Domingo, 22 de mayo de 2011




Marcelo Colussio


En el reciente informe 2011 ?Crimen y violencia en Centroam?rica. Un desaf?o para el desarrollo? , del Banco Mundial, puede leerse que ?El crimen y la violencia constituyen el problema clave para el desarrollo de los pa?ses centroamericanos. En tres pa?ses -El Salvador, Guatemala y Honduras- los ?ndices de crimen y violencia se encuentran entre los tres m?s altos de Am?rica Latina. En los dem?s pa?ses de la regi?n -Costa Rica, Nicaragua y Panam?- los niveles de crimen y violencia son significativamente menores, pero un aumento sostenido de los ?ndices de violencia en a?os recientes es motivo de preocupaci?n. Existen razones para ello. (?) ?Qu? hay detr?s del crimen y la violencia en Centroam?rica? Este informe presenta un an?lisis detallado de las tres causas principales de la violencia en la regi?n: el tr?fico de drogas, la violencia juvenil y las maras [pandillas] , y la disponibilidad de armas de fuego. Asimismo, examina la debilidad de las instituciones judiciales como un alto factor de riesgo frente a la expansi?n del crimen y la violencia generalizadas?.
En sinton?a con esto, el jefe del Comando Sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos, general Douglas Fraser, declar? recientemente luego de una visita a M?xico en el marco de la ?guerra al narcotr?fico? que se da en ese pa?s: ?El Tri?ngulo norte?o de Guatemala, El Salvador y Honduras es la zona m?s letal del mundo fuera de las zonas de guerras activas?. Sin dudas el istmo centroamericano no pasa por su mejor momento, y todo indica que su perspectiva de futuro no es muy promisoria: la potencia del Norte ha desplazado su frontera sur desde M?xico hacia Centroam?rica.

Como potencia global dominante, Estados Unidos no est? dispuesto a perder su sitial hegem?nico en el mundo. En estos momentos nada augura su pronta ca?da, pero como unidad nacional hace a?os que est? estancado en su crecimiento, y los escenarios a futuro le plantean interrogantes. Su empuje arrollador del siglo pasado se ha revertido, y la suma de problemas dom?sticos m?s las amenazas de los nuevos centros de poder que van logrando mayor protagonismo mundial (China como segunda econom?a, Uni?n Europea, los BRIC), ponen en alerta a su clase dominante. Adem?s, la lucha feroz por recursos estrat?gicos (petr?leo, agua dulce, minerales vitales) transforma a muchos pa?ses en meros campos de batalla, donde sus poblaciones s?lo son peones de ese monstruoso tablero manejado por potencias.

Latinoam?rica, el natural traspatio de la Casa Blanca, su zona de influencia por excelencia, no puede perderse por nada del mundo en su l?gica hegem?nica global. De ah? el actual corrimiento de su frontera. Ahora la misma ya no est? en el r?o Bravo, con M?xico: ahora Centroam?rica pas? a formar parte vital de su geoestrategia continental, y su presencia militar comienza a crecer inquietantemente en esa regi?n.

?Suenan tambores de guerra para Centroam?rica, que a?n no termina de recuperarse de los terribles procesos b?licos intestinos de d?cadas atr?s? Lamentablemente: s?.

En realidad esta atribulada regi?n nunca ha conocido la paz. En todo caso Costa Rica vivi? durante buena parte del siglo XX sin guerras internas, llegando al punto de no tener fuerzas armadas regulares. Pero eso est? cambiando. Toda Centroam?rica ?sin duda, una de las regiones m?s pobres del mundo, con ?ndices no muy distintos a los del ?frica subsahariana? est? hoy virtualmente en guerra. Firmados los d?biles procesos de paz en a?os pasados (Nicaragua en 1990, cuando salen los sandinistas del poder, implicando eso tambi?n a Honduras, donde ten?an sus bases las fuerzas de la Contra; El Salvador en 1992; Guatemala en 1996), ning?n pa?s conoci? ni la paz, y mucho menos la recuperaci?n econ?mica (no digamos ya la prosperidad). Las guerras oficiales terminaron, pero el ?rea sigui? militarizada, violentada, con ?ndices de criminalidad incre?blemente altos, plagada de armas. Y adem?s, como caldo de cultivo de todo esto: tremendamente pobre, con desigualdades insultantes, poblaciones marginalizadas y j?venes sin futuro.

