Martes, 28 de julio de 2009
ObamaHistóricamente los Imperios, en los períodos que perciben síntomas de decaimiento es cuando muestran sus peores facetas. De modo que es de esperar que EEUU buscando recuperar parte de su supremacía global, intente retomar vigorosamente la iniciativa en Africa y América Latinaen la próxima década. Una mala noticia para los pueblos, pero tambiénun nuevo y gran desafío...
El golpe de Estado en Honduras vuelve a 'marcar el territorio', y no está excluido de la nueva estrategia estadounidense para las relacionesinternacionales en el siglo XXI. Un híbrido pragmático que contiene parte de la anterior en el nuevo componente del multilateralismo.


Por Gustavo Herren
(especial para ARGENPRESS.info)


La crisis económica que estalló en Wall Street, marcó uno de los puntos de inflexión para el movimiento hacia el sistema unipolar que intentó sustentar EEUU desde principios de los 90's, esbozando su transitorio desde primera superpotencia mundial dominante hacia un mundo, que mas que multipolar como en la primera mitad del siglo XX, se perfila con signos de no polaridad.

El golpe de Estado en Honduras vuelve a 'marcar el territorio', y no está excluido de la nueva estrategia estadounidense para las relaciones internacionales en el siglo XXI. Un híbrido pragmático que contiene parte de la anterior en el nuevo componente del multilateralismo.

Un sistema multipolar implica que el mundo es dominado por n potencias, cada una con su área de influencia en la cual no necesita recurrir a otras para resolver los desafíos. Como casos particulares, si n = 1 significa un mundo unipolar y una sola superpotencia. Si n = 2 significa bipolaridad, como fue el caso en casi toda la segunda mitad del siglo XX, en que la Guerra Fría gobernó las relaciones internacionales.

En un mundo multipolar clásico, ninguna potencia puede dominar a otra. Sin embargo, aunque el intento de EEUU de un dominio global absoluto no ha sido logrado, tampoco ha emergido una potencia o un grupo de rivales que pueda desafiarlo. Al respecto la secretaria de Estado, Hillary Clinton, señaló: 'Ninguna nación puede enfrentar los desafíos mundiales sola, pero ningún desafío puede enfrentarse sin EEUU...' (1). En estas condiciones, el sistema mundial no es unipolar pero tampoco multipolar.

En un sistema mundial no polar, además de las potencias aparecen regiones con varios actores (que no son necesariamente Estados) con alguna clase de poder significativo e influencia local, con la característica que una sola potencia externa no puede dirigir la región. Este sistema no está gobernado por las estructuras predecibles de la multipolaridad, sino por relaciones más complejas y con una mayor componente de aleatoriedad y desorden. Las alianzas pueden no ser efectivas, y las interacciones deberán ser mas selectivas, pragmáticas y flexibles, cooperativas en determinados aspectos y resistivas en otros.

No pocos analistas señalan síntomas que hacen al decaimiento del liderazgo mundial de EEUU '...Está ahora claro que la crisis económica global será profunda y prolongada, y que tendrá consecuencias geopolíticas de gran alcance. El largo movimiento hacia la liberalización de los mercados se ha detenido, y un nuevo período de intervención estatal, regulación e intervencionismo subyacente ha comenzado. La popularidad del modelo económico estadounidense está menguando...' (2); y también en el campo militar '...Los cimientos de la dominación militar de EEUU están erosionándose. Por ello Washington debería buscar nuevas fuentes de superioridad militar y una gran estrategia mas modesta.' (3).

Internamente, una parte de los principales grupos conservadores con poder de influencia y decisión se resisten a la transición, buscando recuperar el liderazgo mundial estadounidense, en base a la superioridad militar. Otros grupos de poder en oposición a los anteriores, sostienen que la detención del decaimiento debe hacerse siguiendo el proceso hacia el nuevo rol de EEUU como una gran nación, pero parte del mundo no polar, donde el multilateralismo es esencial para interaccionar.

Sin embargo, en esta relación de fuerzas, la supervivencia nacional y por ende la gobernabilidad están por encima de la fuerte confrontación interna que existe en el gobierno, entre los grupos concomitantes con el complejo militar-industrial, los sectores conservadores, de la energía, parte de los republicanos por un lado, y aquellos de sectores financieros y otros afines con Obama, por otro. Es decir, el presidente tiene que maniobrar para articular su política exterior de conciliación con la guerreadora típica del Pentágono. Como resultado, se esboza una estrategia aparentemente caracterizada por dualidades, aunque efectiva. En su retórica, Obama muestra a su gobierno principalmente como demócrata y conciliador, pero al mismo tiempo tolera la subyacencia oculta del derecho por la fuerza. Las estrategias de George W. Bush eran mas fácilmente resolubles, ya que mostraban una sola faceta generalmente diabólica. Las estrategias de Obama resultan de tipo maquiavélica mucho mas peligrosas, 'Dios y el demonio' se constituyen en el mismo ente.

