Mi?rcoles, 07 de mayo de 2008
Por Salvador Artiga.

Era el día lunes, un lunes tempranero, como suelen ser los lunes. Ricardo llegó temprano a tocar la puerta de mi casa para advertirme que no fuera a estudiar.  El día anterior unos estudiantes de mi escuela habían sido asesinados. La directora de dicha institución había informado a los cuerpos de seguridad acerca de la reunión organizada por un grupo de estudiantes para participar en una marcha. Protestar por la falta de apoyo gubernamental, por no dar suficientes fondos para la educación entre otras cosas.
Como estudiante recién inscrito en esa escuela desconocía a muchos de los compañeros. Llegué a esa pequeña escuela, huyendo de la represión militar contra la institución en la que estudie por dos años, anteriormente. En calidad de pertenecer a una institución tildada por la dictadura de derecha como un instituto lleno de “subversivos”, sufríamos constantemente los ataques armados que a veces dejaban varios muertos en las aulas. Algunas veces los estudiantes fueron víctimas de vejamenes y torturas, antes de ser asesinados; y así muchos de mis compañeros cayeron bajo ese sistemático esquema represivo que no permitía el desarrollo de nuestras actividades de estudio.
Esto provocó el repudio de muchos de nosotros, nuestra amargura, la razón es sencilla, no puedes aplaudir al que atropella tu vida; provoca indignidad y muchas veces impotencia, cuando peligra tu pellejo.
Padilla que era uno de los antiguos estudiantes de este instituto, me previno. Padilla era unos de los mas antiguos estudiantes, yo algunas veces le preguntaba porque no pasaba a un grado superior, el muchacho era inteligente, pero extrañamente se mantenía en el mismo grado. Lo conocí el año anterior, era compañero de aula. Pasé el año pero Padilla fue aplazado y tuvo que repetir el ciclo de estudios. Eramos compañeros de estudio por igual algunas veces compañeros del equipo de football.
Ese mes Padilla me indicó que debía marcharme pues tenia información de que la benemérita guardia nacional llegaría de forma sorpresiva al instituto, y entraría para reprimir con fuerza contra todo el estudiantado.
Por una semana no me acerque al instituto. Días después me enteré que mi compañero de estudio era hijo de un militar. Nunca mas lo volví a ver.

Cansado de todo esto, decidí cambiarme de institución. Para no quedarme relegado en mis estudios, decidí inscribirme en una escuela pequeña no muy lejos de la zona donde vivía.  Lamentablemente tenía que llevar los documentos de la antigua institución donde había estudiado. Ricardo quien por igual había decidido cambiarse de institución para seguir estudiando, me siguió, nos inscribimos juntos.
Logramos contactarnos con uno de nuestros antiguos maestros, quien logró sacar los documentos de la dirección para darnos las credenciales y las calificaciones que hasta esas fechas habíamos recibido. Nos registrarnos en la nueva escuela y por varios días sufrimos muestras de rechazo por parte de uno de los profesores de matemáticas. Dicho profesor un día me pregunto de donde venia, le respondí – vengo de tal y tal instituto – y ante el resto de los estudiantes me gritó: Subversivo. Tuve que quedarme callado y aguantar las ofensas que se crearon alrededor de mi persona, ser en ese tiempo tildado de subversivo era colocarte la marca de guerrillero y ser en si perseguido por las autoridades. Algunos maestros mostraban simpatías, algunos otros mostraban cierta cautela y temor. Esta escuela era un nido de gente demasiado prejuiciosa. Sin saberlo había tomado una decisión demasiado precipitada al escoger una institución desconocida. Sin embargo decidí seguir estudiando en ella pese al hecho de las ofensas en mi contra, que no provenían de mis compañeros de estudio si no de los profesores. No tuve otra opción.
Los compañeros de aula se acercaron a mi para invitarme a ser parte del movimiento estudiantil, a sabiendas que había estudiado en un instituto con fama de rebeldes, reconocido por su estancia anti gobierno. Yo sólo quería estudiar.
La cosa política volaba en las calles, desde la señora que echaba las tortillas en el comal de barro, hasta el señor que vendía el periódico tendría que tener algún grado de conocimiento sobre lo que sucedía. En mi casa habíamos logrado comprar una radio vieja a la cual le colocamos un alambre de varios metros que giraba los perímetros de los cuartos y sirvió de antena para lograr alcanzar la radio clandestina, Radio Venceremos. Perdíamos el sueño escuchando las retransmisiones, y la voz de Mariposa resonaba en nuestras consciencias: Radio Venceremos, transmitiendo desde los territorios liberados... era rico escuchar la radio venceremos y a veces perdíamos el tiempo tratando de sintonizar otras radios, transmisiones de noticias de la BBC que a veces daba información referente a nuestra sociedad, las escuchábamos porque dentro del país cualquier noticia anti gobierno era censurada en esa época. Escuchábamos esas radios y lo hacíamos de forma clandestina y en un clima de miedo pues se exponía la vida de nuestras propias familias. Sin embargo todo el mundo en la colonia sabia de la existencia de las transmisiones de una radio que enviaba sus mensajes desde no se sabe donde. Podríamos decir que hasta cierto punto solo nuestras miradas podían reconocer el agrado de saber que estas voces de la radio venceremos eran un aliciente, el vecindario se unía silenciosamente a una conspiración.

