Martes, 14 de diciembre de 2010

EspejoEl neoliberalismo utiliz? el potencial revolucionario de las culturas introduci?ndolo h?bilmente en la confrontaci?n capitalista, y ahora que no tiene ?enemigo? al frente vistiendo a la ideolog?a de consumo como la cultura de ?la aldea global?, en su nombre ha desatado guerras y justifica la desigualdad social, y bajo el pretexto de la defensa de esta cultura que promueve el disfrute individual de los espacios sociales, que exacerba el consumo y en los hechos es contrar?a a cualquier otra forma de cultura, es como el paradigma neoliberal esgrime su erosi?n de la concepci?n de Estado-Naci?n desconociendo su papel como espacio del pacto social de lo pueblos tanto en el comunismo como en el capitalismo, de hecho, en el discurso se coloca como la ideolog?a de la no ideolog?a, la ideolog?a del consumo.

Por Francisco Morales Zepeda

La construcci?n de la identidad para M?xico y Canad? signific? en el siglo XX, el reconocimiento de las distintas culturas que han conformado sus mosaicos nacionales, para que este reconocimiento llegara, bajo la idea de plenos derechos, ha debido primero generarse un desgaste de las ideas que sostuvieron al concepto de Estado-Naci?n en los siglo XIX y XX.

En el siglo XIX se conceb?a a las naciones como una unidad estable con un territorio y una lengua, que bajo la idea imperante del liberalismo econ?mico deb?a basar su crecimiento en el comercio que asegurara la unidad nacional bajo la homogeneidad de las instituciones del Estado-Naci?n y para la protecci?n de la libre empresa.

Para la primera mitad siglo XX el concepto de Estado-Naci?n fue alterado por la crisis estructural del capitalismo. Como soluci?n a esta crisis (1929), se plante? un modelo de Estado-Naci?n interventor basando la fortaleza del capitalismo en el impulso a la sociedad de consumo de Keynes. Con el modelo econ?mico de Keynes se inaugur? la idea de un Estado que combinara la existencia del consumo y el beneficio social de la seguridad laboral, la educaci?n y la salud, bajo principios anticomunista, se hecho mano de toda una maquinaria publicitaria que pusiera de moda la compra a cr?dito y la masificaci?n de la producci?n, al tiempo que se fortalece la idea de identidad nacional como una forma de protecci?n de los mercados y una condici?n indivisible con la formaci?n de la sociedad.

A mediados de la segunda mitad del siglo XX, el modelo Keynesiano sufre los embates de una realidad capitalista basada en la corporaci?n trasnacional, ya no bastaba la adecuaci?n de estas empresas a los aranceles nacionales, hab?a que adecuar la naci?n a la empresa, para ello se erosion? el concepto de Estado-Naci?n, este modelo se denomina Neoliberalismo.

En el Neoliberalismo se habla nuevamente de la no intervenci?n del estado en la econom?a y la libre empresa, en la explotaci?n de los espacios p?blicos para el beneficio comercial y la privatizaci?n a gran escala de las empresas nacionales que comienza a mediados de los ochenta y se incrementa con la desaparici?n del llamado ?comunismo real? de la URSS, generando con ello la acumulaci?n de capital necesario para la expansi?n de los mercados.

Paralelo a este discurso y para fortalecer a este modelo, se implement? en el terreno de la confrontaci?n de occidente frente al comunismo sovi?tico en la d?cada de los ochenta en Afganist?n la idea de que el Estado-Naci?n desconoce a las culturas que lo conforman, y que s?lo la libre empresa desatando estas diversidades podr?a, por el peso especifico de cada cultura, darle un lugar en el concierto de la ?aldea global?.