En esta situación, Obama cuenta con un período de gracia hasta que su imagen pierda credibilidad en el contexto mundial, durante el cual el tiempo debería correr a favor de EEUU y sus aliados.

En la actual configuración global con características no polares, EEUU define su liderazgo enmarcado en superar lo que los especialistas denominan 'problemas de acción colectiva', y para la secretaria de Estado Obstáculos para la Cooperación: '... el presidente Obama ha lanzado una nueva era de compromisos basada en intereses comunes, valores compartidos y respeto mutuo... Debemos avanzar en los intereses a través de la asociación, y promover valores universales a través del poder de nuestro ejemplo y la valorización de las personas. Así podemos forjar el consenso global requerido para derrotar las amenazas, conducir los peligros, y aprovechar las oportunidades del siglo XXI. América (EEUU) será siempre un líder mundial si permanecemos fieles a nuestros ideales y abrazamos las estrategias que requieren los tiempos. Ejerceremos el liderazgo Americano para construir asociaciones y resolver problemas que ninguna nación pueda resolver por sí sola... EEUU adoptará una postura mas flexible y pragmática con sus socios, no poniéndolos en la disyuntiva de 'con nosotros o contra nosotros... '

Sin embargo, la secretaria de Estado dejó también en claro que el liderazgo mundial no deja de tener un rol fundamental para la nueva administración '...la cuestión no es si EEUU puede o debe liderar, sino como liderará en el siglo XXI...' Y agregó : 'Las mismas fuerzas que componen nuestros problemas (interdependencia económica, fronteras permeables, la velocidad del movimiento de información, capitales, bienes y servicios, y población) también son parte de la solución. Y con mas Estados enfrentando desafíos comunes, EEUU tiene la oportunidad, y una profunda responsabilidad de ejercer el liderazgo Americano para resolver problemas en acuerdo con otros. Este es el corazón de la misión de América en el mundo actual... EEUU liderará induciendo mayor cooperación entre un gran número de actores y reduciendo la competencia... y avanzará en sus intereses uniendo diversos socios alrededor de conveniencias comunes... Pero no todos en el mundo desean nuestro bien o comparten nuestros valores e intereses. Y algunos buscarán activamente socavar nuestros esfuerzos. En estos casos, nuestros socios pueden formar coaliciones de poder para acotar o detener esas acciones negativas. Y para estos enemigos nuestro enfoque de la diplomacia y el desarrollo no es una alternativa a nuestro arsenal de seguridad nacional. Nuestro deseo para el diálogo no es un signo de debilidad. No vacilaremos en defender a nuestros amigos, sus intereses, y por sobre todo, defender vigorosamente a nuestra gente y cuando sea necesario con la fuerza militar mayor del mundo...'

Hillary Clinton afirmó que construir la arquitectura de cooperación global requiere de herramientas como el Poder Inteligente: '...El poder inteligente significa el uso de la inteligencia por todos los medios disponibles. Lo cual incluye nuestra habilidad para acordar y conectar; nuestra fuerza económica y militar; nuestra capacidad empresaria y de innovación; y la habilidad y credibilidad de nuestro nuevo presidente y su equipo. Y también la aplicación del antiguo sentido común para hacer política como una mezcla de principios y pragmatismo.' (1)

En los 70's, EEUU tuvo una fuerte influencia sobre América Latina que se tradujo en la oleada de dictaduras militares con la doctrina de seguridad nacional. La influencia continuó en los 80's, con las aperturas generalizadas a elecciones democráticas (proyecto Democracia) con reformas constitucionales liberales, apropiadas al modelo socio-económico que se instalaría en los 90's, según el Consenso de Washington. A principios del siglo XXI, tal fue el saqueo y abuso del norte sobre los pueblos latinoamericanos que generaron en la región importantes reacciones locales de resistencia con características ideológicas propias, tendientes hacia la socialización y con cierto carácter de autodeterminación nacional y al mismo tiempo de integración regional. Si bien algunos gobiernos, manteniendo una política exterior no tan cercana a Washington continuaron con el liberalismo económico en varias áreas (como exportaciones agrícolas de soja transgénica, biocombustibles, minería y forestal). Sin embargo, el liderazgo estadounidense en la mayor parte de la región comenzó a disminuir significativamente.