La primera vez que ví una manta con pintas rojas en esta escuela, fue después de terminadas las sesiones de estudio, los estudiantes ese día se quedaron. Solicitaron permiso para utilizar el plantel de la escuela para realizar algunas actividades de estudio. Y me invitaron a quedarme. Me sorprendí al ver que sacaron de un escondite los materiales que tenían para realizar las mantas que serían utilizadas en una marcha estudiantil que se llevaría a cabo la siguiente semana. El grupo de menos de diez estudiantes comenzaron el trabajo de montar los plantillas de papel para realizar la obra de arte que habían diseñado para representar al grupo de la escuela en esa marcha. Era la insignia de la escuela hecha con varios colores. Uno de ellos era un dibujante nato. Y aquí el finado que les relata estos detalles se sintió contento de participar. El día de la marcha nos fuimos a la calle, participé de nuevo en otra marcha, como estudiante gritando las consignas a las que estábamos acostumbrados, el pueblo unido jamas sera vencido, y otras muchas mas que siguen vibrando en las actuales marchas. El grupo de estudiantes representando a la escuela se enteró que habría otra marcha días después. De nuevo se reunieron otro día después de terminadas las clases. ese día me fui temprano.

El Lunes llegó Ricardo tocando fuertemente la puerta de mi casa, su cara pálida era desconcertarte. Llorando me relató que la benemérita guardia nacional rompió los portones de la escuela y entró con una tanqueta, disparando contra los estudiantes que se habían quedado esa tarde. La directora de la escuela había llamado a las fuerzas de policía para informarle de “actos” guerrilleros y que ahí se encontraba uno de los “líderes” de las fuerzas guerrilleras, cabecilla de los grupos urbanos. Se me revolvió el estomago, sentí nauseas al escuchar lo que había sucedido. Todos los estudiantes murieron torturados dentro de la misma institución, uno de los compañeros que intentó huir a través del espacio que se utilizaba para jugar fooball fue apresado, les cortaron los testículos y se los introdujeron en la boca. A las compañeras las violaron y posteriormente las asesinaron.

Mi padre enojado después de relatarle lo sucedido me sacó de la casa. Todo era comprensible para mi. Me dio dinero, sus ahorros para que me marchara del país. Mi familia tuvo que cambiarse de residencia para evitar las repercusiones que inevitablemente sufrirían al tener a un “líder guerrillero” dentro de la familia. Después de unos meses de estar afuera del país, escondido y viviendo otras experiencias decidí regresar de nuevo escondido en el baúl de un automóvil, viajando con una familia que me ayudó a conseguir documentos falsos los cuales me permitieron vivir por largo tiempo con un nombre nuevo.
De mi nombre no me acuerdo, se que tengo un nombre me llaman Pablo, pero no me  lo creo, al morir deseo que  me hagan una lápida especial, aquí yace un ciudadano a quien poco le interesa llamarse Manuel, Carlos, José, a todos los muertos les da lo mismo, yo les regalo mi nombre, pero no mi identidad.
Escuchando de nuevo las transmisiones de la radio venceremos y sin mas que seguir estudiando en mi vieja institución pues era la única que me permitió seguir mis estudios, gracias a la ayuda de mis antiguos profesores que al final me dieron los documentos y certificados con el nombre falso. Continué trabajando para pagar mis estudios. Pero de nuevo tuve que huir, pues de nuevo me acusaron.

Después de unos días que estuve escondido en la casa de un amigo, me enteré  de  los  que se rumoraba en el barrio: la existencia de un alto dirigente esta vez no solo era guerrillero si no estratega militar, dotado del intelecto del militar Napoleón capaz de destruir a toda una fuerza bélica aun con una pistola. El rumor se esparció mas allá de las calles de mi barrio. En toda la capital se anunciaba en boca de la población el regreso del liberador con un pensamiento de unidad centroamericana, aguerrido combatiente que estaba armando otro grupo guerrillero mucho mas fuerte a todos los existentes. De acuerdo a los rumores, dicho guerrillero había preparado una serie de ataques para la toma del poder en el país; a través de una super ofensiva militar, mayor a la de los años 80's, con una fuerza militar superior a la de la fuerza armada. El rumor llegó a las orejas del presidente. Según cuentan, el presidente empezó a preparar las maletas para marcharse del país, no sin antes ordenar que se comenzara una serie de cateos en busca del famoso guerrillero. Las fuerzas armadas se mantuvieron acuarteladas para no darle oportunidad al grupo de la nueva fuerza militar que se había creado para derrotar a las fuerzas armadas salvadoreñas y al ejercito de los Estados Unidos. El nuevo Che Guevara salvadoreño era tan inteligente que había ingeniado armas secretas para derrotar de una vez por todas al gobierno. Yo no supe quien comenzó a decir todo esto. Pero de rumor en rumor hasta los pericos son azules.

