cuenta que muy pronto la Biblia y el Evangelio no podrán cruzar las fronteras. Sólo nos llegarán las cubiertas, ya que todas las páginas son subversivas—contra el pecado, se entiende. De manera que si Jesús cruza la frontera cerca de Chalatenango, no lo dejarán entrar. Le acusarían al Hombre-Dios ... de agitador, de forastero judío, que confunde al pueblo con ideas exóticas y foráneas, ideas contra la democracia, esto es, contra las minoría. Ideas contra Dios, porque es un clan de Caínes. Hermanos, no hay duda que lo volverían a crucificar. Y lo han proclamado.

Hombres como el padre Rutilio Grande, han caminado nuestro país, y en su lucha por la verdad  aun  viven  con  nosotros.


El asesinato del padre Rutilio Grande

 Por: Iván C Montecinos*

En El Salvador, antes de 1977, asesinar un sacerdote católico era un hecho difícil de creer que  podía suceder, a lo mejor no había en ese tiempo  quien se atreviera a cometer semejante acto de sacrilegio, por el temor  al horrendo castigo divino de ir a parar al mismísimo infierno.

Esto a pesar de que ya se conocía de persecuciones a religiosos y en más de una ocasión el Gobierno militar había expulsado del país, a algún clérigo extranjero, por el delito de trabajar con las comunidades de bases y cristianas.

Por esta razón es que el pueblo católico se estremeció hasta la medula aquel 12 de marzo de 1977, cuando por la noche se conoció que el buen Padre Rutilio Grande había sido asesinado junto a sus  acompañantes, Manuel Solórzano, 72 años, y Nelson Rutilio Lemus, de 16. Este sacrílego hecho sucedió en horas de la tarde cuando el Padre Grande se dirigía  a oficiar una misa a la población de El Paisnal.

El Padre Grande fue víctima de una cruenta emboscada  por hombres al servicio de los nefastos cuerpos de seguridad de aquella época, así lo delataron el calibre de las mortíferas  balas que se alojaron en su cuerpo, fue asesinado por aquellos que imponían el terror con la fuerza de las armas, a pesar de que sobrevivieron unos testigos de aquel sangriento hecho,  no hubo juicio  y castigo para los asesinos, todo quedó como siempre en la mayor impunidad.

El cobarde asesinato del Padre Grande y sus acompañantes se da en momentos en que un gran sector de la iglesia católica se identificaba con el sufrimiento de los pobres, especialmente los campesinos que eran víctimas de una fuerte represión gubernamental por reclamar sus derechos fundamentales.

La identificación preferencial con los pobres llevó a que muchos sacerdotes nacionales y extranjeros  fueran perseguidos y secuestrados como el caso del  colombiano Mario Bernal Londoño, párroco de Apopa, secuestrado el 28 de enero de 1977;  y los clérigos  Rafael Barahona y David Rodríguez, párrocos de Tecoluca y San Marcos Lempa, respectivamente, quienes también fueron privados de libertad el 19 de febrero.

El Padre Grande asumió la conducción de la iglesia de Aguilares y se dedicó a trabajar con jóvenes laicos  quienes llevaban el mensaje evangélico a las comunidades de bases conformada por campesinos que estudiaban la palabra de Dios a la luz de la realidad nacional que vivían.

El padre Grande, en sus sermones hacía fuertes críticas al sistema de explotación que mantenía la oligarquía terrateniente salvadoreña, por eso adquirió la reputación de ser un sacerdote “radical”.

En los momentos en que el sacerdote jesuita Rutilio Grande fue vilmente asesinado, el país se encontraba muy convulsionado a raíz de las elecciones presidenciales realizadas el 20 de febrero y que ganó fraudulentamente el general Humberto Romero del Partido de Conciliación Nacional (PCN)  a la coalición de partidos aglutinados en la Unión Nacional Opositora (UNO), con sus candidatos el Coronel Ernesto Claramount y el Dr. Antonio Morales Erlich.

El 28 de febrero centenares de correligionarios de la UNO, acompañados por sus dirigentes, se concentraron para protestar el fraude electoral del gobierno, en la céntrica plaza Libertad, donde en horas de la noche llegaron las hordas militares a disolver la concentración a fuerza  de fusil G3 y de gases lacrimógenos que no respetaron, ni tan siquiera el interior de la iglesia del Rosario, donde se refugiaron centenares de manifestantes.

Como resultado de la bestial represión militar murieron más de 40 personas y hubo gran cantidad de heridos y desaparecidos.

Esa misma noche, como era costumbre de los cuerpos represivos, mandaban a los bomberos a lavar la sangre de los asesinados y heridos, para dar la imagen al siguiente día de que ahí  no había pasado nada.

El sacerdote jesuita Rutilio Grande fue el primero de 23  religiosos y religiosas asesinados antes y durante la pasada guerra civil que duró más de doce años, entre los que debemos recordar a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, 10 sacerdotes diocesanos, entre los años de 1977 a 1993; siete padres jesuitas, un franciscano,  tres monjas y una laica norteamericanas de la orden Mariknoll, asesinadas por guardias nacionales en Diciembre de 1980.

También es importante recordar que el asesinato del Padre Rutilio Grande, estremeció hasta lo más profundo el espíritu de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien el tres de febrero había sido nombrado Arzobispo de San Salvador  y en un acto de desagravio a este lamentable suceso convocó a una misa única para mostrar la unidad del clero. Esta liturgia se realizó el 20 de marzo de 1977 en la Plaza Barrios de San Salvador.

A raíz de este lamentable hecho, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, tomó una postura de mayor  crítica al orden establecido y la fuerte represión que imponían los cuerpos de seguridad, el ejército, los para militares de ORDEN  y los tenebrosos escuadrones de la muerte, por lo que años más tarde fue igualmente asesinado, un 24 de marzo de 1980.

Hoy, a 31 años del asesinato del Padre Rutilio Grande y sus acompañantes, su martirio fue recordado  con varios actos solemnes, comenzando con un Foro sobre la Impunidad, realizado en el parque central de Aguilares, enseguida los feligreses hicieron una peregrinación hasta el monumento conocido como Las Tres Cruces, que es lugar en la carretera al Paisanal donde fueron asesinados el Padre Grande y sus dos acompañantes.

Al mediodía se ofició una misa solemne en la parroquia de El Paisnal y por la tarde finalizó la conmemoración con actos culturales en esta misma localidad.

*“Y ahora escribe” Iván C Montecinos. Periodista colaborador de Raíces y Diario Co Latino.  


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Chichicaste. El Salvador




Tags: El Salvador, Persecusión religiosa, Memoria histórica

Publicado por chichicaste @ 11:43  | Realidades
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