Uno de los signos de pérdida de influencia de Washington es la Cumbre de las Américas. En la primera en 1994, durante el gobierno de Bill Clinton en EEUU, los países subscribieron una declaración de mutuo compromiso para mantener democracias representativas, negociando un área única de libre comercio continental (ALCA). En la segunda (1998) el compromiso ya había comenzado a debilitarse, cuando Brasil comenzó a mostrar mayor interés en un mercado común regional. En la quinta Cumbre, en Argentina (2005), el naufragio definitivo del ALCA puso fin a la amenaza que representaba para los pueblos con economías no industrializadas, la asimetría de abrir libremente sus mercados al norte. Los presidentes de Venezuela y Argentina tuvieron un papel destacado al respecto. La quinta Cumbre, en Trinidad y Tobago (2009) marcó el fin del proyecto original de un Sistema Inter-americano: una red abierta y estable de democracias con libre comercio lideradas por EEUU. Este sistema, hubiera profundizado en América Latina otra brutal exacción de riquezas a la medida de los intereses del norte, como históricamente ocurrió y es mostrado en el libro de Eduardo Galeano, obsequiado a Obama por Chávez. Venezuela y algunos de los miembros del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas) no firmaron el comunicado final de la Cumbre, que intentaba servir al gobierno de Obama como punta de lanza para un plan de acción que reviviera un nuevo sistema inter-americano.

El crecimiento de la influencia de Venezuela en los países de la región con su discurso que EEUU llama 'anti-americano', y que pone en evidencia las tradicionales operaciones militares y encubiertas del Pentágono, son algunas de las causas para que uno de los blancos de la infaltable 'demonización' sea Chávez y sus aliados, que además es permanentemente asociado con las nuevas amenazas del narco-terrorismo internacional, figura funcional al Departamento de Estado y necesaria para el Pentágono. Hasta el golpe de Estado en Honduras fue utilizado por los operadores de Washington en la guerra política desatada contra la línea Venezuela. Ray Walser especialista en América Latina de la conservadora Fundación Heritage (4), acusó a Chávez y sus aliados de utilizar el desplazamiento del presidente de Honduras para planificar un avance de su modelo de democracia autoritaria y anti-americanista, que promueve el populismo radical sobre las ideas e ideales de la democracia liberal americana. Por su parte, el ex secretario de Estado adjunto para Asuntos Hemisféricos bajo la presidencia de George W. Bush, Roger Noriega (5), expresó: '...el reciente desplazamiento del presidente Zelaya trae a luz el problema de la emergencia del 'caudillismo' del siglo XXI, (un nuevo cuño de hombres fuertes que atropella la democracia apoyados por el líder venezolano Hugo Chávez). Sin embargo Honduras se está moviendo y el conflicto no es del todo sobre Zelaya. Una mayoría en el país no cuestiona su salida, y está ferozmente unida para resistir las intimidaciones de Chávez. Según como se resuelva este tema (y la postura de EEUU) determinará si el hombre fuerte ha alcanzado su 'marca de agua' o si la democracia representativa tiene chance en las Américas...'

Pero el impacto en América Latina del golpe, fue mas claramente explicado según la visión de José Herrera, en una publicación del 'think tank' ultraliberal FAES (6) cuyo presidente es José María Aznar: '...Lo que se ha puesto en juego en Honduras en particular, y América Latina en general, no es el regreso de los golpes militares, sino el futuro de la democracia y la libertad...La salida de Zelaya ha supuesto el primer retroceso importante para los intereses de Hugo Chávez. Por primera vez, las instituciones de un país han dado la espalda a un líder populista y han salido en defensa de la democracia... Se ha evitado el vaciamiento de la democracia liberal... La crisis institucional en Honduras ha sido calificada por algunas personas como golpe de Estado y por otras como destitución realizada en cumplimiento de la Constitución. Ya sea una cosa o la otra, resulta evidente que América Latina se ha convertido en el principal tablero de batalla mundial entre el populismo radical y la democracia liberal.'

Es decir, Latinoamérica es casi la única región en el mundo donde se están confrontando efectivamente los intereses de los pueblos, frente a la ideología del liberalismo económico que beneficia los intereses del gran capital, y que aún sigue latente y adaptada detrás de lo que denominan democracias liberales.

