Lunes, 25 de enero de 2010
Democracia ParticipativaLas supuestas “consultas populares”, tal como se acostumbra en estas sociedades y países capitalistas con remanentes feudales, noconstituyen un medio estratégico para medir la voluntad popular, nadamás para elegir diputados, alcaldes o presidentes. Se le ha consultado alguna vez a la población salvadoreña si está a gusto con el sistema devida impuesto por un ordenamiento jurídico contemplado en el marco dela Constitución? Si está satisfecha con el Sistema de Salud y el Educativo? Si tienen resueltos todos sus problemas de vivienda,alimentación y prestaciones sociales? Hasta hoy las encuestas señalanque las inmensas mayorías se pronuncian contra la falta de empleo, lainseguridad ciudadana, la corrupción y la poca voluntad del gobiernocentral y las autoridades locales para resolver los graves problemas.

Por Pocote.

Un nuevo tema ocupa en estos días a los “sesudos” analistas y decrépitos de las corrientes políticas: las supuestas reformas a algunos artículos pétreos de la Constitución de la República. Lo triste no es el debate o la discusión, sino la forma tan superficial y trivial de como se aborda una cuestión estratégica, pues se trata del ordenamiento jurídico del país y de la sociedad. Así, como esos vuelos rasantes tan pintorescos de las gaviotas sobre el oleaje, con tan breve tacto oceánico, tocan estos aspectos quienes en privilegio o en audacia se hacen llamar “constitucionalistas” o "expertos en la materia".

No creo que ninguno esté falto de capacidad interpretativa, pero estoy seguro de que muy pocos la utilizan para descender de la superficie hacia el profundo contenido o de las aspiraciones más sentidas de la población. No se trata de hablar sandeces o tonterías, como ciertamente acostumbra Gloria Salguero, por ejemplo; o de repetir trivialidades, como loro en estaca que "el pueblo salvadoreño ha manifestado en distintas ocasiones su aspiración a vivir en democracia, en libertad", como dice el señor Francisco Merino. Sus apreciaciones tan ligeras como superficiales tienen su punto de partida en las elecciones, recurso amañado para mantener engañada a la población. Esta dimensión, ni tan discreta ni pudorosa pero sí hipócrita, pertenece a profesionales de la política, siempre vividores del presupuesto nacional.

Las supuestas “consultas populares”, tal como se acostumbra en estas sociedades y países capitalistas con remanentes feudales, no constituyen un medio estratégico para medir la voluntad popular, nada más para elegir diputados, alcaldes o presidentes. Se le ha consultado alguna vez a la población salvadoreña si está a gusto con el sistema de vida impuesto por un ordenamiento jurídico contemplado en el marco de la Constitución? Si está satisfecha con el Sistema de Salud y el Educativo? Si tienen resueltos todos sus problemas de vivienda, alimentación y prestaciones sociales? Hasta hoy las encuestas señalan que las inmensas mayorías se pronuncian contra la falta de empleo, la inseguridad ciudadana, la corrupción y la poca voluntad del gobierno central y las autoridades locales para resolver los graves problemas.

Esas son encuestas patrocinadas por partidos políticos, medios de difusión o universidades; son tímidas exploraciones, pero sondeos esclarecedores; fotografías de un momento o espacio determinado, pero vistiéndola de fantasía, endomingándola de adjetivos y verbos en procesión espectacular. Nosotros hablamos de un referéndum o un plebiscito dónde se le pregunte a los salvadoreños los grandes temas, dónde se manifieste a favor o en contra de una reforma constitucional, como se pretendía hacer en Honduras; pero como se le teme al soberano, los grupos oligárquicos que tanto hablan de democracia y Estado de Derecho, cuando ven amenazados sus intereses económicos, simplemente acuden al expediente tradicional del golpe militar “para reparar los daños a la nación”.

La población salvadoreña está secuestrada por políticos sin escrúpulos, personas que no alcanzan prestigio ni autoridad suficientes para erigirse en orientadores o mentores de normas básicas para la convivencia ciudadana, mucho menos para sensibilizar sobre problemas esenciales que nos afectan a todos. Y no hago distingos entre don Orlando Arévalo, Guillermo Gallegos, Horacio Ríos, Ronal Umaña, Rodolfo Parker, Gloria Salguero o Donato Vaquerano. Todos son ratas del mismo piñal. Sin embargo, todos se empeñan en ser redentores, en los ungidos y llamados a “resolver las necesidades más sentidas de la población”, así como en la hora presente se atreven a hablar “en nombre del pueblo” y sentar una posición sobre lo bueno o lo malo para todos nosotros, los que con nuestros impuestos bendecimos su vida principesca.