De esta forma el neoliberalismo utiliz? el potencial revolucionario de las culturas introduci?ndolo h?bilmente en la confrontaci?n capitalista, y ahora que no tiene ?enemigo? al frente vistiendo a la ideolog?a de consumo como la cultura de ?la aldea global?, en su nombre ha desatado guerras y justifica la desigualdad social, y bajo el pretexto de la defensa de esta cultura que promueve el disfrute individual de los espacios sociales, que exacerba el consumo y en los hechos es contrar?a a cualquier otra forma de cultura, es como el paradigma neoliberal esgrime su erosi?n de la concepci?n de Estado-Naci?n desconociendo su papel como espacio del pacto social de lo pueblos tanto en el comunismo como en el capitalismo, de hecho, en el discurso se coloca como la ideolog?a de la no ideolog?a, la ideolog?a del consumo.

El amo de los espejos: La ideolog?a de consumo

El consumo generada como una estrategia de recuperaci?n del capitalismo en el siglo XX bajo la teor?a de Keynes y aplicada por Roosvelt en el programa Norteamericano denominado New Deal, aseguro no solo la recuperaci?n sino la reedici?n de la expansi?n capitalista.

La ideolog?a de consumo reeditada por el capitalismo Neoliberal ha transitado del marco de presentaci?n de los objetos de consumo a fin del consumo como objeto, la publicidad en nuestros d?as, se rige por la estandarizaci?n de los criterios y pautas de conducta social, para Jean Baudrillard: ?La publicidad constituye, en bloque un mundo in?til, inesencial. Una connotaci?n pura. No se encuentra presente en absoluto en la producci?n y en la pr?ctica directa de las cosas, y sin embargo tiene cabida ?ntegramente en el sistema de los objetos, no s?lo porque trata del consumo sino porque se convierte en objeto de consumo. Hay que distinguir esta doble determinaci?n: es discurso acerca del objeto y objeto ella misma. Y en su calidad de discurso in?til, inesencial, se vuelve consumible como objeto cultural?[1].

A trav?s de la ideolog?a de consumo la publicidad se relaciona con los niveles sociales y la capacidad de consumo de marcas y etiquetas que se convierten en una medida de los est?ndares de vida de las personas, ?En el marco de la sociedad de consumo, la noci?n de status, como criterio de determinaci?n del ser social, tiende cada vez m?s a simplificarse y a coincidir con el standing?.[2]

El consumo nos refiere un mundo id?lico, en donde el consumidor, que ya no el ser humano, no tiene que moverse de casa para recibir los placeres del consumo, en donde toda la producci?n esta guiada para su satisfacci?n, desmantelando la noci?n de colectividad de la sociedad y la influencia de las culturas regionales.

?El precio que paga el pueblo por los ??xitos? del capitalismo ocurre con la disoluci?n de las asociaciones humanas, la p?rdida de la solidaridad, la indiferencia entre personas, la violencia, la soledad... y una sensaci?n de perdida de funci?n y prop?sito?[3].

La ideolog?a de consumo es un fen?meno que refleja el sentido de la sociedad capitalista actual, promociona estereotipos, que suplen necesidades, definiciones est?ticas con criterios homog?neos, que niegan en todo momento la interacci?n de las culturas, al ser principio de la apertura en la mercados de consumo la estandarizaci?n de las necesidades por lo cual la ideolog?a de consumo juega el papel de un amo de los espejos, quien contrar?o a lo que se pensara, no refleja la imagen de la sociedad, sino de los consorcios comerciales que controlan estos estereotipos y que han forjado un estructura cultural, que homog?nea las necesidades sociales.

Esta realidad nos coloca ante una encrucijada, la construcci?n de la identidad en nuestros pa?ses como una forma de defensa de los mercados de consumo o la identidad como un escenario en donde interact?an las culturas que conforman a nuestras naciones, en donde la memoria juega un papel fundamental ante la agresi?n cultural que significa la ideolog?a de consumo.