Indicios de la no polaridad mundial se pueden observar por ejemplo en el caso de Irán, que ha adquirido suficiente concentración de poder como para ejercer influencia en varios países de la región, y donde EEUU no puede manejar la relación solo. En América Latina, la situación para EEUU tiende a llegar a ser similar con el ALBA.

De modo que con la nueva estrategia del Poder Inteligente y el consenso global, Obama deberá mostrar un bajo perfil, sin apoyo evidente al régimen de facto en Honduras. Sin embargo frente a los hechos consumados del golpe, que ha sido y es promovido (y por tanto 'oxigenado') por un sector reaccionario y militarista del gobierno y el poder estadounidense, (lo que se observa en que la base estadounidense de Soto Cano está funcionando implícitamente como si fuera un reaseguro militar para el régimen golpista), el presidente Obama articula una estrategia de 'dilación', con una negociación que puso en pié de igualdad a los golpistas, y que estaba condenada de antemano al fracaso al no haber sanciones internacionales fuertes, como un cierre permanente de fronteras y un bloqueo integral. Y además sosteniendo enfáticamente que no es conveniente el regreso de Zelaya a su país, quién por su parte había aceptado los puntos propuestos por el mediador, Oscar Arias, a pesar de que retornaría totalmente condicionado y casi sin poder de decisión como presidente. Aún así, los golpistas rechazaron la mediación, porque el punto crítico era en realidad el mismo ingreso de Zelaya al país, ya que podría producirles revueltas populares incontrolables. Una lectura similar aunque opuesta parece tener Zelaya, que con su proximidad a la frontera hondureña busca concentrar al pueblo que resiste al golpe, para intentar reingresar apoyado por una multitud y la movilización popular.

De cualquier forma, el golpe beneficia a EEUU, independientemente de cuanto tiempo el gobierno de facto logre sostenerse y ser reconocido (además de Israel), por los aliados de Washington como Colombia o Panamá. Ya que por una parte, desacelera la pérdida de influencia de Washington y crea las condiciones para un próximo gobierno pro-estadounidense en Honduras. Y por otra, reactiva en la región las guerras políticas de los grupos reaccionarios alineados ideológicamente con las democracias liberales de mercado. A lo cual se suma el afianzamiento del enclave militar estadounidense en Honduras y el traslado del enclave de Ecuador, no hacia Perú, sino que multiplicado por cinco se lo despliega en la región fronteriza de Colombia con Venezuela.

Ante el estancamiento de liderazgo político-ideológico y económico de EEUU a costa de la creciente influencia de actores locales, reunidos en grupos regionales de países (como el ALBA) y en organizaciones, y el surgimiento de Brasil como potencia emergente (junto con China, India y Rusia), el golpe de Estado en Honduras vuelve a 'marcar el territorio' y no esta excluido de la nueva estrategia 'híbrida' estadounidense en relaciones internacionales. Sienta un precedente para potenciales desestabilizaciones y golpes en países como Guatemala, Paraguay, Bolivia, Nicaragua, y El Salvador, y se enmarca en la probabilidad de un progresivo giro hacia la derecha en los próximos gobiernos de Brasil, Argentina, Uruguay y Chile con democracias liberales de mercado.

Históricamente los Imperios, en los períodos que perciben síntomas de decaimiento es cuando muestran sus peores facetas. De modo que es de esperar que EEUU buscando recuperar parte de su supremacía global, intente retomar vigorosamente la iniciativa en Africa y América Latina en la próxima década. Una mala noticia para los pueblos, pero también un nuevo y gran desafío...

Notas:

1) Hillary Clinton, discurso en el CFR (Council on Foreign Relations), 15 de Julio de 2009.
2) Roger C. Altman, 'Further Geopolitical Consequences of the Financial Crisis', Foreign Affairs, July/August 2009 (R. C. Altman es presidente y CEO de Evercore Partners. Fue Secretario Adjunto del Tesoro de EEUU en 1993_94).
3) Andrew F. Krepinevich Jr., 'The Eroding Foundations of American Power', Foreign Affairs, July/August 2009 (A.F. Krepinevich Jr. es presidente del Center for Strategic and Budgetary Assessments).
4) Ray Walser, 'Crisis in Honduras: A Diplomatic Balancing Act for the United States', www.heritage.org, July 7, 2009
5) Roger F. Noriega, 'Opposition to or Engagement with Latin American Leftists?', Albert Einstein Institution, July 13, 2009
6) José Herrera, '¿Golpe o destitución? El futuro de la democracia en Honduras', Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), Julio 2009



Chichicaste. El Salvador







Tags: USA, Washington, multilateralismo, Estrategia Imperialista, Honduras

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