Analizado en detalle este panorama, puede verse que ese clima de violencia generalizado no es azaroso. La violencia es negocio para muchos; por supuesto, no para las grandes mayor?as, que son quienes siguen poniendo los muertos y heridos, est?n o no en guerra en t?rminos t?cnicos. Pero s? para los distintos grupos de poder: ?lites hist?ricamente dominantes ligadas a la agroexportaci?n, nuevas ?lites vinculadas a los negocios ?calientes? (crimen organizado, narcotr?fico, lavado de dinero) y, como siempre, la omnipresente ?Embajada?, representante de los intereses geoestrat?gicos de las grandes corporaciones.

Si bien Centroam?rica no representa un gran mercado para las multinacionales estadounidenses (s?lo el 1% de su comercio exterior), la zona tiene importancia vital en la estrategia de dominaci?n continental. La militarizaci?n en marcha as? lo indica.

Para decirlo con datos concretos: la presencia militar de Washington en Am?rica Central y el ?rea del Caribe est? creciendo a pasos agigantados, ampar?ndose en la siempre justificable ?lucha contra el crimen organizado y el narcotr?fico?, flagelos que ya parecen una nueva plaga b?blica.

El citado informe del Banco Mundial lo expresa claramente aportando datos; el Pent?gono pone en marcha los planes ad hoc: en Honduras mantiene la base a?rea Soto Cano, en Palmerola, contigua a la ciudad de Comayagua. La misma se utiliza para pr?cticas de radar y estaci?n, proporcionando apoyo para entrenamiento y misiones en helic?ptero que monitorean los cielos y aguas de la regi?n, con lo que juega un papel clave en las operaciones militares. Junto a ella, Washington reforzar? prontamente sus bases militares en la costa norte hondure?a, dado que en Islas de la Bah?a se abrir? un nuevo destacamento con el asesoramiento del Comando Sur. De hecho ese comando asesora otro enclave en el departamento de Gracias a Dios, fronterizo con Nicaragua, bajo el supuesto objetivo de combatir el narcotr?fico. Valga decir que Honduras, desde mediados del a?o 2009, se encuentra virtualmente bajo mano militar, m?s all? de la mascarada oficial de un gobierno elegido democr?ticamente, cuando el ej?rcito del pa?s sac? al entonces presidente constitucional Manuel Zelaya, disfrazado golpe de Estado que Estados Unidos apoy?.

En el vecino pa?s de El Salvador el Pent?gono mantiene la base militar Comalapa, utilizada para el monitoreo satelital y apoyo a las bases grandes como la de Manta, en Ecuador (desde donde se realiz? el operativo de ultra tecnolog?a contra Ra?l Reyes, el segundo jefe de las FARC, en Colombia, a inicios de 2008), con personal que tiene acceso a puertos, espacios a?reos e instalaciones de gobierno.

La desmilitarizada Costa Rica mantiene la Base Militar Liberia. La misma funciona como centro operativo durante negociaciones preliminares y confidenciales; y junto a ello, desde mediados del a?o 2010 el pa?s cuenta, a partir de un pedido constitucional, con la presencia de 7.000 marines y equipamiento de guerra de alta tecnolog?a (?hasta un submarino!), supuestamente para combatir el flagelo del narcotr?fico.

Guatemala, sin presencia militar estadounidense directa y asolada por el crimen organizado, ya tuvo un estado de excepci?n entre fines del 2010 e inicios del 2011, medida que m?s all? de la espectacularidad medi?tica, no condujo a ning?n avance real en el combate a la narcoactividad. Y ahora, con la reciente masacre de casi 30 campesinos en el departamento de Pet?n, lim?trofe con M?xico, vuelve a sufrir un estado de sitio (local, para la mencionada regi?n). Es decir: la declarada ingobernabilidad hace menester una presencia militar como reaseguro para el mantenimiento del orden. ?Marines a la vista quiz?? Como m?nimo, ya hay voces pidiendo el aumento del presupuesto militar nacional.