?El recuerdo colectivo es fundamental para la integridad e identidad de una comunidad. No es s?lo que ?quien controla el pasado controla el futuro?, sino que quien controla el pasado controla quienes somos?[4]

Para acercarnos al concepto de cultura

Pero, ?cu?l es el juego que la ideolog?a de consumo da a las culturas en el libre mercado?, ?qu? consecuencias cotidianas conlleva a nuestras realidades nacionales y al futuro cultural de nuestros pueblos? ?Qu? consecuencias tiene en la construcci?n de nuestra identidad?.

Para dar respuesta a estas preguntas debemos evocar el papel que juega la cultura en la conformaci?n de la identidad de los pueblos y la importancia que tiene el Estado-Naci?n en la conformaci?n de las mismas o mejor dicho, c?mo el Estado-Naci?n debe adecuarse a la existencia de las culturas.

La cultura, estudiada de forma reveladora por la psicolog?a en voz de L. S. Vygotsky[5] a principios del siglo XX, la ha destacado como el escenario donde se definen el desarrollo de la conciencia y con ella la evoluci?n humana, de ah? la importancia que reviste el preservar a las culturas como base de nuestro perpetuidad como especie humana y la construcci?n de nuestra identidad.

A partir de los estudios de Vygotsky, Jerome Bruner llega a una definici?n de cultura que comparto, ?La cultura da forma a la mente, que nos aporta la caja de herramientas a trav?s de la cual constituimos no solo nuestros mundos sino nuestras propias concepciones de nosotros mismos y nuestro poder? [6]

De esta forma podemos entender el impacto que tiene la cultura en la conformaci?n de la identidad nacional y con ella la necesidad de que el Estado-Naci?n en crisis retome el rumbo no solo el reconocimiento multicultural de los pueblos, tambi?n el papel que juegan en la direcci?n del propio Estado-Naci?n.

La construcci?n de la Identidad

?Qu? tienen en com?n sociedades como la canadiense y la mexicana?, ?En qu? punto convergen?, podr?amos responder que a partir del tratado de libre comercio en Am?rica del Norte (TLC), estas dos naciones son socios comerciales y a su vez vecinos de los Estados Unidos, es verdad, e incluso, en el momento actual a?adir?an algunos que tienen un reto frente al terrorismo, estas respuestas se sit?an en el plano de la relaciones econ?micas, y las preguntas siguen en pie.

Canad? y M?xico, para continuar con la respuesta a las preguntas del p?rrafo anterior, tienen en com?n y convergen en un reto en el siglo que reci?n nos convoca, la construcci?n de la identidad, identidad que para ambas naciones significa la aceptaci?n multicultural de nuestros pueblos, cuyo eje de encuentro no puede ser ?nicamente las agresiones de los Estados Unidos en el siglo XIX.

En el caso de M?xico en el siglo XX el argumento totalizador de la tradici?n liberal que en el siglo XIX forj? ?Lo Mexicano? ha comenzado a fragmentarse bajo, la propuesta del movimiento ind?gena en la ultima d?cada del siglo pasado guiada por la exigencia de reconocimiento cultural y de autonom?a, fragmentaci?n que representa la ca?da de una identidad nacional basada en la un?polaridad del mestizaje, forjada con la conquista y las visiones de Estado-Naci?n aunado a la intervenci?n Norteamericana de 1845, fortalecida con el estado benefactor y negada por el disfrute individual del mercado en el neoliberalismo.

La resistencia a esta realidad de mercado ha significado en el siglo XXI para las culturas ind?genas mexicanas la exigencia de la aprobaci?n de la Ley ind?gena, cuya aceptaci?n result? en una ?Ley? que mantiene a las naciones ind?genas fuera de los espacios de decisi?n de la estructura de gobierno, por ello el proceso de paz en Chiapas est? estancado nuevamente.