Esa semana el presidente salvadoreño viajó a los Estados Unidos, preparó una conferencia a la prensa internacional para explicar y reafirmar que todo estaba controlado. A pesar de su declaración los reporteros de medios de prensa internacional comenzaron acosarlo con preguntas acerca del comandante rebelde, mostrándole fotografías de cascos militares que pertenecían a soldados de las fuerzas militares del gobierno que habían caído muertos en los enfrentamientos armados.
El Presidente no sabía que responder ante estas evidencias, y aseguraba que esos cascos habían sido olvidados por sus soldados.  En fechas posteriores el presidente preparó otra conferencia en los salones que le prestaron los senadores de ese país, y nuevamente los reporteros le mostraron las fotografías de los cuarteles que habían sido atacados durante una ofensiva armada.
El presidente no sabía que decir ante tanto acoso de la prensa internacional. Uno de los reporteros tuvo la audacia de preguntarle porqué no había regresado a El Salvador, tenía un mes de estar viviendo a costillas de los contribuyentes para mantenerlo, el reportero le preguntó si su huida no se debía en realidad al miedo que le daba la guerrilla. El presidente no sabía como responder, lo único que se le ocurrió fue simular un ataque al corazón, mostrando gestos de dolor que lo hicieron caer sobre la alfombra, para pretender un desmayo y evitar contestar las preguntas de la prensa que él posteriormente llamó irresponsable.

Mi novia llegó preocupada a mi cuarto de donde yo no salía si no para ir a comer, bañarme y seguir estudiando mi libro de cálculo pues en esos días me puse a trabajar para resolver algunos problemas matemáticos, calcular volúmenes con integrales múltiples.

Ella me pregunto alarmada ¿que es esto? lanzó un periódico sobre la cama. Ella se enteró de los rumores. Algunos vecinos le habían dicho que en la casa que yo habitaba se encontraba el famoso guerrillero. Después de escuchar sus gritos histéricos, tomé el periódico para enterarme de lo que se decía. En la portada se destacaba la noticia de la existencia de la participación del Ché Guevara en El Salvador, de acuerdo al periodista, este no había muerto en Bolivia como se aseguraba. Las siguientes páginas del periódico mostraban las imágenes del presidente en el suelo. Otro periodista insinuó que el comandante guerrillero había atacado con un arma especial al excelentísimo presidente de la República salvadoreña.  Todo el mundo se encontraba alarmado. La verdad es que no entendía de que se trataba, y disimulé no conocer sobre este asunto.

Mi novia me dijo que terminábamos la relación y que el casamiento que habíamos planeado para años mas tarde era imposible realizarlo, ya que si yo no era sincero con ella no era digno de entrar en una relación matrimonial. Me dejó llorando, era la única mujer que se me acercaba en esos días. Su despedida fue una daga a mi espalda. Pero como soy hombre entero y fuerte conocí a otra mujer comprensible   que pudo apagar la amargura del rompimiento con mi antigua dama.

Debido a ésto salí huyendo de nuevo del país, escondido en una caja falsa que un conductor de un camión de carga pesada había ingeniado construir en el furgón, para esconder a los inmigrantes y sacarlos del país. Esto me costó mis ahorros. Terminé mi viaje en la república de Panamá.

Logré encontrar trabajo como descargador de cajas de los barcos. Fue en Panamá que conocí a la otra  mujer. Con ella decidimos viajar un poco alrededor de la costa atlántica. Vivimos por un tiempo en una choza abandonada no muy lejos de la playa. Comencé mi vida como pescador atrapando lo que podía del mar y así pasaron varios meses. Hasta que un día un sacerdote, párroco de la iglesia local, llegó a nuestro humilde hogar, conversamos un poco sobre las teorías del bien y el mal. me regaló un periódico internacional. Tenía mucho tiempo de no leer las noticias y comencé a leer la sección internacional, las noticias de mi país. Me enteré que sucedía conmigo.

El máximo jefe guerrillero había organizado varias enfrentamientos en los que habían caído prisioneros varios batallones de soldados del gobierno. Que las armas secretas ingeniadas por dicho personaje tenían la capacidad de destruir tanques, aviones. De acuerdo al periodista que redactó la noticia, no se trataba en realidad del Che Guevara, si no de un guerrillero salvadoreño que había sido entrenado en Vietnam.