Hace unos días, para citar otro caso, escuchamos a un político acusar a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de tomar partido a favor de los pandilleros, de defender sus derechos y, por el contrario, dejar indefensa a la ciudadanía. Pero para darle fuerza a sus pretendidos argumentos decía “No estamos defendiendo, lo reiteramos, a matones ni pandilleros; estamos sí, defendiendo al sector más promisorio de nuestra juventud, a la que esperamos ver en las aulas universitarias y no en el abandono o entregada al mundo de las drogas y las pandillas”. Una verdadera pieza teatral, un discurso de campaña política. De esas palabras que “tocan” el corazón de la gente y sirven tanto para la demagogia como para obtener curules en la Asamblea Legislativa.

Si este modelo económico, al menos el defendido y extendido por los nefastos regímenes areneros durante veinte años, fuera tan bueno y tan exitoso, entonces por qué existe tanta pobreza en El Salvador? Por qué no hay fuentes de trabajo y, por el contrario, se genera desintegración familiar con la migración constante de padres, madres e hijos hacia otros países en busca de mejores oportunidades de vida? Alguna vez estos políticos de marras habrán discutido o puesto en el tapete del debate estos temas que afectan el normal desarrollo de nuestro país? Son unos hipócritas y unos cínicos pues al justificar su bienestar (buenos salarios, vehículos, suficiente alimentación, salud y educación para sus hijos, vivienda y más) explican que “afrontamos problemas pero nuestro sistema de vida, la democracia y las libertades son lo mejor que tenemos”.

Se confunden en sus “postulados” con los pastores religiosos que hablan de un Reino de Dios en otras dimensiones, en la “vida eterna”; mientras aquí sus hijos mueren de diarrea, llenos de parásitos o padeciendo severa desnutrición. El paraíso hay que construirlo en esta tierra, si para ello debe modificarse la Constitución y todo el ordenamiento jurídico y de leyes, debe hacerse y no esperar “tiempos mejores” o que llegue el mensajero de otras dimensiones. Si tenemos más de dos millones de compatriotas viviendo y trabajando en Estados Unidos, no es porque es la voluntad divina o el desprecio por nuestra tierra o patria, para decirlo poéticamente. Es, sencillamente, porque este sistema, el modelo de sociedad neoliberal no permite la superación ni ofrece oportunidades para mujeres y hombres. Gloria Salguero puede hablar lo que quiera, justificar todas las atrocidades y groserías cometidas por su partido político en nombre de la democracia y las libertades públicas; pero la realidad nuestra es otra, muy distinta a la que ella ve a través de los vidrios polarizados de su mercedez benz.

No somos profetas del desastre ni agoreros, nada más medimos nuestras posibilidades y nos basamos en la realidad vivida diariamente. Cómo podemos hablar de los avances de la democracia y la pureza de nuestras leyes cuando en San Laureano y en San José Cortes, en Ciudad Delgado, sus habitantes no tienen agua potable y los niños languidecen en la desnutrición? Cómo nos atrevemos a descalificar el trabajo de los médicos cubanos distribuidos en diferentes partes del mundo, atendiendo a seres indefensos, cuando en este país siguen muriéndose niños por falta de alimentos y atención sanitaria? Si nuestro sistema económico es avanzado y equitativo, por qué existe esa enorme brecha entre una minoría privilegiada que lo tiene todo y una mayoría poblacional qué carece de todo? Estos son los grandes temas por discutir permanentemente, los que deben estar en la agenda del gobierno del Cambio, y no otros. De bonitas palabras y de discursos demagógicos estamos hartos, es hora de cambiar drásticamente el modelo económico y enrumbar el país por derroteros de verdadera felicidad y promoción social.


Tomado de El Trompudo



Chichicaste. El Salvador












Tags: El Salvador, Consulta Popular, Constitución, Democracia Participativa

Publicado por el_chichicaste @ 4:14  | Realidades
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Publicado por Invitado
Lunes, 25 de enero de 2010 | 10:21
?quienes reformaron la constitucion a su antojo? ARENA con ayuda del PCN y PDC

?quienes aprobaron la incostitucional dolarizacion? ARENA

ahora:

entonces porque si ustedes trataron la constitucion como un simple papel al que modificaban a su antonjo hoy se rasgan las vestiduras para "defenderla"
Publicado por Invitado
Martes, 26 de enero de 2010 | 10:19
Todo cambia, el pueblo tiene que hacerle sentir a esta estafa de presidente, que tiene que trabajar y administrar el estado en pro de las mayorias, ya basta de ser titere por los mismos oligarcas con diferente cara, este enano mental, no lo entiendo decia que no le temblaria el pulso con los malacates, ahora se arrastra con ellos, realmente estoy desconcertada con este HERMAFRODITA.....