Por Claudia LeivaEn El Salvador las autoridades responsables de velar por el patrimonio arqueológico del país, en vez de preservarlo, lo destruyen.
El Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), organismo del gobierno salvadoreño responsable de la preservación del patrimonio arqueológico nacional, ocultó a la población salvadoreña el hallazgo de importante evidencia arqueológica encontrada en la finca El Espino, donde actualmente se construye el bulevar Diego de Holguín.
Entre julio de 2007 y agosto de 2008, se encontró gran cantidad de piezas arqueológicas, entre ellas, vasijas, ollas, collares, platos, figuras antropomorfas, etc.
El otro descubrimiento valioso es que se encontró surcos de cultivo prehispánico cuando las máquinas cortaron el terreno por donde pasará la carretera.
La mayor parte de estos objetos invaluables fue destruida por los tractores del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y otra parte fue vendida y/o robada por los trabajadores empleados en la construcción y habitantes de la zona.
El MOP ocultó la existencia de los valiosos objetos arqueológicos y violó la ley de Patrimonio Cultural, la cual ante un hallazgo arqueológico obliga a parar una obra e informar a CONCULTURA para que investigue *in situ *.
CONCULTURA ya sabía de este hallazgo pues en julio de 2007 un arqueólogo del Departamento de Arqueología (DA) de esa institución, cuando casualmente pasaba por el lugar se percató de la existencia de lo surcos de cultivo
prehispánico.
CONCULTURA y el MOP son cómplices en la atroz destrucción de invaluables objetos arqueológicos. Ambos acordaron no divulgar al público esta información. En octubre de 2007 varios periodistas consultaron sobre rumores del hallazgo a CONCULTURA, pero éste los negó rotundamente.
Los surcos evidencian que en ese lugar hubo un asentamiento poblacional prehispánico.
Estos surcos que datan del periodo preclásico y preclásico tardío (aproximadamente 420 d.C.), fueron sepultados por la ceniza producto de la erupción del volcán de Ilopango.
El Volcán de Ilopango tuvo una gran erupción en el año 420 d.C dando origen al lago de Ilopango que conocemos actualmente. El material volcánico cubrió la zona central de El Salvador y Guatemala. La capa de tierra blanca que se encuentra en todo el centro del país proviene de esta explosión.
Causa indignación la opinión que expresó el Director de Patrimonio Cultural, Héctor Sermeño, quien dijo: "Los surcos no necesariamente son vestigios arqueológicos". ¿Entonces qué son Sr. Sermeño?, ¿basura arqueológica?. Si en el 2009 se produce un cambio de gobierno, se debería demandar a este
funcionario, entre otros.
Pero no sólo en la finca El Espino se ha encontrado evidencia arqueológica. En la década de los noventa, en el terreno donde se construyó el edificio de la embajada de los Estados Unidos de América, también se encontró y destruyó gran cantidad de piezas similares. Se cree que en ese lugar estuvo el Señorío de Cuscatlán. A nadie se responsabilizó por ese hecho y quedó en el olvido.
Contiguo al centro comercial Multiplaza, también se ha encontrado surcos de cultivo prehispánico, encima de los cuales el grupo Roble de la familia Poma, está construyendo un edificio de apartamentos de lujo.
Qué tristeza para los salvadoreños y salvadoreñas, enterarnos que se está perdiendo para siempre nuestro valioso patrimonio arqueológico.
Para desgracia del pueblo salvadoreño, los que dirigen este país están sólo interesados en construir carreteras, centros comerciales y viviendas de lujo. No les importa preservar nuestro patrimonio nacional ni nuestra historia.