Jueves, 19 de noviembre de 2009


Un día de esos que no tienen fecha, un amigo de la universidad que había estudiado en la escuela de música (conservatorio nacional) pues viene y se anima a traer su guitarra para enseñarme alguna que otra técnica para que aprendiera a mover los demos alrededor de las cuerdas de la guitarra vieja que yo poseía.
Ni mas ni menos mi amigo comenzó a darme clases de guitarra clásica, lo cual, considero, es de por si, un ejercicio no solo musical si no un ejercicio de concentración que blanquea completamente la mente mientras fluyen los sonidos del diafragma de madera.

Años después, en el auditorio de la Universidad Nacional, Miguel Mármol, recibimos la visita de uno de los 12 discípulos de Mangore, uno de los compañeros de la AGEUS, que había organizado la visita de para que hablara del legado musical de este gran compositor, pidió que tocara alguna pieza compuesta por su antiguo maestro, desafortunadamente, la guitarra no era ni la apropiada para este tipo de música. El discípulo de Mangore manifestó que la guitarra no era adecuada, sin embargo a petición de los estudiantes de la Nacional, no tuvo mas remedio que aceptar el reto. Tomó la guitarra, la afinó de forma rápida y toco una pieza de Mangore. No diré el nombre del alumno, quedara para aquellos viejos estudiantes de la Nacional recordar la ocasión. Supongo que después de esto, muchos se animaron a tomar clases de guitarra.
Si tan solo ellos practicarán y dieran conciertos en las plazas para dar a conocer la música, en los pueblos de nuestro país sería apreciado, pues no todo el mundo lo conoce. Mangore cayó en los sectores de las clases medias que para mal de nuestro país emulan lo que viene del exterior y para pena nuestra ni lo hacen muy bien que digamos, perdón a los amigos, artistas nacionales.
Si en realidad quieren elevar el recuerdo de Mangore, los discípulos nuevos y antiguos deben empezar a dar conciertos gratuitos al aire libre para celebrar la estadía de uno de los grandes músicos que vivió y finalmente dejo su vida en El Salvador. Y no dejar ese legado solo a los sectores que se dicen “intelectuales” de clases altas y medias ya que la vibración de la guitarra no tiene dueño.

Les aseguro que mas de un campesino estaría interesado en aprender los métodos de la guitarra clásica, porque Mangore se identifica con el trópico y el tremolo de la cigarra que ruega en la noche.

Agradezco personalmente al señor Luis Mauricio Luna, por el trabajo de recopilación realizado para dar a conocer parte del legado de Mangore.

Escogí la tercera parte del Opus 3, por haberla escuchado antes en una guitarra inapropiadamente indispuesta para semejante labor  y, a pesar de eso, y no acostumbrada a que la agarraran con tanta destreza, respondió a los trémolos y arpegios que los dedos del maestro pudieron expresar al “domesticar” su rústica madera para que ésta hablara el lenguaje universal, para  atestiguar - fortuna nuestra – que las guitarras hablan en días que no tiene fecha ni lugar ni tiempo.




Chichicaste. El Salvador









Tags: El Salvador, Mangore, Música Clásica

Publicado por Tepez @ 12:48  | Videos - Documentales
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 22 de noviembre de 2009 | 20:32
La m?sica de Mangor? es hermosa, uno de los disc?pulos del Maestro fue el Dr Roberto Bracamonte (R.I.P), fue gracias a ?l que Mangor? se conoci? en Inglaterra y por ende a gran parte del mundo, pues ?l le dio copia de las partituras al virtuoso guitarrista ingl?s
John Williams. L?stimosamente no todas las personas conocen esta maravillosa m?sica. Todos debemos ser part?cipes para dar a conocer el arte, pero tambi?n el Estado en estos 20 a?os hizo lo suyo para evitar la difusi?n de toda expresi?n art?stica. Ojala que el cambio se de tambi?n en esta ?rea y se desconcentre de San Salvador y Santa Ana.
Erika Valencia.