En Cuba, desde una eternidad, sobreviviendo incluso a la revoluci?n, sigue presente la base naval de Guant?namo. Ubicada a 64 km. de Santiago de Cuba, la segunda ciudad m?s importante del pa?s, y a 920 km. de la Habana, el destacamento militar abarca un ?rea de 117,6 km2., delimitando una l?nea de costa de 17,5 km. Nadie sabe a ciencia cierta qu? sucede all? dentro, pero las denuncias de tortura y tratos inhumanos sobran.

En Puerto Rico, si bien la base ubicada en Vieques se movi? hacia Texas y Florida en el a?o 2004, persisten muchas de las actividades de preparaci?n militar que se hicieron all? hist?ricamente, por lo que el pa?s no ha cesado de estar militarizado.

Siempre en aguas del Mar Caribe, en la isla de Aruba est? la base Reina Beatriz, y en Curazao la base militar Hatos, conocidas como FOL (Forward Operation Location), bases peque?as que sirven para monitoreo satelital y como apoyo para el control de vigilancia en las Antillas.

La militarizaci?n de la regi?n se completa por tierra con el escalamiento de operaciones castrenses que est? teniendo lugar en M?xico con una frontal guerra contra los carteles del narcotr?fico, a lo que se suma desde 1994, en el sure?o estado de Chiapas fronterizo con Guatemala, el despliegue sistem?tico de m?s de 40.000 soldados del ej?rcito mexicano con el objetivo de tener sitiada a la insurgencia del Ej?rcito Zapatista de Liberaci?n Nacional (EZLN). A lo que se agrega, por el sur de la regi?n, el Plan Colombia (hoy d?a rebautizado Plan Patriota), en la rep?blica de Colombia, lo que deja a Centroam?rica en el medio del fuego cruzado.

Adem?s de ello, los tambores de guerra tienen como otro elemento m?s la reactivaci?n de la IV Flota y convenios de patrullaje conjunto con las fuerzas armadas de los distintos pa?ses de la regi?n, todo lo cual agrega m?s militarizaci?n en el ?mbito mar?timo.

En conclusi?n: Centroam?rica, que desde que termin? sus guerras internas en la primera mitad de la d?cada de los 90 del pasado siglo nunca conoci? la verdadera paz, ahora atraviesa un per?odo de violencia cr?tica (la masacre y decapitaci?n de campesinos en Guatemala la semana pasada lo reafirma) que justifica la necesidad de m?s ?mano dura?, m?s armas para combatir a este flagelo del crimen organizado ?desatado?, m?s estados de sitio y verde olivo dominando la escena. Nos apuramos a decir que de ning?n modo la reciente masacre de Pet?n fue algo planificado por la estrategia imperial; hasta donde se sabe, se juegan all? disputas de territorio entre mafias. Pero lo importante es ver c?mo toda esta criminalidad violent?sima abona, en definitiva, la idea de ?Estados fallidos? (retru?cano inventado en las universidades de Estados Unidos), y la consecuente ?necesidad? de ir a salvarlos (para eso est?n las bases de la regi?n, y quiz? los futuros marines que seguir?n llegando).

?Ser? cierto que a la actual administraci?n de Washington le preocupa el narcotr?fico? Si hubiera un inter?s real por terminar con un problema de salud p?blica tan amplio como el consumo de drogas ilegales en su pa?s (los c?lculos m?s conservadores ubican en 15 millones la cifra de adictos en el territorio estadounidense), muy otras deber?an ser las iniciativas. Quemar sembrad?os de coca o de marihuana en las monta?as de Latinoam?rica o llenar de armamento sofisticado a las fuerzas armadas de los pa?ses al sur del R?o Bravo no baja el consumo de estupefacientes entre los j?venes de New York o Los ?ngeles. Adem?s, la tonelada diaria de droga que entra al pa?s por distintos puntos, ?no puede controlarse de fronteras para dentro? ?No hay distribuidores de todo ese producto en la tierra estadounidense? ?S?lo los morenitos criminales gustadores del narcocorrido o el reggaet?n son los ?malos de la pel?cula? en este asunto? ?Por qu? nunca se extradita alg?n criminal norteamericano a, por ejemplo, Colombia? ?Y s?lo en Centroam?rica hay narcolavado? Los para?sos fiscales, secretos, intocables, ?son tambi?n de latinoamericanos?

