Jueves, 26 de marzo de 2009
EVIDENCIAS DE FRAUDEPor Barah.
¡Sí se pudo! El Salvador dio batalla y ganó la guerra este 15 de marzo de 2009, fecha histórica y heroica de la cual es seguro se escriban mil y un artículos y más, tratando de atrapar en letras las emociones diversas que produce semejante triunfo. Merecido reconocimiento.

Se mantiene aún la euforia del primer discurso de nuestro presidente electo. Esas palabras que arrullaron la recién nacida esperanza, avivaron de inmediato la alegría  inmensa de quienes creímos y dimos lucha en el ideal de esa esperanza y del cambio.

Justo es recordar que esa alegría se ha venido construyendo desde tiempos atrás, con sangre y tristeza, sudor y denuedo, sueños y fantasías por quienes fieles a sus ideas de justicia, entregaron lo que tenían sin remordimientos.

Así, pues, con la cuota que se haya aportado desde sus posibilidades, ha sido suficiente para “hacer patria”, y que ahora estemos legitimados para poder gritar con toda propiedad desde la izquierda: ¡El Salvador tierra liberada!

Imagen total del fraude llevado a cabo por ARENAEn este escenario de confianza, un pueblo duerme y descansa en las noches que dejaron de ser obscuras y largas, y donde los sueños de esperanza se escapan ahora de aquella mal tildada utopía, para imprimirse en los planes de gobierno que permitirán actuar de obra lo que se peleó de palabra.

Pero, en esta algarabía, ya hay quienes tratan de colarse a la fiesta a la que no han sido invitados. A esta fiesta derivada precisamente de la liberación de las manos de éstos que ahora quieren unirse en celebración. Atención.

Como era de esperarse, aquellas  lóbregas fuerzas vencidas dejaron de apuntar sus plumas con plomo, y ahora, las han entintado de flores y arcoíris, en un inútil intento de seducir confianza y a lo mejor, perdón.

Ese primer discurso que rompió paradigmas invitando a la unidad nacional, ha sido interpretado por algunos como una especie de amnistía, donde no habría resentimientos y todo lo malo quedaría perdonado.

Hemos sido testigos en estos días, del desfile de tramoyistas que han dejado de ladrar para elogiar al carismático futuro Presidente de El Salvador, en busca de congraciarse con el que escaparon a asesinar.

Error. La unidad nacional no implica impunidad, que quede claro.

La invitación es para trabajar en unión, sin confrontación estéril ni revanchismos ideológicos, de color o de banderas, sin rencores, unir esfuerzos con el objetivo de construir una verdadera nación, y cumplir con el ferviente deseo de establecer los fundamentos de la convivencia nacional con base en el respeto a la dignidad de la persona humana, en la construcción de una sociedad más justa, esencia de la democracia, y al espíritu de libertad y justicia, valores de nuestra herencia humanista; en otras palabras, darle vida de una vez a lo escrito por el constituyente desde 1983 en el preámbulo de la Constitución.

Es necesario entonces, subrayar que el nuevo gobierno debe trabajar de la mano con todas las fuerzas existentes en el país, tal y como lo ha advertido el candidato electo, encomiable propuesta que debemos engrandecer, pero, para que ese trabajo sea cristalino y productivo, deberá apartar a quienes han ensuciado sus manos con sangre inocente y corrupción. Repito, a quienes han ensuciado sus manos con sangre inocente y corrupción.

En El Salvador, se necesita sobre todo que se limpie lo que se ha ensuciado. Los 20 años de saqueo por quienes ostentaron el poder y que ahora quieren hacerse los mansos inocentes, es una ofensa al patrimonio y a la dignidad nacional. Cerca de 25 mil millones de dólares se han perdido en sus manos; se imaginan cuántas obras sociales se impulsarían si se rescatara por lo menos la cuarta parte de lo robado?

Recuperar, por tanto, lo que le pertenece a El Salvador, deberá ser una de las tareas principales en la construcción del desarrollo y del bienestar nacional.

Miles de vidas fueron apagadas cobardemente. Miles de millones de dólares se quedaron en manos ajenas, y fueron traducidos en lujosos y exorbitantes bienes.

Llegó el momento de que El Salvador reclame lo suyo. Vidas y bienes han sido arrebatados de las manos de miles de salvadoreños y de salvadoreñas, y es de justicia hacer valer la justicia.

Señores, Señoras, unidad nacional no implica impunidad, que quede claro.



Chichicaste. El Salvador






Tags: El Salvador, Unidad Nacional, Impunidad, Corrupción Gubernamental

Publicado por Tepez @ 0:10  | Realidades
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Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 26 de marzo de 2009 | 8:31
pero ni asi pudieron derrotar al frente!!
Publicado por Sandra
Viernes, 27 de marzo de 2009 | 15:11
Les quiero agradecer en nombre de los ciudadanos por el trabajo que ustedes estan realizando, brindando este espacio para muchos otros que se han dado a la tarea de denunciar.

Como dice el tema: que esto no quede impune!

Fue un delito, un atento contra nuestro pueblo

Pero fueron derrotados, no les quedo el tiempo para llenar mas votos con documentos falsos, el voto masivo del pueblo salvadoreno y su decision por el cambio derroto el fraude!