Para los Canadienses, como naci?n que se han enfrentado a un realidad forjada en su origen de colonia de posici?n francesa y brit?nica, constituyen lo que han denominado una contradicci?n en el siglo XVIII y XIX, pues al darse estatus de cultura diferente a Qu?bec con los acuerdos de anexi?n a Inglaterra tras la guerra de siete a?os que perder?a Francia, se defin?a expl?citamente una realidad bicultural en esta colonia Inglesa y su permanencia por las condiciones posteriores, con la Revoluci?n Norteamericana de independencia y con ello el convertirse en el territorio de lo que hoy es Canad? en asilo de quienes se mantuvieron de lado de la corona inglesa.

Aun as?, Canad? es una realidad multicultural reciente, a pesar que la incorporaci?n de las ?Naciones Primeras? (Ind?genas) a la legislaci?n tiene sus antecedentes que datan de 1763 con la proclama real que defini? las relaciones entre los pueblos abor?genes y los no abor?genes y donde se defin?an como entidades pol?ticas aut?nomas bajo la protecci?n de la Corona y posteriormente el sistema de reservas y el acta ind?gena de 1876 con la cual se deterioraron la autoridad de los gobiernos tribales. Es hasta 1982, con el British North America Act documento base para la constituci?n canadiense, donde se da la autonom?a provincial basada en la diversidad regional; se logr? por las naciones primeras el reconocimiento de sus derechos al ser incluidos como un tercer nivel de gobierno y con ello el reconocimiento multicultural.

Estas formas de reconocimiento multicultural comenzaron a exigirse en los Estados Unidos a mediados del siglo XX con la legislaci?n antirracista y de derechos del voto negro, pero en este pa?s a diferencia de Canad?, las naciones ind?genas no se han incorporado como nivel de gobierno de ese pa?s, se mantienen en reservas, bajo el impacto permanente de la ideolog?a de consumo, fundamento esencial del modo de producci?n capitalista.

Podemos destacar que a finales del siglo pasado, la reivindicaci?n racial compenetrada en los movimientos culturales que representan a los pueblos, han impactado en la construcci?n de la identidad de M?xico y Canad?, modificando el significado que sostiene a este concepto, para dar una opci?n a las culturas que primero el liberalismo y posteriormente la globalizaci?n neoliberal, desconocen en aras de la hegemon?a de la ideolog?a de consumo.

Conclusi?n

En la cultura continuar? impactando el concepto de Estados-Naci?n, por ello ha de construirse una identidad que reconozca nuestra condici?n de naciones multiculturales y una legislaci?n que permita la interacci?n equilibrada en las responsabilidades y obligaciones entre estas culturas como una condici?n necesaria para avanzar.

Esta realidad multicultural y por tanto multinacional podr? ser una sorpresa para quienes conciben a la naci?n como un escenario exclusivo de los bloque comerciales de consumo, observando la realidad a trav?s de la mira de la ideolog?a de consumo y con ella una identidad subordinada a la estandarizaci?n capitalista, pero esta definici?n no satisface la construcci?n de una identidad para nuestros pa?ses, nuestra identidad no puede partir de la negaci?n de las constelaciones culturales que forman nuestro universo social.

Culiac?n, Sin, M?xico a 3 de octubre de 2001

Bibliograf?a

[1] Baudrillar Jean (1985). El sistema de los objetos, Editorial Siglo XXI: M?xico. p. 186

[2] Op Cit. p. 219

[3] Schiller I. Herbert (1993). Cultura S.A, la apropiaci?n corporativa de la expresi?n publica , UdG, M?xico, p. 47

[4] Middlenton, David (1989). Memoria Compartida, Editorial Paidos: Espa?a, p.

[5] Vygotsky, S.L (1979). El desarrollo de los Procesos Psicol?gicos Superiores Ed. Cr?tica: M?xico

6 Bruner, Jerome, Educaci?n puerta de la cultura, Editorial Visor, Espa?a, 1997.

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Tomado de Redes Institucionales


Chichicaste. El Salvador

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Tags: Realidades, Identidad Cultural, Ideologia Dominante, Capitalismo, Neoliberalismo, Consumo, Consumismo

Publicado por Tepez @ 21:56  | Pensamiento Cr?tico
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