La violencia nunca puede combatirse eficazmente con m?s violencia. En otros t?rminos: ?por qu? se sigue militarizando un problema que no es militar? O bien el asunto est? mal encarado en t?rminos t?cnicos, o bien ?nos quedamos con esta segunda hip?tesis? hay otros intereses tras esta ?guerra a muerte? contra el narcotr?fico y el crimen organizado. Y junto a ello, ?ser? que le preocupa tanto a la Casa Blanca la proliferaci?n de ?maras? en los pa?ses del ?tri?ngulo del terror? de Guatemala, Honduras y El Salvador? ?Por qu? le preocupan tanto las bandas de malhechores en estos pa?ses? ?Qui?n dijo que los Estados de esas naciones son ?fallidos?? Cuando se trata de defender ciertos intereses, esos aparatos estatales no fallan. La idea de ?fallidos? es un engendro conceptual al servicio de futuras invasiones, as? de simple. Si ?fallan? hay que reemplazarlos. Ah? est?n, una vez m?s, los salvadores marines?

La lucha contra estos nuevos demonios que aterrorizan a Centroam?rica ?el narcotr?fico, el crimen organizado, las maras? permite a la geoestrategia de Estados Unidos estar donde quiere, cuando quiere y haciendo lo que quiere. Y, en realidad, ?qu? hace cuando desembarca en cualquiera de estos ?pobres pa?ses del Sur? productores de drogas il?citas? Cuida sus intereses hegem?nicos a sangre y fuego, intereses que no son, precisamente, la salud de sus ciudadanos sino los de sus gigantescas multinacionales. Si de la salud p?blica de su ciudadan?a se tratase, no invadir?a ni abrir?a bases militares en el extranjero, y en vez de soldados armados hasta los dientes en la misi?n salvadora? habr?a m?dicos y psic?logos en acci?n.

?Qu? busca la clase dominante estadounidense en Centroam?rica? 1) Recursos vitales (energ?ticos, agua dulce, minerales estrat?gicos, biodiversidad para la industria transg?nica), 2) posicionamiento militar cada vez m?s amplio en todo el orbe con lo que seguir controlando y teniendo a raya posibles alzamientos en su zona de influencia, y 3) movimiento en su econom?a interna con una formidable industria b?lica que no se detiene, y que obliga a fabulosas compras tanto en lo interno como por parte de los gobiernos de los Estados ?fallidos? en cuesti?n.

Complementando el tristemente c?lebre Plan Colombia ?que en casi diez a?os de existencia y con alrededor de 5.000 millones de d?lares invertidos no ha reducido en un gramo la producci?n de hoja de coca en el territorio colombiano que, por el contrario, subi? m?s a?n? ahora surge el Plan M?rida. Este plan, tambi?n conocido como Iniciativa M?rida o Plan M?xico, t?cnicamente consiste es un proyecto de seguridad establecido entre los gobiernos de Estados Unidos, M?xico y los pa?ses de Centroam?rica y el Caribe para combatir el narcotr?fico y el crimen organizado. El acuerdo fue aceptado por el Congreso de los Estados Unidos y activado por el presidente George Bush el 30 de junio del 2008, en tanto la actual administraci?n de Barack Obama lo ha hecho suyo igualmente. El paquete de asistencia prev? un monto de 1.600 millones de d?lares para un plazo de tres a?os. Durante el primer a?o estar? proporcionando a M?xico 400 millones de d?lares en equipo y entrenamiento y un monto de 65 millones de d?lares para las naciones de Centroam?rica: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panam?; el plan tambi?n incluye a Hait? y a la Rep?blica Dominicana en la porci?n del paquete para Centroam?rica. Oficialmente, los objetivos perseguidos con toda la iniciativa son: la mejora en los programas de las agencias de seguridad de todos los pa?ses implicados en la vigilancia de su territorio, el equipamiento y activos para apoyar a las agencias de seguridad hom?logas, la provisi?n de tecnolog?a computarizada para fortalecer la coordinaci?n de las fuerzas de seguridad e informaci?n entre Estados Unidos, M?xico y los pa?ses del istmo centroamericano, y la provisi?n de tecnolog?as para aumentar la capacidad de recolecci?n de inteligencia para prop?sitos de orden p?blico.

