Como mensaje
central de su ofensiva mediática, las empresas mineras buscan posicionar
en la opinión pública nacional el concepto de "minería verde"
que, como expresó monseñor Fernando Sáenz Lacalle el pasado fin de
semana, es sólo una frase propagandística que no corresponde a la
realidad.
Aunque los
representantes de Pacific Rim y demás compañías mineras nunca plantean
una definición de "minería verde", suponemos que se refieren a
la existencia una minería que no causa daños al medio ambiente. Es
decir, que no se termina el agua ni contamina ríos, mantos acuíferos,
el aire, el suelo y, por tanto, no provoca perjuicios graves a la salud
humana. Pero, nada es más falso que eso.
No hay un sólo
país que explota metales preciosos, que no sufra los impactos ambientales
y sociales negativos de la minería. Y El Salvador, con una menor extensión
territorial y una mayor densidad poblacional que Brasil, Australia,
Estados Unidos o Chile, no sería la excepción. Al contrario, el desastre
ecológico, económico y humano sería todavía peor si permitimos este
tipo de proyectos.
Para que la
minería sea "verde" y no se termine el agua disponible, no debería
utilizar enormes cantidades en el proceso de separación de los metales;
pero Pacific Rim usaría sólo en la mina El Dorado 10.4 litros de agua
por segundo, esto es casi 900 mil litros diarios, cantidad que abastecería
a una familia promedio durante 20 años. Tampoco secaría pozos y vertientes
con sus perforaciones, algo que Pacific Rim ya está provocando en El
Palmito, Chacalín, Hacienda Vieja, Palo Bonito y otros caseríos y
cantones de San Isidro, Guacotecti y Sensuntepeque, en Cabañas.
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Para ser "verde"
y no contaminar los ríos, mantos acuíferos, el aire y el suelo, la
minería no tendría que utilizar venenos como cianuro y mercurio para
extraer el oro; pero Pacific Rim utilizaría 2 toneladas diarias de
cianuro, sólo en El Dorado, durante los 10 años que funcionaría la
mina. Tampoco debería provocar el desprendimiento de metales pesados
como plomo, arsénico, cromo, cadmio, talio y otros que producen daños
mortales a la población. Y menos debería generar drenaje ácido. Pero
Pacific Rim no tiene forma de evitar estos daños, pues su publicitado
sistema de descontaminación INCO y el pregonado carácter alcalino
de nuestro suelo son insuficientes para mitigarlos.
Para que la
minería fuera "verde", tampoco tendría que desaparecer bosques
y montañas en los sitios donde se instala; ni debería perjudicar las
actividades agrícolas, ganaderas, pesqueras y, con esto, reducir la
producción alimentaría y eliminar miles de empleos.
Todas estas
explicaciones no las pueden plantear los voceros de las empresas mineras.
Es más fácil para ellos saturar los medios radiales y televisivos
con su vulgar cruzada mediática.
La minería,
para ser "verde", no debería generar conflictos sociales. Pero,
en Cabañas, Pacific Rim divide a las comunidades y promueve viciados
procesos judiciales contra los pobladores que se oponen a sus proyectos.
En estos momentos, un joven la comunidad Trinidad, de Sensuntepeque,
está en el hospital de Ilobasco, luego que una persona vinculada a
Pacific Rim lo agredió e hirió gravemente.
Si la minería
de Pacific Rim fuera "verde" no hubiera corrompido a los diputados
del PCN y a algunos de ARENA y PDC, ni a los alcaldes de San Isidro,
Guacotecti, Sensuntepeque (Cabañas) y Texistepeque (Santa Ana); ni
a miembros de ADESCOS y a otros líderes de los lugares donde opera,
tal como han denunciado comunidades y organizaciones de la Mesa Nacional
frente a la Minería Metálica.

Si su minería
fuera "verde", Pacific Rim no irrespetara a la jerarquía católica,
enviando a sus trabajadores a protestar contra el arzobispo de San Salvador
todos los domingos frente a catedral metropolitana. Tampoco estaría
ofendiendo el sentido común, la dignidad y la inteligencia de la población
salvadoreña con esa repugnante campaña propagandística de la "minería
verde".
* Equipo
de comunicaciones de la Mesa Nacional frente a la Minería Metálica
Tags: mineria, El Salvador, medio anbiente, oro y plata, La Macana