Por Barah
Curioso, pero en El Salvador hay que robar millones de dólares para ser respetado. Si eres asesino te levantan un monumento, si eres un pastor mentiroso al servicio de los ladrones te nombran hijo meritisimo, si eres narcotraficante te llaman presidente de la paz, si eres corrupto te entregan placas de reconocimiento y en los medios de comunicación te felicitan por tus "logros".
Ese es El Salvador. El Salvador que ARENA ha fabricado. Una tierra donde la ley es una palabra sin sentido. Un surrealismo jurídico que nadie entiende. Donde robar y robar es el trabajo por el que muchos llamados servidores del Estado, reciben un salario. Te imaginas. Un puñado de hambrientos te pagan por quitarles la comida!
Los hambrientos salvadoreños somos todos los que vivimos en esta porquería de sociedad. No digo de tierra, porque ella no tiene la culpa de lo que hagamos con ella. Somos nosostros los que hemos trabajado para que el país esté como esté.
Guardamos silencio. Nos cruzamos de brazos. Agachamos la cabeza, y dejamos que en nuestras narices los ladrones del pueblo construyan sus centros comerciales, sus lujosas mansiones. Sabemos muy bien que nos han robado. Y mientras padecemos hambre, nos dedicamos a contemplar cómo los "ricos" se divierten con nuestero dinero.
Es que en El Salvador, la justicia no trabaja. Es ciega, sorda, muda y manca. El ladrón la viola, y calla. Los hambrientos la aclaman y no escucha. Sabe quienes son los ladrones, los conoce, convive con ellos y se hace la desentendida. Y acaso cuando uno de los pequeños delincuentes cae, no tiene manos para firmar el veredicto.
Por ello, somos los hambrientos los que debemos de empujar a la justicia. Ya no nos quedemos callados, ni de brazos cruzados, ni con la cabeza gacha. Ese es El Salvador que quedó atrás del 15 de marzo. Ahora somos otro El Salvador.
Somos hambrientos de justicia. Queremos que la justicia se desengañe a sí misma. Que se convierta en lo que siempre ha sido, en la señora justicia, y no en la prostituta del gobierno.
Ya no queremos monumentos hipocritas que nos hagan recordar el asesinato de nuestros santos. Ya no queremos narcotraficantes de la paz, ni meritisimos mercaderes del evangelio. Ya no queremos pagar salarios para que nos roben. Queremos lo que nos pertenece.
Este es un nuevo clamor, queremos que los malos hijos de esta patria paguen. Queremos que nos devuelvan nuestro dinero. Y esto es serio.
A los nuevos gobernantes, les pedimos escuchar el deseo del pueblo. Pongan atención a lo que se pide.
Cada uno de los ladrones y asesinos de esta tierra, deben ser enjuiciados y encarcelados. Queremos que se les expropie cada bien, cada cuenta bancaria, cada propiedad, sea que esté en la china o en el desierto. Queremos de una vez lo que nos han despojado.
Ese es parte de su trabajo. Velar porque la sed de justicia sea saciada. No es posible que 20 años de saqueo queden impunes. No lo vayan a permitir, porque los hambrientos de hoy, ya no estamos dispuestos a que se entierre vivo nuestro clamor.
Que se revierta la parodia que hasta hoy ha sido la justicia. Que se nos enseñe que la ley se ha hecho para respetarse, y hoy es cuando se debe empezar a hacer que se cumpla. Y qué mejor ejemplo que encarcelando a los saqueadores de nuestra tierra.
Y señores, señoras, esta no es una simple petición, ES UNA ORDEN DEL PUEBLO: QUÉ RODEN CABEZAS, EN SERIO.
Chichicaste. El Salvador
El Salvador
chichicaste
Corrupción
Anticorrupción
Tags: El Salvador, Corrupción, anticorrupción