Jueves, 29 de abril de 2010
Ley antiimigrante | ARIZONAAlgunos la califican ya como la Ley del Odio, otros, los más comprometidos con posiciones políticas, como el presidente Barack Obama, la definen tibiamente como “irresponsable”. El caso es que en el estado norteamericano de Arizona, fronterizo con México, su gobernadora, Janice Brewer, ratificó en las postrimerías del cuarto mes del año la ley SB1070 que criminaliza a los indocumentados. A partir de este 25 de abril último, perseguir, acosar y discriminar es la palabra de orden en Arizona contra todos aquellos que por su físico puedan parecer inmigrantes ilegales. Nada, que los uniformados han quedado facultados para solicitar identificación a todos aquellos que no sean rubios y de ojos azules y su biotipo responda al de los hispanos. No es casual que en la esencia de la nueva legislación el soporte racial haya quedado al desnudo.

Por Nidia Díaz

Algunos analistas consideran que tal decisión responde a un fin electorero toda vez que en épocas de crisis ciertos sectores de votantes vinculados con la ultraderecha y el racismo piensan que “la culpa del desempleo se achaca a los extraños, a los que llegan al país a quitarle el trabajo a los nacionales y a disfrutar de los servicios médicos y educativos a costa del dinero y los impuestos de los residentes”.

Nada más alejado de la realidad porque realmente esos millones de indocumentados que penetran las fronteras estadounidenses a riesgo de sus propias vidas, lo hacen en la mayor parte de los casos para realizar aquellos trabajos que los nacionales no asumen por mal remunerados o, sencillamente, porque son faenas que se realizan en épocas de cosechas. Sobre todo llegan y eso no puede ocultarse porque el modelo neoliberal impuesto en sus países de origen los excluye del sector productivo por carecer de calificación o porque sencillamente, quedan desempleados como consecuencia de las políticas de shock y de achicamiento del Estado. A esto se suma la eterna propaganda que presenta a Estados Unidos como el paraíso, tal y como se refleja en los medios de prensa.

Por supuesto que la nueva legislación levantó ronchas en el Ejecutivo mexicano que la ha denunciado, según los medios de prensa. De acuerdo con esas fuentes el presidente Felipe Calderón ha expresado que “constituye un obstáculo para la solución de los problemas comunes en la zona fronteriza”.
Con palabras similares, la canciller Patricia Espinosa no sólo condenó el hecho sino que advirtió que su Gobierno “utilizará
todos los medios disponibles para apoyar a los mexicanos ante los efectos de la nueva ley, la más dura contra la migración ilegal que se haya adoptado en Estados Unidos”. Asimismo se han manifestado organizaciones de derechos humanos y civiles y asociaciones de inmigrantes las cuales argumentan que tal criminalización fragiliza la existencia misma de los hispanos en territorio estadounidense, pues quedan a merced de los uniformados y de sus conocidos y brutales métodos en la identificación de los indocumentados, en lo que para ellos sean "sospechas razonables"..

Otros observadores apuntan a que la nueva ley en Arizona se levanta como pulseada de fuerza contra el Gobierno de Obama de cara a las legislativas de noviembre toda vez que el mandatario ha incumplido sus promesas de campañas, aquellas que en el tema migratorio levantó como bandera de justicia y con ello se granjeó el voto de los hispanos.

El entonces candidato demócrata prometió que en su primer año de mandato, de llegar a la Casa Blanca, promovería con aspiraciones de éxito una ley de inmigración que le diera posibilidad a los indocumentados a legalizar su status dentro del territorio norteamericano. Con promesas de este corte se alzó con la victoria y llegó en el 2008 a la Casa Blanca.
Nada más lejano de la realidad. Obama lleva dos años en el Gobierno y lo más que se le ha escuchado y, en este caso al referirse a la legislación aprobada en Arizona es que “es errada” y que “el Gobierno federal debe aplicar una reforma migratoria a nivel nacional, a riesgo de dejar abiertas las puertas a la irresponsabilidad ajena”.

Palabras pues cuando los periodistas indagaron por las prioridades de la Administración, el tema quedó ausente y, en su lugar, Robert Gibbs, el secretario de Prensa fue clarísimo al decir que “las mayores prioridades después de alcanzada la reforma de salud, estaban dirigidas a las regulaciones financieras, la energía y el financiamiento de las campañas políticas”.

Al menos Gibas fue franco: "No basta con que el presidente quiera hacer algo, explicó, necesita un fuerte apoyo de demócratas y republicanos.” Apoyo que, obviamente, no tiene.

Mientras tanto, el Fondo Legal de Defensa y Educación mexicano-estadounidense que está dispuesto a oponerse a la Ley de Arizona en los tribunales, argumenta que la legislación de marras lanza a ese estado norteamericano a una espiral de temor permanente, desconfianza entre la comunidad, un aumento en el delito y costosas litigaciones, con repercusiones a nivel nacional.

Simulaciones, dejar hacer, confrontaciones al interior del poder entre la derecha y la ultraderecha, poner en crisis a los demócratas llevando a Obama contra las cuerdas son ingredientes del tema migratorio que como todos los que conciernen a la política imperial está sesgado, responde a la doble moral que caracteriza a los que detentan el gobierno y el poder,—que no siempre son los mismos—ya que mientras se lanzan con todo contra los indocumentados salvadoreños, mexicanos, guatemaltecos, latinoamericanos en general, expulsados por la miseria de su tierra de origen, abren las puertas a una emigración “política” que estimulan como parte de la campaña de descrédito que llevan adelante contra los gobiernos revolucionarios y nacionalistas del continente.

Para esos que “emigran” por ser “perseguidos” de “regímenes dictatoriales” el tema indocumentado no existe. En el caso de los cubanos los ampara la llamada Ley de Ajuste y en el de los criminales y ladrones que en bandadas comienzan a llegar a Miami desde Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua, para citar sólo algunos, todo está en regla. Para ellos no hay ni habrá persecución, ni acoso, ni discriminación. Así de falsa es la justicia estadounidense ya sea en Arizona o en la Florida.


Tomado de Granma Internacional



Chichicaste. El Salvador











Tags: Estados Unidos, Arizona, ley anti_inmigrante

Publicado por Tepez @ 2:19  | Panorama Internacional
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Publicado por Invitado
Jueves, 29 de abril de 2010 | 17:37
Compas, pongan este video en su articulo. Ayudar? a comprender a uno de los congresistas estatales que firmo esta ley.

Se trata de un negrito salvadoreno, hijo de migrantes.

http://www.youtube.com/watch?v=6567Ab4en3o


Saludos,

Zope