Viernes, 11 de julio de 2008
San Salvador de los injertos y la diatriba cultural.

La mentalidad de los nuevos gobiernos de ARENA, comenzaron a implantar modelos de miniciudades foráneas tales como los que se encuentran en Miami, para este fin vemos que han necesitado destruir las zonas verdes, los bosques y asentamientos humanos trayendo consigo plataformas de concreto que se injertan encima de la realidad salvadoreña, para recrear lo que ellos consideran un modelo progresista que refleja el desarrollo productivo del país. Pero eso ha generado un alejamiento del cultivo cultural y sus raíces, ha generado una visión de anhelo extraño que evade promover los valores culturales nacionales de su propio origen. En realidad proviene de una visión de desarrollo planificado de los país ibéricos de Europea de donde provienen la mayoría de la población que llegó durante y después de la conquista.

Estos nuevos injertos urbanos se han creado bajo las mismas deficiencias estructurales ya existentes las desigualdades sociales que regeneran la miseria y se hacen cada vez mas evidentes, aun dentro del rostro cosmético que presentan sus edificaciones.

Ninguno de estos nuevos proyectos tanto la colonial, neo colonial y los nuevos injertos, constituyen un modelo o propuesta de planificación urbana propia, y en la edificación de estos nuevos espacios construidos no se han tomado en cuenta el estudio de los contextos, organización urbana, geografía social y los contextos de áreas verdes que deberían mantenerse protegidas. Ni se ha tomado en cuenta el crecimiento de su población al crear un magneto que se origina por poseer las condiciones para el ciudadano que aspira a obtener lo mejor que esa ciudad ofrece.

Igualmente debemos entender el choque de las contradicciones que se oponen, la modalidad de injertos ajenos que no respetan los valores culturales de sus poblaciones ancestrales.
 
Esto lo vemos por ejemplo en la falta de protección de los sitios arqueológicos, le delegan a instituciones sin personas capacitadas en la materia, la construcción de calles y edificaciones, tal como ha sucedido con el sitio arqueológico en San Juan Opico. Personeros de CONCULTURA avalaron la construcción, demarcación de calles y 99 lotes en un sitio que es ó fue considerada riqueza patrimonial o arqueológica. CONCULTURA al no poseer personal profesional y calificado para evaluar el sitio, ha buscado entonces un asesor ajeno a esa institución, sin tomar en cuenta las opiniones de arqueólogos capacitados. En todo caso no le correspondería a esa institución aprobar la construcción y delineamiento para levantar edificaciones, no le compete. Le compete a organismos dedicados al estudio arqueológico y a organismo institucionales urbanos que puedan relacionar sus conocimientos para evaluar este tipo de proyectos. Sin mayor conocimiento en la materia el director del departamento de arqueología de CONCULTURA, Fabricio Valdivieso, declaró de forma pública al Diario Colatino que lo que había en  San Juan Opico era “basura arqueológica”; defendiendo la postura de Valdivieso, Federico Hernández respaldo dicha expresión. Hasta esa fecha la comunidad de arqueólogos no se habían pronunciado sobre dicha expresión que reducía la importancia de la riqueza arqueológica de San Juan Opico. Todo esto para justificar la construcción y delineamiento de calles y  los 99 lotes que servirán para levantar alguna zona residencial. En países que tienen mucho mas interés en defender su patrimonio cultural por muy ínfima que sea la expresión arqueológica que dejan sus antecesores, un sitio es protegido pues es de ínteres público nacional que es evaluado por las comunidades arqueológicas y sus instituciones, no le delegan estas evaluaciones a un par de burros ignorantes sobre estas materias.

No es extraño que exista este tipo de procedimientos y mentalidades. Los españoles que llegaron a la región carecían de algún tipo de formación cultural que pudiera valorar la riqueza cultural de los pueblos mesoamericanos, mas bien y hasta la fecha la mentalidad del despojo y la exterminación étnica cultural ha servido para imponer su estatus sobre las poblaciones indígenas a las cuales subordinaron y redujeron a una actividad de serviles y sus relaciones amos – esclavos de la visión feudal hoy se lee como la del patrón – obrero – campesino; y esto se puede constatar en las edificaciones y la naturaleza de nuestras ciudades, las contradicciones y el enfrentamiento entre dos visiones cosmológicas del mundo, por un lado la visión de los sucesores de una semi monarquía, y la derrotada visión del indígena viviendo al margen del respeto con su naturaleza que intenta rescatarse en medio de la desigualdad de esa situación impuesta, que ha sistematicamente destruido toda la riqueza cultural de sus expresiones que aun se encuentran latentes en el rostro de sus propias raíces genéticas. 

Por otro lado, tanto la destrucción del Espino como la destrucción de la zona de San Juan Opico, son dos ejemplos que podemos nombrar para ilustrar la subordinación de las instituciones estatales a intereses privados.
Si hacemos un análisis global de los lineamientos constitucionales nos encontramos  con el mismo problema.


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Chichicaste. El Salvador




Tags: El Salvador, Problemas urbanos, Planteamientos urbanistas

Publicado por Tepez @ 3:14  | Realidades
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