Días después envié una petición especial a una universidad en el extranjero para saber si era posible seguir estudiando mi carrera en una universidad a larga distancia. Me enviaron un examen para evaluar el nivel de conocimientos. Obtuve la oportunidad de hacer una maestría en física, posteriormente la universidad me envió los certificados que eran validos para estudiar en una universidad de Costa Rica, donde pude hacer un doctorado en la materia.  Tres años después regresé a mi país para dar clases en una de las nuevas universidades. La guerra había terminado.

Me enteré por los rumores al llegar al país que el jefe guerrillero se había marchado a otro país para iniciar otro levantamiento, de acuerdo a las noticias de la prensa y los voceros del gobierno, el jefe guerrillero se encontraba combatiendo junto al comandante Marcos, las otras versiones decían que el guerrillero salvadoreño se había escondido en las cuevas de Guazapa, esperando la oportunidad para iniciar otro levantamiento si el gobierno no cumplía con los acuerdos de paz, firmados en México. Todo esto ya no me preocupaba, yo era otro.  Tenía un  nombre nuevo y un bigote grueso. Dos hijos que mantener y una mujer hermosa que siempre estuvo al lado de un hombre que perdió su nombre, su partida de nacimiento y que solo quería estudiar. Ejercer mi profesión.

Supongo que los miembros de la desmantelada benemérita, guardia nacional debe andar buscándome aun, para arreglar cuentas con el “famoso comandante”.

Nunca volví a tener noticias de Ricardo, la última noticia acerca de mi amigo es que se había marchado al norte, acusado por igual de ser miembro de la guerrilla, elevado al grado de capitán general del movimiento guerrillero. Es seguro que Ricardo solo quería estudiar.
Todo empezó porqué la directora de una escuela terminó su profesión como educadora para dedicarse a la desagradable carrera de informante. Con ello perdieron la vida, los que querían estudiar. Espero se perdone así misma al enterarse que ese grupo de estudiantes en ningún momento tomaron armas ni eran miembros de ningún grupo armado. Yo ya la perdoné. Pero mis compañeras y compañeros muertos no perdonan hasta que ella tenga una conversación con las voces adolescentes. Si se armaron fue con palabras, pero la palabra que dice verdad es un arma poderosa. Eso dicen. Que se entere que mi único pecado ha sido haber vivido el torbellino de la guerra. Yo solo quise terminar lo que empecé. Soy un ciudadano sin nombre, un clandestino en mi país, soy el hijo del rumor de la gran conspiración.




Chichicaste. El Salvador



Tags: El Salvador, relatos, Literarte

Publicado por Alfarero. @ 20:07  | Literarte
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Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 08 de mayo de 2008 | 12:33
Buena historia corta. Tiene interesante estructura. Necesita de hilvanar coherentemente un par de detallitos, o de meterle mayor grado de realismo magico o fantasia sostenida, para que sea mas eterea, pero tiene todo el material necesario para ser de clase mundial desde ya.

Saludos,
Publicado por Invitado
Jueves, 08 de mayo de 2008 | 14:44
... ES QUE EN REALIDAD ESTO SUCEDI? Y ES LO QUE SOMOS EN EL SALVADOR ... GENTE QUE SABE SU SITUACI?N ECON?MICA, POL?TICA Y SOCIAL, PERO POR MIEDO, MEJOR "CALLAMOS" ... OTRAS VECES Y SEG?N LA CALIDAD DE VOLUNTAD/Y A LO QUE NOS "CREEMOS" QUE "SOMOS", VENDEMOS NUESTRA ALMA, NUESTRA VERDAD DE C?MO SON LAS COSAS, ESTAS VECES ACTUAMOS COMO UN VULGAR "JUDAS" ... QUE POR RECOGER "MIGAJAS", LE PONEMOS EL DEDO A LOS DEM?S, INCLUSIVE, "FALSEANDO" SI ES POSIBLE !!


POBRECITO PA?S EL SALVADOR !!

Atte,

Ciudadano Salvadore?o.
Publicado por Shakira
Viernes, 09 de mayo de 2008 | 12:38
No he parado de reirme, con eso de que el presidente se tiro al suelo. Me lleno de tristeza tambien porque lo que se pinta en esta historia no esta alejado de lo que hoy vivimos.
Publicado por Invitado
Martes, 20 de mayo de 2008 | 5:39
que triste este relato, me recuerda a mis antiguos amigos de estudio que perdieron la vida despues de que fueron desaparecidos por las fuerzas militares
Publicado por Invitado
Martes, 11 de agosto de 2009 | 5:51
los felicito por tan buen relato gracias por compartir