Si se toman en cuenta seriamente los logros de casi una d?cada de existencia del proceso de militarizaci?n de Colombia con el Plan Patriota, la experiencia deber?a ser negativamente aleccionadora: la supuesta ?guerra? al narcotr?fico no se gan?. Por el contrario: la producci?n y distribuci?n de coca?na, y en menor medida marihuana, que llega a suelo estadounidense no disminuy? sino que sigui? aumentando. Y tampoco baj?, por cierto, la cantidad de consumidores en suelo estadounidense con esas acciones militares. ?Por qu? entonces repetir el modelo ahora en una nueva regi?n del patio trasero de la gran potencia?

Sin dudas M?xico y los pa?ses centroamericanos constituyen hoy la ruta principal por la que transita la droga latinoamericana con rumbo a Estados Unidos (se estima en un 80% del volumen total de t?xicos consumidos en suelo estadounidense), calcul?ndose que los narcotraficantes aztecas mueven unos 25.000 millones de d?lares al a?o, con poderosos c?rteles (el de Sinaloa, el de Ju?rez, el de Tijuana y el del Golfo), mientras que en los pa?ses centroamericanos los grupos dedicados al trasiego de drogas il?citas tambi?n son un peque?o Estado dentro del Estado aportando, seg?n estimaciones confiables, alrededor de un tercio de las econom?as locales (la proliferaci?n de centros comerciales de lujo, condominios de alta categor?a y torres que no tienen nada que envidiar a las de Miami o Atlanta no deja de sorprender en uno de los lugares m?s pobres del continente). Por supuesto que estas redes se mueven fuera de la ley y son un foco real de criminalidad, violencia, muerte y dolor para las poblaciones en que est?n establecidas (aunque tambi?n son una fuente de ingresos, lo cual hace que, para esas mismas poblaciones hist?ricamente pobres y excluidas, no se vean tanto como ?delincuentes? sino como benefactores).

No hay dudas que en estos momentos asistimos a una catarata medi?tica impresionante respecto a estos temas: la masacre de los otros d?as en Guatemala le dio la vuelta al mundo y convirti? al pa?s istme?o en un bochorno para la humanidad. No est? de m?s recordar, de paso, que en ese mismo pa?s, algunos a?os atr?s y con benepl?cito de la Casa Blanca se perpetraron m?s de 600 masacres de campesinos de origen maya, base social del movimiento armado de aquel entonces. Y de eso no apareci? ni una sola nota en su momento. La sensaci?n que se transmite a diario por los medios de comunicaci?n de M?xico y Centroam?rica ?alimentada realmente por hechos concretos como esos 29 decapitados? es que las mafias delincuenciales ?tienen de rodillas a la poblaci?n?. Todo ello, igual que sucedi? a?os atr?s en Colombia, justifica perfectamente la implementaci?n de planes salvadores. En ese sentido puede entenderse que la actual explosi?n de narcoactividad y crimen organizado es totalmente funcional a una estrategia de control regional, donde el mensaje medi?tico prepara las condiciones para posteriores intervenciones.

Ahora bien: ?son efectivamente las prioridades de Centroam?rica y de las islas del Caribe la lucha contra todas estas calamidades? ?Mejorar?n las condiciones de vida de sus poblaciones por medio de esta nueva iniciativa de remilitarizaci?n? Seguramente no, pero s? mejorar?n los balances de las grandes empresas del Norte. La ola de violencia que no para en la regi?n ?s?lo con m?s violencia podr? terminarse? ?Y qu? tal si se legaliza la droga, o se crean puestos de trabajo para los j?venes? Evidentemente no es ese el negocio trazado por los grandes poderes.


Chichicaste. El Salvador


Tags: violencia, narcotrafico, Imperalismo

Publicado por emiliocandido @ 9:16  | Realidades
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